El nuevo auge de las mulas ingestadas con cocaína en el Norte argentino
La modalidad más cruel del transporte de droga se había detenido en las provincias de Salta y Jujuy, pero la frontera con Bolivia es otro gran "colador".
Las mulas con cocaína en sus estómagos son, históricamente, las víctimas del lado más cruel del negocio narco en la Argentina. Captadas por las organizaciones para llevar la droga en su interior, llamadas "capsuleras" en la jerga, corren el riesgo de que la droga envuelta en preservativos explote en su interior para causarles la muerte.

Las "capsuleras", usualmente mujeres pobres, son propias del tráfico aéreo, con envíos hacia Europa o Tierra del Fuego. Solían verse en los controles en el Norte argentino, hasta que se convirtieron en una rareza, en una zona donde los dobles fondos en vehículos con decenas de kilos son una escena común hace casi una década.
Hasta que, meses atrás, volvieron a aparecer: solas, en grupo, desde Bolivia, desde Perú, en pasos fronterizos y cruces ilegales. Los casos se reactivaron raudamente este año. Fuentes en el Ministerio de Salud de Jujuy precisaron que a lo largo de todo el año pasado en el Hospital de La Quiaca recibieron a cinco personas con cocaína en el estómago.
Sin embargo, en lo que va del 2024, los pacientes ascendieron a 21, más del cuádruple. Sin embargo, no todos los casos que pasan por los centros de salud son judicializados. El nuevo ascenso en las "capsuleras" fue confirmado por fuentes en el Poder Judicial y en la Procuración.
El ascenso, también, lleva a las autoridades a preguntarse por qué las mulas ingestadas dejaron de verse por tanto tiempo, y por qué regresaron.
El 19 de junio de 2022, López ingirió 749 gramos de cocaína. Una de las 74 cápsulas que tragó explotó mientras viajaba en un micro a la provincia de Chaco, acompañada por Jessica Nahir Figueroa, la encargada de vigilar y coordinar la operación.
Durante el viaje, López comenzó a sufrir los primeros síntomas. Como el dolor era cada vez peor, Figueroa llamó a un chofer de su confianza. Juntos intentaron sin éxito que expulsara las cápsulas del cuerpo para salvar la droga. Sin recibir atención médica, Rosana López murió en la madrugada del 20 de junio.
Descartaron su cuerpo en la ruta 26 y al día siguiente lo encontró un trabajador rural. El pasado 10 de mayo, el Tribunal Oral Federal 2 de Salta condenó a Jessica Figueroa a 10 años de cárcel.










