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El profesional nació en colonia El Tacuruzal

A los 58 años Ramón Cabrera se recibió de abogado

Estudió en la Universidad Nacional del Nordeste. Durante estos años trabajó y estudió para hacer realidad su sueño.

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Ramón Rito Cabrera a fines de junio se recibió de abogado en la Universidad Nacional del Nordeste.

Es hijo de padres separados. Su mamá lo crió junto con sus cinco hermanos sola. Desde la Colonia El Tacuruzal se fueron a Sáenz Peña, donde su madre llegó a trabajar entre tres y cuatro sitios diferentes para poder llevar un plato de comida a sus hijos. Luego se trasladaron a la ciudad de Resistencia en búsqueda de un mejor horizonte.

Ramón Rito Cabrera a fines de junio se recibió de abogado en la Universidad Nacional del Nordeste. Una historia de lucha y sacrificio lo llevó a transitar una vida que tuvo en sus manos diferentes oficios. Vendió diarios, fue verdulero, carrero, entre otros trabajos temporarios que realizó durante su vida. En el último tramo de la carrera de abogacía, gracias a su familia pudo dedicarse a estudiar con mucha energía.

Herencia

"Mi vieja tenía una determinación importante. Eso heredé de ella. Ella eligió venir a Resistencia porque acá hay universidad y porque en los trabajos pagan mejor. No conocimos y no conozco lo que es una economía holgada. Siempre vivo con lo justo", expresó Ramón Cabrera en una entrevista televisiva con NG Federal.

Ramón apuesta por la universidad pública. Explica que si no fuera por la universidad pública no podría haber estudiado o soñado con estudiar en una universidad. Sin embargo, en el mismo sentido que ponderó esa casa de estudios advirtió que en la educación falta equidad. Por ejemplo, comentó que "se ponen mucho requisitos para una beca que al final de cuentas solo alcanza para unas cuantas fotocopias y nada más. En la facultad de derecho tienen becas pero por mi edad no podía acceder a un beneficio".

Teatro

Entre las diferentes puertas donde entró Ramón se encuentra el teatro. Estudió teatro porque sabía que en la abogacía su herramienta es la palabra. "Tenía que perder la vergüenza de hablar en público. Entonces fui al teatro para perder la vergüenza y tener recursos para moverme y enriquecer mi vocabulario. Nunca dejé de trabajar", subrayó. Sus futuros pasos serán seguir profesionalizándose. 

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