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En Chaco y Santiago del Estero

Deforestación para ganadería: un informe advierte que los bosques se están convirtiendo en plazas

Greenpeace analizó la intervención realizada entre 2008 y 2022 sobre 1.881 lotes de las dos provincias norteñas con bosques clasificados en la categoría amarilla, donde no se permiten desmontes, con el objetivo de cuantificar el impacto.

"Los bosques de Chaco y Santiago del Estero intervenidos para ganadería intensiva terminan con la misma densidad de árboles que tienen parques públicos de la ciudad de Buenos Aires, lo que implica que prácticamente están transformando a los bosques chaqueños en una plaza",advirtió la organización Greenpeace en un informe donde analiza lo ocurrido entre 2008 y 2022 con 1.881 lotes de estas dos provincias, ubicados en áreas de bosques clasificados en la Categoría II (amarillo).  

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(Foto ilustrativa)

El reporte revela el impacto de desarrollos de ganadería intensiva en los bosques nativos de las provincias de Chaco y Santiago del Estero y su incongruencia respecto a lo establecido por la Ley Nacional de Bosques.

"Bajo la denominación de un ‘manejo silvopastoril’ supuestamente sustentable, grandes productores en realidad están realizando desmontes, por lo que es evidente la responsabilidad de los gobiernos de Santiago del Estero y Chaco en la violación de la Ley Nacional de Bosques, al autorizarlos donde no está permitido", señaló la entidad.

Asimismo, expuso que "desde la sanción de la Ley Nacional de Bosques, a fines de 2007, y hasta junio de 2024 se deforestaron 1.0007.695 hectáreas en Santiago del Estero, 710.829 hectáreas en Salta, 535.501 hectáreas en Chaco y 478.397 hectáreas en Formosa".

Greenpeace indicó que "la situación es más grave aun teniendo en cuenta que más de la mitad de los desmontes se realizan donde no está permitido por la normativa forestal nacional". "Esto ocurre, sobre todo, en las provincias de Santiago del Estero y Chaco, principalmente para ganadería intensiva", agrega.

De ahí que, frente a la actual crisis climática y de biodiversidad, reclamó "en forma urgente prohibir y penalizar tanto los desmontes como los incendios forestales".

Conclusiones

Los resultados obtenidos a lo largo del estudio indican una pérdida considerable en la cobertura leñosa y un aumento en la estacionalidad del crecimiento de la vegetación en los lotes intervenidos de las dos provincias analizadas, como consecuencia de los manejos silvopastoriles, desbajerados o desarbustados para ganadería intensiva.

Estas intervenciones sobre los bosques se categorizaron en tres niveles de intensidad, con las áreas más afectadas concentradas principalmente en el límite oriental de la ecorregión. En los lotes intervenidos, se eliminó, en promedio, el 46% de la cobertura leñosa.

A nivel general, esto se tradujo en un cambio significativo en la estructura de la vegetación, con una disminución en la cobertura leñosa (del 37% en el año 2000 al 10,6% en 2022) y un aumento en la cobertura herbácea (del 45% al 74,4%).

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Esta transición en la estructura también afectó el funcionamiento de la vegetación, que se volvió más estacional. En particular, sólo el 31,12% de las intervenciones permitieron mantener la dinámica natural del bosque nativo y el 69,88% perdió dicha funcionalidad. El 23% del área total (equivalente a 42.567 hectáreas en 362 parcelas) sufrió una intervención intensa con un impacto significativo en el bosque.

"Queda así demostrado –sostiene Greenpeace- que la ganadería intensiva desarrollada en estos bosques nativos, donde según lo establecido por la Ley Nacional de Bosques debería realizarse en forma sustentable, con el tiempo implica un cambio en el uso del suelo, un desmonte".

Hasta 2022, los lotes monitoreados perdieron, en promedio, la mitad de su fracción leñosa. La vegetación arbórea fue reemplazada por vegetación herbácea, modificando la estructura del bosque nativo.

Cambios en estructura y funcionamiento 

El trabajo realizado por Greenpeace y reflejado en el informe arrojó los siguientes resultados

1-Cambios en la estructura del bosque nativo: desde el año de su intervención hasta la actualidad, los lotes analizados perdieron, en promedio, la mitad de su fracción leñosa.

