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La depreciación de los eléctricos pone en riesgo el leasing

El leasing de vehículos, especialmente de vehículos eléctricos, ha sido una estrategia clave en Europa para impulsar la adopción de esta tecnología. Sin embargo, lo que antes parecía una solución beneficiosa tanto para consumidores como para empresas, hoy enfrenta un desafío crítico: la depreciación rápida y pronunciada de los vehículos eléctricos, que está erosionando la rentabilidad de este modelo de negocio.

En Europa, el 80 % de las ventas de vehículos eléctricos se realizan mediante leasing. Esto muestra la enorme dependencia del sector automotriz de este modelo de negocio.

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Sin embargo, la drástica caída en los valores de reventa de los vehículos eléctricos está forzando a las empresas a reconsiderar su estrategia. Los precios de leasing han tenido que duplicarse en algunos casos, lo que los hace menos atractivos para los clientes y amenaza con desincentivar la adopción de vehículos eléctricos en la región.

PÉRDIDA DE VALOR

La depreciación es un fenómeno natural en todos los vehículos, pero en los vehículos eléctricos está ocurriendo de manera más rápida y severa. Según datos de Autovista, en países como Alemania y Reino Unido, los vehículos eléctricos de segunda mano han visto una caída en su valor de hasta un 30 % en los últimos años. Comparativamente, los autos de combustión interna no han sufrido una depreciación tan marcada, lo que mantiene su atractivo en el mercado de segunda mano.

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Tim Albertsen, CEO de Ayvens, una de las empresas de leasing más grandes de Europa, expresó con preocupación de que si las presiones para la adopción masiva de vehículos eléctricos continúan sin considerar este problema, muchas empresas del sector podrían retirarse del mercado."Mis accionistas no quieren correr el riesgo", afirmó, subrayando el delicado equilibrio entre la transición hacia una movilidad más limpia y la rentabilidad empresarial.

Uno de los principales factores que están acelerando la depreciación de los vehículos eléctricos es el descenso continuo en los costos de compra de Tesla. Esta marca ha establecido un estándar de precios que muchos consumidores consideran como referencia, y cualquier vehículo eléctrico de segunda mano que no esté a la altura en términos de precio o tecnología simplemente no es competitivo.

BAÑO DE REALIDAD

Además, la percepción pública sobre la autonomía limitada y la aún incipiente infraestructura de carga en muchos países europeos también está influyendo negativamente en la demanda de vehículos eléctricos usados. Fueron temas que la industria barrió bajo la alfombra y que en muchos casos sorprendieron a los clientes cuando ya era tarde.

Los datos de autonomía son bajo condiciones ideales (superficie plana, auto sin pasajeros y sin viento en contra), por lo que muchos modelos en la realidad deben ser recargados antes de lo que dice el manual y no se instalaron tantas electroestaciones como se había prometido.

Este tipo de cosas hace que el valor residual de los vehículos eléctricos, es decir, el precio que se espera que tenga un vehículo al final del contrato de leasing, esté cayendo por debajo de las expectativas iniciales. Esto obliga a las empresas a ajustar los precios de leasing al alza, haciendo que esta opción sea menos accesible para muchos consumidores.

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El ajuste no solo afecta a los nuevos contratos, sino que también pone en riesgo los contratos existentes, ya que los clientes podrían verse tentados a devolver sus vehículos al final del contrato en lugar de comprarlos, dejando a las empresas con una flota de autos que valen mucho menos de lo previsto.

¿Qué es el leasing?

Se trata de un servicio financiero que permite hacer uso de un automóvil, en lugar de comprarlo en economías sin vaivenes. "Es similar al alquiler de un departamento, pero en esta ocasión, por lo que se está pagando es por usar un automóvil", dijo en una entrevista el director de la consultora Jato Dynamics para América latina, Gerardo San Román.

Al terminar el plazo establecido, el cliente tiene la posibilidad de comprar el vehículo, pero con base en su valor actual en el mercado, es decir, que no habrá absorbido la depreciación de la unidad. "Estarás comprando un vehículo que ya se depreció, hasta 40 % o 50 %, entonces puede resultar algo muy eficiente si quieres tener la pertenencia del vehículo y si no, lo único que haces es que renuevas el contrato. Muchas empresas (arrendadoras) premian muy bien la lealtad de sus clientes y les ofrecen cada vez mejores condiciones", aseveró.

Precisamente es algo que está preocupando a las empresas por la rápida depreciación de las unidades.

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