Cerdos: el desafío que les impuso la chicharrita
La plaga de la chicharrita del maíz deja sus primeros efectos multiplicadores para los pequeños productores de cerdos del Chaco. La siembra para autoconsumo fue atacada por el spiroplasma luego del golpe de la sequía. Ahora ellos varían la alimentación, piensan en sorgo y en la siembra de alfalfa.
SÁENZ PEÑA (Agencia, por Hipólito Ruiz). Al recorrer los predios de la provincia del Chaco donde hay productores de cerdos que habían comenzado a desarrollar la actividad en los últimos cinco años, y que celebraban el crecimiento en cantidad de cabezas, hoy el efecto que deja el ataque de la chicharrita del maíz en la principal materia prima para su alimentación, muestra un cuadro preocupante.

Para los pequeños productores de cerdos, que los lotes de maíz que siembran para consumo propio de su criadero se hayan visto afectados en su rendimiento, es todo un problema, según hemos podido observar en una recorrida hecha por NORTE RURAL.
Se suma a ello la caída del consumo en general, que no solo alcanza a la carne vacuna y a la de pollo, sino también a la de cerdos.
El achaparramiento del maíz es una enfermedad producida por la bacteria spiroplasma que se va transmitiendo de una planta a otra causa de su vector, la chicharrita Dalbulus maidis.
Esta enfermedad debilita el desarrollo de las plantas y puede causar mermas de rendimiento de hasta un 70 %. Ahí radica el principal problema.
EL CASO DE UN PRODUCTOR DE VILLA ÁNGELA
Para ilustrar el problema que se plantea a raíz de este tema, hablamos con Héctor Aníbal Kek, un productor de la zona sur de Villa Ángela.
Cuenta que la plaga de la chicharrita del maíz le generó severas complicaciones dado que los rindes fueron prácticamente nulos y ahora debe comprar alimento para su ganado porcino.
"No pudimos aprovechar que se había caído el consumo de carne vacuna y el reemplazo natural en estas situaciones con el pollo y el cerdo, pero no pudimos por los altos costos", dijo.
ALTOS COSTOS PARA CONSEGUIR MAÍZ
"La actividad porcina en esta parte del país está complicada por el costo del maíz, y en mi caso dejé de hacer capones grandes y pasé a hacer lechones". Es que considera que con menor trabajo de terminado le resulta mejor negocio y tiene mayor salida, "aun a pesar de que el consumo sigue bajo", indicó.
Aseguró que los números "son muy finos" y que de manera permanente "se ve obligado a cambiar el tipo de producción que se hace", y explicó: "Para hacer un capón de 100 o 110 kilos vivos hay que sumar componentes como comida, control sanitario y otros elementos, pero un lechón de 8 o 9 kilos es mucho menos trabajo haciendo foco en el aspecto sanitario, y el resultado final o sea la ganancia, si bien es menor, igual conviene", expresó.
EL BAJO CONSUMO PREOCUPA
"Acá en mi pueblo bajó mucho el consumo porque entran cerdos de afuera con un precio bastante barato", señaló. "Hay situaciones en las que no podemos competir, por ejemplo, en cuanto a precios de estos productos que vienen de afuera".
"Aunque los consumidores elijan los lechones de campo, y no de granjas de otras provincias por su gusto y calidad, traen precios muy bajos porque venden por cantidades enormes", comentó Aníbal Kek.
DEPENDENCIA DEL MERCADO INTERNO
El médico veterinario Jorge Brunori, magíster en Salud y Producción Porcina, investigador en el INTA Marcos Juárez y docente en la Universidad Católica de Córdoba, explica que el sector porcino argentino enfrenta grandes desafíos. Aproximadamente el 98 % de la producción de carne de cerdo se destina al mercado interno, dice en el portal Todo Cerdos.
En 2022, Argentina produjo alrededor de 760.000 toneladas de carne de cerdo, pero solo exportó 13.000 toneladas, una disminución en comparación con las 22.000 toneladas exportadas en 2020.
La dependencia del consumo interno se ve afectada por la delicada situación macroeconómica del país, que ha erosionado el poder adquisitivo de los consumidores.
PROBLEMAS DE PRECIOS Y COSTOS
La incapacidad de los consumidores para aceptar aumentos en los precios de la carne de cerdo ha resultado en una reducción del precio del capón (cerdo joven listo para el mercado) en casi un 20 % desde enero, mientras que los costos de producción han aumentado en aproximadamente un 25 %. Esto ha afectado gravemente a la rentabilidad de los productores, especialmente a los pequeños y medianos.
PRODUCCIÓN ESTANCADA
Durante el primer cuatrimestre del año, la producción de carne de cerdo se ha mantenido prácticamente estancada. La faena solo creció un 0,2 % y la producción aumentó un 1,6 %, principalmente debido a que los productores han retenido a los animales por más tiempo para venderlos con mayor peso.










