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Reforzar la prevención del dengue

Reducir al mínimo la presencia de mosquitos es una de las herramientas más efectivas para luchar contra el dengue. Se debe tener en cuenta que la cantidad de casos registrados en los primeros seis meses del año en todo el país superó los de años anteriores en el mismo período, por lo que habrá que poner énfasis en las medidas de prevención, especialmente durante los días de altas temperaturas.

Cabe recordar que las altas temperaturas, junto con la humedad, crean un entorno ideal para la reproducción del mosquito transmisor, el Aedes Aegypti. Si bien la presencia de este mosquito estuvo tradicionalmente asociada a regiones tropicales con un clima que se caracteriza por ser cálido y húmedo durante gran parte del año, los investigadores observaron que en nuestro país la enfermedad llegó a zonas que antes no eran consideradas endémicas. Eso explica, en parte, el aumento de casos registrados en el país.

Por otra parte, hay que recordar que la combinación de calor y agua estancada puede llevar a un aumento significativo en la población de mosquitos, lo que incrementa el riesgo de transmisión del dengue y otras enfermedades virales como el Zika y chikungunya. Con el aumento de casos, especialmente en épocas cálidas, es fundamental que la comunidad implemente medidas efectivas para reducir la población de mosquitos. En ese sentido, se deben eliminar todos aquellos recipientes que acumulen agua y que no son utilizados en el hogar. Es fundamental deshacerse de objetos como latas, botellas y cubiertas de vehículos que puedan retener agua. Además, es importante realizar una limpieza regular de los patios, cambiar el agua de bebederos y macetas frecuentemente y limpiar las paredes de los recipientes con esponjas para eliminar los huevos adheridos. Debemos recordar, una vez más, que el dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti. Cuando el mosquito se alimenta con sangre de una persona enferma de dengue, y luego pica a otras personas, puede transmitir esta enfermedad. El contagio se produce principalmente por la picadura de los mosquitos infectados, nunca de forma directa de una persona a otra, ni a través de objetos o de la leche materna. El principal síntoma del dengue es la fiebre alta, acompañada de algunos síntomas, como dolor de cabeza intenso, dolor detrás de los ojos, dolor muscular y de articulaciones, náuseas o vómitos, cansancio intenso y aparición de manchas en la piel. No obstante, en muchos casos la enfermedad presenta síntomas leves o incluso ningún síntoma.

Es importante tener presente que las hembras Aedes aegypti depositan sus huevos en recipientes vacíos que puedan acumular agua. Uno de los lugares preferidos para hacerlo son las cubiertas abandonadas de automóviles, porque el caucho permite mantener la temperatura necesaria para el desarrollo de las crías. Pero también los bebederos de mascotas, los floreros y hasta las tapitas de botellas pueden servir como espacios adecuados para criaderos. Y ante cada lluvia copiosa, aumenta la posibilidad del nacimiento de las larvas. El Aedes aegypti puede completar su ciclo de vida, desde el huevo hasta la etapa adulta, en un período que va entre los siete y los diez días. Los adultos, por su parte, pueden vivir de cuatro a seis semanas. En general, la lucha contra el dengue se focaliza en la hembra Aedes aegypti, que es responsable de la transmisión de enfermedades porque necesita sangre humana para el desarrollo de sus óvulos y para su metabolismo. Debido a que la transmisión de la enfermedad se produce cuando el mosquito se alimenta con sangre de una persona enferma y luego pica a otras personas, la clave está en evitar las picaduras, para lo cual se recomienda emplear repelentes, aunque siempre lo más importante será reducir el número de mosquitos, y esto se logra evitando la formación de criaderos. En este sentido, es importante que continúen los operativos de limpieza en los espacios públicos y que en los hogares se eliminen los recipientes en desuso. Es importante recordar que la fumigación y la aplicación de insecticidas son medidas de control que están destinadas a eliminar a los mosquitos adultos, pero no son útiles para erradicar huevos ni las larvas. Es por eso que siempre deben ir acompañadas por otras acciones de control y, especialmente, de eliminación de recipientes que pueden acumular agua tanto en los hogares como en los espacios públicos.

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