El análisis de la fracción de cobertura vegetal indicó que los 1.881 lotes en el período previo a su intervención estaban compuestos por entre 10 y 50% de leñosas; entre 40 y 70% de vegetación herbácea y menos de un 20% de superficie no vegetada.

Desde el año de su intervención hasta el año 2022 los lotes perdieron, en promedio, la mitad de su fracción leñosa: desde entonces, su composición correspondió a entre un 0 y 25% de leñosas, 50 y 85% de vegetación no leñosa, y menos de un 20% de superficie no vegetada. Las diferencias en estas distribuciones sugieren que la vegetación arbórea fue reemplazada por vegetación herbácea, modificando la estructura del bosque nativo.

2- Cambios en el funcionamiento del bosque nativo:casi el 70% de los lotes analizados sufrieron cambios de mediana y alta intensidad en la estructura y el funcionamiento del bosque. 

A partir de las variables estudiadas se evidencia que los cambios observados a nivel estructural también se reflejan en una mayor estacionalidad de su crecimiento (dada por la diferencia relativa entre sus picos y valles). Un aumento en la estacionalidad, puede ser relacionado con la remoción de ciertas formas de vida con fenologías distintas (por ejemplo, árboles vs. herbáceas) e incluso con el reemplazo de las especies presentes, por ejemplo por la introducción de especies anuales.

Por otro lado, en los casos donde los cambios en la estacionalidad detectados fueron más intensos, se puede observar cómo la vegetación tiene una respuesta más variable, con mayor amplitud, lo que resulta en una mayor sensibilidad y, por lo tanto, en la pérdida del funcionamiento como proveedor de los servicios ecosistémicos que brinda.

Por último, se combinó la información derivada de los cambios en la estructura y en el funcionamiento del bosque para definir la intensidad de la intervención sobre el bosque nativo. Se determinaron tres clases, otorgándole mayor relevancia al efecto sobre el funcionamiento de la vegetación como indicador de la alteración del ecosistema:

● Intervención de baja intensidad

● Intervención de mediana intensidad

● Intervención de alta intensidad

Intervención de baja intensidad: pérdida de menos del 60% de la cobertura leñosa con aumentos de la estacionalidad de hasta el 20% (734 casos; 29,5% del área).

Intervención de mediana intensidad: pérdida de hasta el 60% de la cobertura leñosa con aumentos de la estacionalidad de hasta el 60%, o pérdida de más del 60% de la cobertura leñosa con aumentos de la estacionalidad de hasta el 20% (764 casos; 46,8% del área).

Intervención de alta intensidad:aumentos de la estacionalidad por encima del 60%, y/o pérdida de más del 60% de la cobertura leñosa (362 casos; 23,7% del área).

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La comparación con los parques de CABA

El informe, en su primer anexo, detalla cómo se realizó la comparación de densidad arbórea de lotes intervenidos en Chaco y Santiago del Estero, destinados a ganadería intensiva, con los predios de los parques públicos de CABA, concluyendo en que tienen casi la misma densidad de árboles.

Mediante fotointerpretaciónde imágenes de alta resolución (Google Earth) se realizó un recuento manual de las copas de árbolen una selección de lotes intervenidos de baja, media y alta masa boscosa: cuatro localizadas en la provincia de Chaco y trece en Santiago del Estero.

Para ello, se seleccionaron cinco parcelas dentro de cada categoría de estructura boscosa (muy baja, baja, media y alta). En estas parcelas, se realizaron conteos manuales de la cantidad de árboles, utilizando muestras distribuidas de manera uniforme en cada área estudiada. En promedio, las parcelas muestreadas mostraron entre 0 y 160 árboles por hectárea. 

Para hacer una comparación simple se caracterizó, además, la densidad arbórea de cinco espacios verdes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Estos corresponden a Parque Avellaneda, Parque Centenario, Parque Rivadavia, Parque Saavedra, y Plaza Sicilia, que varían en superficie entre 5 y 20 hectáreas. La densidad de estos parques oscila entre 32 árboles/ha (Parque Centenario) y 64 árboles/ha (Plaza Sicilia).

