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La semilla y su calidad: el desafío del algodón

Entre la producción y el mercado informal se plantea un fuerte debate del futuro del algodón, tomando como base la semilla y su calidad. El CEO del semillero Gensus habló con NORTE RURAL de este tema.

SÁENZ PEÑA (Agencia). En un extenso análisis sobre la situación actual del producto emblema de la provincia, el ingeniero Pablo Vaquero, presidente del directorio del Semillero Gensus, y único especializado en algodón en Argentina, abordó los problemas estructurales que enfrenta el sector. 

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El INTA y Gensus presentaron una nueva variedad de algodón con tolerancia a herbicidas. Este material es inédito en el país, ya que no existen algodones con más de dos transformaciones, y también el primer antecedente en el mundo de uso de algodones IMI.

Describió la complejidad de un mercado donde el 60 % de la producción opera en la informalidad, con compra y venta de semillas y fibra "en negro". Esta realidad pone en jaque a las empresas como Gensus, una pyme argentina que busca invertir y desarrollar nuevas tecnologías en el interior del país.

Vaquero explicó cómo un grupo de productores y especialistas apostó por el algodón en un momento de crisis, cuando apenas se sembraban 256.000 hectáreas. A pesar de los desafíos, decidieron organizarse y buscar alternativas, tanto tecnológicas como comerciales, para reactivar un mercado que parecía estancado. 

LA INFORMALIDAD

Sin embargo, esta apuesta choca contra un panorama dominado por la informalidad y la introducción de tecnologías ilegales, factores que desincentivan la inversión extranjera y dificultan la implementación de mejoras en el sistema.

"La problemática no solo se limita a la competencia desleal con productos ilegales, sino que también se ve afectada por la viveza criolla", indicó Vaquero, aludiendo a una idiosincrasia cultural que busca atajos en lugar de soluciones a largo plazo. 

"Creemos que el atajo lleva al abismo, no a la solución" señaló, al describir cómo la introducción ilegal de semillas desde Brasil ha perjudicado gravemente al sistema de producción local.

A pesar de este panorama, Gensus continúa trabajando en investigación y desarrollo. Con la colaboración del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), están desarrollando una nueva semilla con resistencia a plagas y enfermedades, además de explorar la edición génica y nuevas tecnologías para enfrentar los problemas que afectan al sector. 

"El año que viene habrá una nueva semilla resistente al picudo y otras plagas, y que estarán disponibles para los productores como aquellas con tolerancia a herbicidas de la familia de las imidazolinonas", adelantó Vaquero, quien también destacó la resistencia de la empresa frente a las dificultades.

En esta línea, señaló la necesidad de contar con "un mayor compromiso del sector privado en la solución de estos problemas". 

Según su visión, "el Estado no debería ser el único encargado de regular el mercado, sino que las empresas deben proponer soluciones que luego sean respaldadas por el gobierno. Nosotros debemos llevar la solución al gobierno, no esperar que lo resuelvan todo", sentenció.

CONTAMINACIÓN DE SEMILLAS E ILEGALIDAD

En otro orden, el responsable del semillero Gensus, Pablo Vaquero, explicó que el ingeniero agrónomo Martín Canteros ya aportó su visión sobre las dificultades que atraviesa el cultivo, especialmente con respecto a la calidad de las semillas y las amenazas externas.

En cuanto al algodón, resaltó la creciente inclinación de los productores hacia este cultivo, a pesar de que existen problemas significativos con la calidad de las semillas.

Vaquero explicó que uno de los mayores problemas actuales en la cadena algodonera es la "contaminación" de las semillas. "El algodón tiene hasta un 30% de cruzamiento, lo que significa que las semillas de alta calidad pueden ser contaminadas por otras variedades ilegales sembradas en campos cercanos". 

"Esto –afirmó- incrementa los costos de las empresas que intentan preservar la pureza de las semillas, una tarea que se torna cada vez más complicada" remarcó el ingeniero agrónomo.

PERJUDICARON A LOS PRODUCTORES

Según Vaquero, "los que trajeron de forma ilegal semillas de otros países para multiplicarlas en la Argentina nos perjudicaron mucho, no a nosotros como Gensus, sino al sector algodonero". 

El problema no solo radica en la importación ilegal, sino en la contaminación que estas semillas generan en los campos y plantas de deslintado, lo que ha causado daños profundos en toda la cadena de producción.

El problema del herbicida 2,4-D

SÁENZ PEÑA (Agencia). Otra de las amenazas que enfrenta el cultivo es el uso del herbicida 2,4-D, cuyo impacto puede ser devastador para el algodón. Este producto ha generado derivas que complican la siembra de algodón, como explicó Vaquero: "2,4-D es el extraterrestre del algodón en la Argentina. Nos va a eliminar si no hacemos algo. Este herbicida, resistente en otros cultivos como la soja, pone en riesgo la supervivencia del algodón, especialmente en áreas donde ambos cultivos coexisten", alertó.

Y recordó que "Héctor Linke, un especialista en el área, estuvo advirtiendo sobre este peligro desde hace tiempo, sobre todo sobre la gravedad del problema. Y para mitigar estos efectos, se requieren cambios en las políticas y prácticas agronómicas, pero la falta de una respuesta rápida hace que la situación empeore", manifestó.

La biotecnología y la necesidad de cooperación

SÁENZ PEÑA (Agencia). Haciendo un análisis sobre el futuro inmediato, alertó que "el panorama no es alentador", y destacó que "el sector necesita soluciones que no se pueden implementar de un año para otro, como el desarrollo de tecnologías de resistencia a plagas mediante biotecnología". 

"Sin embargo, conseguir el apoyo de las grandes multinacionales ha sido complicado. Estamos intentando a través de algunas empresas en China para ver si podemos conseguir algún evento para el tema de resistencia al epidóptero que incluye la lagarta", afirmó Vaquero.

Además, subrayó que los problemas no se solucionarán trayendo tecnologías de manera ilegal. "Ya vimos lo que está pasando, embarró más la cancha de lo que estaba", dijo refiriéndose a las dificultades que generó la contaminación de las semillas importadas de forma ilegal.

En esta línea, consideró que la producción de algodón enfrenta un camino lleno de obstáculos, pero tanto el ingeniero como otros actores del sector coinciden en que la única manera de avanzar es mediante un esfuerzo conjunto, sentándose a dialogar y buscando soluciones que beneficien a todos los involucrados. 

"Si los que hacen las cosas mal siguen haciéndolo, va a ser muy difícil llegar a una solución", advirtió Vaquero, resaltando la necesidad de cooperación para salvar al cultivo del algodón de una crisis inminente. 

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