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Discurso de apertura

Argentina, uno de los países que menos lee

El más universal de los escritores argentinos, Jorge Luis Borges, sostuvo: "De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo

 El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación." Y sobre la imaginación, Albert Einstein dijo que es más importante que el conocimiento, pues él se limita a todo lo que sabemos y entendemos, mientras que ella abraza el mundo entero, y todo lo que alguna vez habrá que saber y entender. 

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Por su parte, la UNESCO expresa que "los libros y el acto de leer constituyen los pilares de la educación y la difusión del conocimiento, la democratización de la cultura y la superación individual y colectiva de los seres humanos". En esta perspectiva, los libros y la lectura son y seguirán siendo instrumentos indispensables para conservar y transmitir el tesoro cultural de la humanidad, pues al contribuir de tantas maneras al desarrollo, se convierten en agentes activos del progreso. 

Una de las preguntas que nos cabe en estos tiempos difíciles que estamos viviendo es la siguiente: ¿leemos lo suficiente? 

Según el Atlas Mundial de Estructuras Lingüísticas, la India lidera el ranking de horas semanales dedicadas a la lectura con 10,7. La siguen Tailandia con 9,4 y China con 8. En Latinoamérica la estadística nos dice que arriba está Venezuela con 6,5; México con 5,5 y Brasil con 5,2. 

Según datos relevados por SinCa –Sistema de Información Cultural de la Argentina-, las cifras son alarmantes para nuestro país, ya que nos ubicamos entre los que menos libros leemos anualmente por habitante. El retroceso producido en esta materia en la última década es más que vergonzante: de 4,6 libros por habitante por año que se leían en 2013, bajamos a 1,6 libros por habitante en 2022. Es decir, retrocedimos en un 187,5%.

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Podemos mencionar muchas razones que coadyuvaron para que ocurra este retroceso. Desde la irrupción de nuevas tecnologías, hasta la crisis económica y social que padecemos y el fracaso en las políticas educativas y culturales que se implementaron desde el estado. 

Es cierto que el problema no se circunscribe solamente a la Argentina, pero en otros países se actúa. 

El Centro Nacional del Libro de Francia, dependiente del Ministerio de Cultura del país galo, alertaba sobre la guerra que nos presentan las pantallas, especialmente en los más jóvenes. La competencia por ocupar el tiempo disponible de la gente es el nudo del problema. Sobre esto sostiene que las estrategias que se adopten deben tener en cuenta lo siguiente: primero es un combate; segundo el combate es desigual. Las pantallas están omnipresentes y devoran el tiempo; Tercero: el atractivo de las pantallas es el punto fuerte que combatir; y Cuarto: los más jóvenes –la franja de edad que más tiembla en los datos– es la más inclinada a preferir las pantallas.

Con este diagnóstico, desde 2022 llevan adelante una política cultural que busca llegar a un público más amplio con distintas iniciativas que parten de declarar a la lectura como una gran causa nacional. Implementaron residencias en escuelas, masterclases de autores en colegios e institutos, realizaron intervenciones de asociaciones literarias de toda Francia, crearon programas nuevos, como el Congurt de los detenidos destinados a personas privadas de libertad, las noches de la lectura, y el Cuarto de hora de lectura nacional que pretende «sensibilizar a todos sobre la importancia de la misma».

Pero situémonos en nuestra provincia, en la cual el INDEC nos pone a la cabeza nacional con un índice de pobreza heredada que hoy alcanza el setenta y seis por ciento en el Gran Resistencia. A pesar de los problemas sociales y económicos estructurales que nos agobian, la cultura se transforma en nuestra bandera. Acabamos de vivir la Bienal Internacional de Esculturas más trascendente de la historia y en una semana viviremos A362, una de las ferias de arte más importantes del país. 

Y hoy estamos aquí, inaugurando la Feria Iberoamerica Del Libro, organizada por el gobierno del Chaco a través del instituto de Cultura, la Municipalidad de Resistencia y la Fundación del Libro y la Cultura, que se consolida como el evento literario más importante del norte argentino. Y en el cual marca presencia, además, la Universidad Nacional del Nordeste en un momento que nos encuentra a todos luchando por el financiamiento de las universidades y los derechos que adquirimos con la reforma de 1918. 

Hoy nuevamente el Domo del Centenario se convierte en un espacio de encuentro donde gracias al esfuerzo de un gobierno que entiende la importancia de la literatura nos permitimos adquirir libros al cincuenta por ciento de su valor a pesar de estar inmersos en una acuciante situación socio-económica pocas veces vista en la historia.  Se gesta un encuentro entre escritores y lectores, un espacio que ahora se manifiesta con la diversidad de ideas y opiniones que siempre debiera haber tenido. 

Encontrémonos en este espacio. Contemplémoslo. Vivámoslo. 

Dejémonos llevar por la literatura, porque ella, como dijo William Faulkner, es lo que hace un pobre fósforo cuando se lo enciende a mitad de la noche en medio del campo. No sirve para iluminar nada, solo sirve para ver un poco mejor cuánta oscuridad hay alrededor’.  

Reitero las palabras del maestro Borges: "De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. 

Imaginemos nosotros entonces, como él dijo, al paraíso como una biblioteca. 

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