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Charata

Enorme tristeza futbolera por la muerte de "Pocho" Lencinas

Figura de Juventud Unida, fue jugador, director técnico y también dirigente.

CHARATA (Agencia). La estrella de Silverio Lencinas, "Pocho" para todos, se apagó en las últimas horas. Una ausencia que duele en el corazón de la historia de Juventud Unida pero deja aún más hondo vacío en "La Perla del Oeste". Tenía 87 años. Fue jugador, técnico y dirigente. Tiempo atrás, en un reportaje en Red Televisión de Charata, dejó interesantes cuestiones que tener en cuenta.

"Yo llegué a Charata desde la zona de Colonia Dora, en Santiago del Estero. Tenía cinco años, venía del campo, y acá iba a la Escuela 266 que en aquel tiempo se la denominaba Escuela de la Cooperativa. Allí hice hasta tercer grado y ya cuarto grado lo hice en la Escuela 142 que funcionaba en la Escuela Alemana, porque el edificio grande de la Escuela 142 estaba en construcción.

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Silverio "Pocho" Lencinas, exarquero de los "bichos colorados", al recibir un homenaje en el Museo Local de manos de su yerno Hildo Gutiérrez.

No me gustaba mucho la escuela pero tenía que ir, además había un tema, eran tiempos de ir a cosechar a los campos y tenía que acompañar a mis viejos a trabajar; y cuando veníamos al pueblo ya las clases estaban empezadas. Así y todo tuve muy pocas faltas en aquel tiempo y menos aún llegué a repetir de grado. Eso sí, en alguna oportunidad perdí un año porque no había bancos.

Eran tiempos de jovencitos que jugábamos a las bolitas, hacíamos volar barriletes, jugábamos a los ladrones y policías, aunque el fútbol era lo nuestro, no nos sacaban de la cabeza la número cinco. Recuerdo que en aquel tiempo estaba la Barraca Pujol, donde compraban huesos, vidrios y cuero. Nosotros éramos un grupito interesante con la familia Schoning y lo que hacíamos era juntar huesos ir a la Imprenta Cantor y comprar una pelota de goma para jugar a la cabecita. No había otra manera, porque no nos daban mucho dinero para comprar una pelota de cuero. Igual siempre le buscábamos la vuelta para patear una pelota de cuero.

"También destacar que cuando Juventud Unida levantó uno de los muros del estadio ayudamos a los albañiles acarreando agua y arena para todos lados. Cansados terminábamos, pero lo bueno era que nos prestaban una pelota y en un rato se armaban unos picados tremendos. A los 9 años ya establecí vínculo con Juventud Unida y con tan solo 16 años una tarde salté a la cancha con la camiseta de Juventud Unida gracias a la confianza que me tenía ‘Coco’ Arrudi. Yo era un nene que jugaba todos los días y no tenía miedo a nadie, porque mis compañeros o rivales aquella tarde en Quimilí tenían de 20 a 30 años para arriba.

Llegué a jugar como marcador de punta, al tiempo fui volante central y, por vueltas de la vida, terminé defendiendo los tres palos. Formé parte de grandes equipos y tremendos jugadores como Uspenga, Coronel, Vazquez, Bendersky, Montenegro y otros tantos.

"Un golpe en la rodilla derecha me tuvo cuatro meses alejado de las canchas y un día me vinieron a buscar para atajar, porque el arquero titular se había ido a cumplir con el servicio militar. Yo no era arquero y me llevaron igual; atajé, ganamos y de ahí en más fui arquero.

"En el año 82 fue mi última vez frente a Atlético Charata. Tenía 44 años y lo que atajé aquella tarde fue memorable", destacó. Fueron despedidos sus restos por un dolido pueblo que supo reconocer en él no solo un jugador, sino también un hombre íntegro que dio ejemplos.

Nació el 20 de junio de 1937 en Colonia Dora, Santiago del estero. Estaba casado con Gaudencia "Mimi" Suarez, con quien tuvo cinco hijos: Oscar Eduardo (QEPD), Miriam Griselda, Walter Hugo, Sergio (QEPD) y Diego Marcelo.

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