Suiza propone un mes sin auto a sus ciudadanos
Un pequeño distrito suizo ofrece transporte público gratuito, bicicletas eléctricas y autos compartidos a quienes dejen de usar su vehículo privado.

El coche es el medio de transporte más utilizado en ciudades y pueblos, ocupando entre el 65% y el 85% del espacio público en las mayores urbes del mundo. Muchas personas lo usan por costumbre, sin considerar otras alternativas. En respuesta, un pequeño distrito rural de Suiza ha lanzado un programa piloto llamado "Un mes sin mi coche", donde los ciudadanos se comprometen a no usar su vehículo privado durante 30 días. A cambio, se les proporciona gratuitamente transporte público, bicicletas eléctricas o coches eléctricos compartidos.
Philippe Pillonel, uno de los participantes, dice: "Ahora tengo la sensación de aprovechar más el tiempo". Los expertos señalan que esta iniciativa puede cambiar las dinámicas de movilidad de la población. Samir Awad Núñez, ingeniero de caminos y experto en movilidad urbana, explica que muchas personas perciben que caminar, usar la bicicleta o el transporte público toma más tiempo que el coche, pero no consideran el tiempo perdido en atascos, búsqueda de aparcamiento o caminata desde el estacionamiento al destino final.
Según una encuesta de movilidad de la Comunidad de Madrid, de los aproximadamente 15 millones de desplazamientos diarios, casi dos tercios son de menos de cinco kilómetros y muchos se hacen en coche. La longitud media de los viajes en vehículo privado es de 9,3 kilómetros, una distancia que se puede recorrer en bicicleta eléctrica en menos de 40 minutos.
En este contexto, la región suiza de La Broye, situada entre Berna y Lausana, ha lanzado "Un mes sin mi coche". El programa pretende fomentar la movilidad sostenible y comunicar a las autoridades las medidas necesarias para vivir sin coche o con menos uso de este. Emmanuel Ravalet, fundador del Bureau Mobil’homme, que impulsa la iniciativa junto con la Comunidad Regional de la Broye, explica que seleccionaron 33 voluntarios de entre 85 candidatos para garantizar diversidad de perfiles y ubicaciones. Estos voluntarios han seguido el reto durante todo el mes de junio.

La organización ofrece abonos de transporte público, bicicletas eléctricas, abonos a servicios de bicicletas públicas y servicios de autos compartidos de forma gratuita. La mayoría de los participantes (30) eligieron el abono de transporte público, 19 optaron por bicicletas eléctricas, 14 por bicicletas de carga eléctricas y ocho probaron los coches eléctricos compartidos. El costo medio de estos equipos personalizados se estima en unos 750 francos suizos por persona (unos 830 dólares).
Philippe Pillonel, residente de Payerne, comenta: "Solía ir en coche al trabajo, que está a unos 10 km de mi casa. Ahora uso el tren, que tarda lo mismo y me permite aprovechar mejor el tiempo". También utiliza el autobús para hacer compras en la ciudad y la bicicleta eléctrica en zonas donde no llega el autobús. Además, ha utilizado el auto compartido para transportar cargas pesadas.
Oier Martínez, experto en movilidad sostenible, considera que esta propuesta es muy pertinente. Experimentos como este permiten a las personas explorar otras opciones de transporte y romper con la rutina del uso del coche. También señala que otras iniciativas, como los billetes climáticos en Austria o Alemania, la reducción del precio del transporte público en España y el plan del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) para ofrecer tres años de transporte público gratis a quienes descarten un coche o moto de más de 10 años, pueden favorecer el cambio modal.
Emmanuel Ravalet resalta que la iniciativa busca aumentar la conciencia sobre los transportes alternativos al automóvil. "Los participantes descubren que el transporte público no es tan lento como pensaban, o que moverse en bici no es tan peligroso. Además, permite romper con las ideas preconcebidas de que es imposible organizarse sin coche".
Tras la prueba, los participantes comparten sus experiencias en una plataforma online y en un taller presencial. La mayoría están muy contentos; algunos venderán sus coches y otros los usarán mucho menos. Pillonel concluye: "Me he dado cuenta de que usaba el automóvil por costumbre. Mi calidad de vida mejora al renunciar a conducirlo a diario. A partir de ahora, voy a usarlo mucho menos".










