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Startups científicas

Una apuesta al futuro del desarrollo en la Argentina

Hay amplio consenso y evidencia de que el nivel de desarrollo de un país está estrechamente relacionado con su capacidad de innovación.

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   Los países con economías desarrolladas suelen contar con un sólido ecosistema de innovación, basado en una fuerte inversión en investigación y desarrollo (I+D) y en la colaboración entre universidades y el sector productivo. Aunque la Argentina tiene un sistema de ciencia y tecnología de prestigio, su sector productivo no ha avanzado significativamente en innovación debido a la baja inversión privada en I+D (solo el 30% proviene del sector privado). 

   Sin embargo, un fenómeno prometedor es el crecimiento de startups científicas o deep tech, enfocadas en tecnologías disruptivas como biotecnología, nanotecnología y robótica. Según un informe de BID Lab, la Argentina lidera la región con 103 startups deep tech, destacándose en biotecnología y otras áreas como el "new space".

Biotecnología en todos lados

   La biotecnología es una actividad transversal aplicada en múltiples industrias, lo que dificulta medir su impacto preciso. Aunque inicialmente se centró en medicina y agricultura, hoy abarca áreas como la producción de alimentos, energía limpia y materiales sostenibles. A diferencia de paradigmas productivos anteriores, la biotecnología se basa en avances científicos. 

   En la Argentina, su desarrollo ha sido impulsado por sectores como la industria farmacéutica y agrícola, además de una sólida base científica. En los últimos 15 años, el número de empresas biotecnológicas en el país casi se triplicó, alcanzando 340 firmas en 2022, generando ventas por 1.323 millones de dólares y empleando a casi 20.000 personas.

Ciencia con impacto

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   El boom de startups en la Argentina ha surgido principalmente de las instituciones públicas de ciencia y tecnología, como el CONICET, cuyo número de investigadores creció de 3.800 en 2003 a 12.176 en 2023. Sin embargo, el país enfrenta un desafío en el patentamiento, ocupando el puesto 56 a nivel mundial, detrás de Brasil, Colombia y Chile. 

   Uno de los principales obstáculos es que la Argentina no ha adherido al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT), lo que encarece y dificulta el proceso de patentamiento internacional. Aunque el PCT simplifica el proceso en 158 países, la Argentina teme que grandes corporaciones monopolicen el mercado de patentes, lo que afecta el crecimiento de las startups científicas, para las cuales el patentamiento es clave para obtener financiamiento.

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"Company builders" y financiamiento a startups

   Las "company builders" o aceleradoras, como GRIDX, CITES, Aceleradora Litoral y SF500, surgieron desde 2016 con apoyo estatal del FONDCE, enfocándose en proyectos científicos con potencial global. Estas entidades no solo financian, sino que también guían a los investigadores en transformar sus ideas en startups, ofreciendo capacitación, socios estratégicos e infraestructura.

   El financiamiento de startups tecnológicas y científicas sigue un modelo de capital de riesgo, donde los inversores aportan fondos en rondas sucesivas a cambio de acciones. Sin embargo, las startups científicas tienen ciclos de desarrollo más largos y riesgos elevados, debido a procesos como investigación y aprobación regulatoria, mientras que las tecnológicas suelen tener ciclos más cortos y riesgos relacionados con la adopción del mercado.

   A pesar del mayor riesgo en las startups científicas, su capacidad para resolver problemas globales atrae inversores. Sin embargo, en la Argentina existe un desafío de acceso a financiamiento en etapas avanzadas, ya que mientras el fondeo inicial ha mejorado, el financiamiento superior a un millón de dólares es limitado, obligando a algunas startups a buscar capital en el extranjero y arriesgando su deslocalización.

En búsqueda de la federalización

   La innovación en Argentina presenta una marcada concentración en la región centro del país. Mientras la brecha del PBI per cápita entre las jurisdicciones de mayor y menor desarrollo económico oscila entre siete y ocho veces (García Díaz y Vega, en prensa), la distancia en términos de inversión per cápita en investigación y desarrollo (I+D) entre las provincias más y menos favorecidas es aún mayor: 24 veces, según datos de 2020. Esta disparidad también se refleja en los recursos humanos destinados a ciencia y tecnología (CyT), donde la diferencia per cápita es de 17 veces, y en la cantidad de investigadores y becarios del CONICET, que es 72 veces mayor en las jurisdicciones más desarrolladas [3].

   Esta concentración impacta en la creación de startups y aceleradoras, también mayoritariamente ubicadas en la región centro: Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Esta distribución desigual limita el acceso a inversiones de capital de riesgo y el trabajo de aceleradoras en provincias fuera de esta área.

   En respuesta a este desafío, desde el Consejo Federal de Inversiones (CFI) lanzamos Impulso Federal, una iniciativa destinada a federalizar la creación de startups en Argentina. Iniciado en 2023, este programa se lleva a cabo en colaboración con las provincias y tiene como objetivo conectar a las principales aceleradoras del país con los ecosistemas científicos provinciales.

   El interés que ha despertado esta iniciativa, implementada en 7 provincias, con 3 más por sumarse en lo que resta del año, ha superado ampliamente las expectativas iniciales. Las convocatorias han recibido un número de proyectos significativamente mayor al previsto, lo que evidencia la necesidad latente y el potencial de desarrollo en regiones que hasta ahora no habían tenido acceso a estos recursos. Este entusiasmo refleja un fuerte compromiso local por integrarse a los ecosistemas de innovación y aprovechar las oportunidades que el programa está creando para descentralizar la creación de startups en la Argentina.

   En conclusión, el crecimiento de startups deep tech en Argentina marca un avance significativo en la conexión entre el sistema científico y el sistema productivo. Las company builders están desempeñando un papel crucial al servir de puente entre ambos. Sin embargo, este progreso sería inviable sin un sistema científico robusto, el cual hoy se encuentra fuertemente amenazado por la reducción del financiamiento estatal.

*Resumen del artículo publicado aquí

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