Estado de la democracia en el mundo
La última edición del índice de Democracia Global elaborado por la revista británica The Economist, señala que el 2023 fue un año poco auspicioso para la democracia, ya que el puntaje global promedio cayó a su nivel más bajo desde que comenzó el índice en 2006. Según ese ranking, menos del 8% de la población mundial vive en una democracia plena, mientras que casi el 40% vive bajo gobiernos autoritarios. Se trata de una proporción que aumentó en los últimos años, afectada en gran medida por la creciente incidencia de conflictos violentos.
Este índice otorga una puntuación a la salud democrática del planeta, a partir de relevamientos realizados en 167 países y territorios). El informe con los últimos datos recopilados, que corresponden a 2023, establece cuatro categorías para calificar el nivel democrático de cada país —democracia plena, democracia deficiente, régimen híbrido y régimen autoritario— basándose en su sistema electoral y pluralismo político, las libertades civiles, el funcionamiento de su Gobierno, la participación política y la cultura política.
En esta última medición se observa un retroceso en América Latina, una región que se ve afectada por el debilitamiento de las instituciones, el incremento de la polarización política y la proliferación de regímenes autoritarios. Sobre la situación en Argentina, el informe indica que el país fue catalogado como una "democracia defectuosa", ocupando el puesto 54 a nivel global. En comparación con sus vecinos de la región, Argentina se encuentra en una posición intermedia. Mientras países como Uruguay y Costa Rica preservan su estatus de democracias plenas, otros enfrentan desafíos aún mayores, oscilando entre regímenes híbridos y autoritarios. La situación de Argentina, aunque menos crítica que en algunos países, refleja un deterioro que debe llamar la reflexión de los distintos sectores de la sociedad. Si bien las inestabilidades políticas y económicas a nivel mundial han tenido un efecto dominó sobre la percepción y la práctica de la democracia en muchos países, no se debe bajar la guardia al momento de defender el sistema democrático. Es necesario que los líderes de todas las fuerzas políticas, las instituciones y la ciudadanía en general tomen conciencia de esta tendencia. Acaso sea necesario recordar que la democracia no es un estado garantizado; es un proceso continuo que requiere vigilancia, renovación y participación activa. Para revertir esta tendencia negativa, se deben realizar nuevos esfuerzos para restaurar la confianza en las instituciones, fomentar la participación política y promover una cultura democrática en toda la ciudadanía. A nivel global, según el informe, sólo 24 países del mundo pueden ser considerados como "democracias plenas", lo que representa el 8% de la población mundial. En esta categoría se incluyen los países escandinavos, un puñado de naciones de Europa Occidental, así como Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Mauricio, Corea del Sur, Taiwán, Japón y los latinoamericanos Uruguay y Costa Rica.
Un aspecto para destacar es que los cinco primeros puestos del ranking de naciones con los mejores estándares democráticos corresponden a Noruega, Nueva Zelanda, Islandia, Suecia y Finlandia. En todos estos países existen instituciones públicas fuertes, una cultura basada en la confianza y políticas para reducir la desigualdad. El caso de Noruega es digno de análisis. Como en las mediciones de años anteriores, esta vez volvió a obtener puntaje máximo en materia de proceso electoral y pluralismo, libertades civiles, funcionalidad del gobierno, participación política y cultura política, que son cuatro de los 60 factores evaluados por el sondeo. Según este ranking, la Argentina sufrió el deterioro de su democracia en el último año, en parte por las tensiones que se agudizaron durante el último proceso electoral. "La Argentina (que ocupa el lugar 54) no es ajena a la polarización, pero esta alcanzó nuevos niveles en las elecciones presidenciales de 2023.
Es necesario que los distintos grupos de la sociedad apuesten al diálogo para resolver los problemas que enfrenta el país. El gran desafío consiste en estar dispuestos a llegar a acuerdos y sumar nuevos esfuerzos a favor del bien común. Se debe tener presente, además, que es necesario que todos los ciudadanos tengan oportunidades de expresarse en la comunidad con el objetivo de contribuir al bien general, siempre por medio del trato respetuoso entre los distintos sectores de la comunidad.










