Fortalecer la inmunidad infantil
En estos días de bajas temperaturas es necesario remarcar, una vez más, la importancia fundamental de la lactancia materna. Es que la leche materna es, por excelencia, el mejor alimento para los más pequeños, ya que contiene una amplia variedad de nutrientes que son fundamentales para la inmunidad de los recién nacidos. Es el alimento ideal para el lactante debido a su composición única, que contiene anticuerpos que fortalecen el sistema inmunológico del bebé y lo protegen de enfermedades comunes y graves.
La leche materna es una fuente natural de defensas que se adapta a las necesidades cambiantes del bebé. Es la primera fuente de agua y nutrientes del recién nacido y le proporciona todo lo que necesita para crecer durante los primeros seis meses de vida. Recientes estudios científicos confirmaron que la leche materna es mucho más compleja de lo que se pensaba, lo que la hace imposible de replicar en laboratorios. En ese sentido, los investigadores llegaron a la conclusión que no existe la posibilidad de que la leche materna y las fórmulas artificiales sean idénticas. Explican además que, durante los primeros días de vida, este líquido vital proporciona una concentración alta de anticuerpos, ofreciendo una protección inicial invaluable. A medida que la lactancia continúa, la leche materna sigue suministrando anticuerpos específicos contra las enfermedades a las que la madre y el bebé han estado expuestos, fortaleciendo así el sistema inmunológico del lactante. La importancia de este proceso se magnifica en los días fríos, cuando los bebés son más susceptibles a enfermedades respiratorias como el resfrío común y la gripe. La lactancia materna actúa como una primera línea de defensa, proporcionando al bebé herramientas biológicas para combatir estos patógenos. Además, se ha demostrado que los bebés amamantados tienen menos probabilidades de desarrollar infecciones graves que requieran hospitalización, comparados con aquellos que son alimentados con fórmula. En otras palabras, la leche materna es el alimento más completo para los bebés porque les asegura un óptimo desarrollo nutricional, inmunológico y afectivo.
Es importante, entonces, que tanto en el ámbito laboral como en el familiar se acompañe a la madre y se le garantice un espacio adecuado para la lactancia, que respete el derecho del niño a recibir una nutrición saludable en un marco de afecto. Los empleadores y los departamentos de recursos humanos de las empresas y organismos públicos también deben colaborar para que esto se cumpla, de manera que las cifras de lactancia materna no desciendan cada año, como sucede actualmente. Vale recordar que en un relevamiento sobre mitos y creencias en la población que llevó a cabo la Liga de la Leche Argentina, reveló que la mitad de los argentinos mayores de 16 años que participaron de la encuesta equiparó la leche materna con las versiones artificiales que se ofrecen en el mercado. De ahí la necesidad de erradicar esas creencias. Cabe destacar, por otra parte, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna durante sus primeros seis meses de vida, y luego se utilice como complemento en su dieta hasta los dos años, siempre y cuando la madre pueda amamantar y cuente con el apoyo adecuado de su familia.
Desde una perspectiva de salud pública, promover y apoyar la lactancia materna no solo beneficia a los niños individualmente, sino que también contribuye a la reducción de costos en el sistema de salud al disminuir las tasas de enfermedades infantiles.
También se sabe hoy que además de aportar los nutrientes necesarios para que el niño esté protegido contra las enfermedades comunes de la infancia, la lactancia aporta beneficios a más largo plazo, como reducir el riesgo de sobrepeso y obesidad en la infancia y la adolescencia.
Es necesario sumar esfuerzos para que las políticas públicas y las iniciativas comunitarias fomenten un entorno que apoye a las madres lactantes, proporcionándoles el tiempo y el espacio adecuados para alimentar a sus bebés. Está demostrado que la lactancia materna no solo es un acto de amor y nutrición imprescindible para los más pequeños, sino también una estrategia efectiva para fortalecer la inmunidad infantil, especialmente durante los días de bajas temperaturas. Es esencial que la sociedad chaqueña reconozca y apoye la lactancia materna para asegurar un comienzo de vida saludable para todos los niños.