Si bien la fisonomía de estos árboles respecto a la del bosque nativo chaqueño difiere, especialmente en su distribución vertical y en la biomasa que acumulan, el reporte de la densidad arbórea permite establecer una referencia visual para el público general.

Se cruzó la información del arbolado urbano relevado en el año 2011 (Dirección General de Espacios Verdes y Arbolado, 2023) de la cual se obtuvo la distribución de especies. 

"Si tomamos los valores promedio de cada tabla, la densidad de árboles en los lotes analizados de Chaco y Santiago del Estero es de 55,92 árboles/ha, mientras que para los parques públicos analizados es de 50,99 árboles/ha",concluye el informe de la organización.

Queda demostrado que la ganadería intensiva desarrollada en bosques nativos, donde según lo establecido por la ley nacional debería realizarse en forma sustentable, con el tiempo implica un cambio en el uso del suelo, un desmonte.

75% de los desmontes, en cuatro provincias del norte

El informe recuerda que, desde hace casi tres décadas, el 75% de los desmontes de Argentina se concentran en cuatro provincias del norte: Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa. Y advierte que la deforestación afecta a los bosques del Gran Chaco, el segundo ecosistema forestal más grande de Sudamérica y una de las áreas más ricas en biodiversidad del mundo.

Asimismo, expone que "desde la sanción de la Ley Nacional de Bosques, a fines de 2007, y hasta junio de 2024 se deforestaron 1.0007.695 hectáreas en Santiago del Estero, 710.829 hectáreas en Salta, 535.501 hectáreas en Chaco y 478.397 hectáreas en Formosa".

Greenpeace indica que "la situación es más grave aun teniendo en cuenta que más de la mitad de los desmontes se realizan donde no está permitido por la normativa forestal nacional". "Esto ocurre, sobre todo, en las provincias de Santiago del Estero y Chaco, principalmente para ganadería intensiva", agrega.

Dado ese contexto, la organización analizó la intervención realizada entre los años 2008 y 2022 sobre 1.881 lotes de Santiago del Estero y Chaco con bosques clasificados en la categoría "amarillo", es decir, donde se permiten actividades sustentables, pero no desmontes; con el objetivo de realizar una caracterización y cuantificación del impacto a partir de variables como su estructura y funcionamiento.

El análisis reveló que desde el año de su intervención hasta la actualidad, los lotes perdieron, en promedio, la mitad de su fracción leñosa. Por otra parte, se evidenció que el 70% de los casos analizados perdió su estructura y función como bosque.

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(Imagen: Greenpeace)

Bosques y biodiversidad 

Como introducción a su análisis, Greenpeace recuerda que "los bosques concentran más de la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta". "Nos brindan bienes y servicios indispensables para nuestra supervivencia, como alimentos, maderas y medicinas. Son el territorio y el sustento de comunidades indígenas y campesinas. Y cumplen un rol fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua, y la conservación de los suelos", refleja.

"Argentina –continúa el informe- se encuentra en emergencia forestal. Según datos oficiales, entre 1998 y 2022 la pérdida de bosques nativos en el país fue de cerca de 7 millones de hectáreas, una superficie similar a la de Escocia". 

Así, expone que "aproximadamente el 75% de los desmontes se concentran en cuatro provincias del norte: Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa. Sobre todo en los bosques del Gran Chaco, el segundo ecosistema forestal más grande de Sudamérica y una de las áreas más ricas en biodiversidad del mundo, con 3.400 especies de plantas, 500 aves, 150 mamíferos, 120 reptiles y 100 anfibios". 

Las principales causas de la pérdida de bosques, según revela Greenpeace, son el avance de la frontera agropecuaria (mayormente para ganadería intensiva y soja transgénica que en gran medida se exportan a Asia y Europa) y los incendios forestales.

En esa línea, subraya que "los sectores Agricultura, Ganadería, Silvicultura y Otros Usos de la Tierra representan el 39% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) del país, contribuyendo a la actual crisis climática". 

Ley de Bosques 

Luego, la organización evalúa que, tras casi 17 años de implementación de la Ley Nacional de Bosques (26.331), todas las provincias realizaron el Ordenamiento Territorial de sus Bosques Nativos (OTBN), los cuales prohíben los desmontes en casi el 80% de las zonas forestales (Categorías I, Rojo y II, Amarillo). 

Asimismo, pondera que desde el año 2014 se evidencia una disminución de la deforestación, cercana al 40% respecto al promedio anualdurante la década previa a la Ley Nacional de Bosques, según se desprende de los datos oficiales y del monitoreo satelital que realiza Greenpeace. Sin embargo, advierte que "desde la sanción de la normativa forestal nacional hasta junio de 2024 se deforestaron 1.0007.695 hectáreas en Santiago del Estero, 710.829 hectáreas en Salta, 535.501 hectáreas en Chaco y 478.397 hectáreas en Formosa".

Resalta el informe que la Ley Nacional de Bosques "es bien clara respecto de las actividades que pueden realizarse en cada zona forestal". Y resalta que "en aquellas donde se ha establecido la Categoría II - amarillo, la normativa dicta que puede realizarse ‘aprovechamiento sostenible, turismo, recolección e investigación científica’". 

En el mismo texto normativo se explica qué implica un manejo sostenible: "La organización, administración y uso de los bosques nativos de forma e intensidad que permita mantener su biodiversidad, productividad, vitalidad, potencialidad y capacidad de regeneración, para atender, ahora y en el futuro, las funciones ecológicas, económicas y sociales relevantes en el ámbito local y nacional, sin producir daños a otros ecosistemas, manteniendo los Servicios Ambientales que prestan a la sociedad". 

Por otra parte, la ley define al desmonte como "toda actuación antropogénica que haga perder al bosque nativo su carácter de tal, determinando su conversión a otros usos del suelo tales como la agricultura, la ganadería, la forestación, la construcción de presas o el desarrollo de áreas urbanizadas". Y advierte que "no podrán autorizarse desmontes de bosques nativos clasificados en las Categorías I (rojo) y II (amarillo)". 

"Resulta sumamente grave que más de la mitad de los desmontes se realicen donde no está permitido. Esta situación se dio sobre todo en las provincias de Santiago del Estero y Chaco, principalmente para ganadería intensiva", afirma la organización.

Detalles sobre cómo fue realizado el trabajo

Para elaborar el informe, Greenpeace realizó un análisis del impacto de la actividad ganadera en zonas forestales de las provincias de Chaco y Santiago del Estero, a partir de la identificación de intervenciones sobre los bosques nativos del tipo "desarbustado", "desbajerado" y/o "manejo silvopastoril".

Mediante datos obtenidos de los informes de Monitoreo de la Superficie de Bosques Nativos de la Argentina, que periódicamente realiza la Dirección Nacional de Bosques, y analizando la intervención durante el período comprendido entre los años 2008 y 2022 sobre 1.881 lotes con bosques nativos clasificados en la Categoría II – amarillo de la Ley Nacional de Bosques 26.331, fue posible realizar una caracterización y cuantificación del impacto sobre éstas fincas a partir de variables como su estructura y funcionamiento. 

En ese sentido, cabe señalar que la cartera ambiental nacional en su monitoreo advierte que se consideran "como pérdida de bosque nativo sólo aquellas áreas con posible uso silvopastoril (SP) donde se realiza desarbustado y remoción de cobertura arbórea en un grado de intensidad elevado, tal que permite su detección a partir de imágenes satelitales de mediana resolución espacial, ya que las mismas pierden su funcionamiento como ecosistema de bosquey a su vez se ven comprometidos los servicios ambientales que brindan, de modo que resultan un desmonte diferido en el tiempo".

A modo de ejemplo, la propia Dirección de Bosques de la Nación destacó que este modelo de ganadería intensiva en zonas boscosas fue responsable del 40% de la deforestación que se produjo durante 2016 en las provincias de Chaco y Santiago del Estero. Mientras que para 2017 representó "casi un 65% del total de las áreas que fueron identificadas como pérdida de bosque nativo en la provincia de Santiago del Estero". 

"A pesar de esto, con el argumento de que se dejan árboles en pie, existen cuestionamientos de definir a estas prácticas como deforestación. En ese sentido, este informe busca dar mayor precisión respecto de cómo, en la práctica y en el tiempo, estas intervenciones terminan siendo desmontes", indica la organización.

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