Misión cumplida: cuando la Luna fue tapa en NORTE
Con solo un año de vida, un diario local ya se mostraba como un protagonista del mundo de las noticias. El repaso de cómo se vivió un hito para la humanidad.
En una hazaña que conmocionó a todos, e inspiró a las generaciones futuras, los astronautas Neil Armstrong, Edwin "Buzz" Aldrin y Michael Collins aterrizaban hace 55 años en la Luna, coronando la misión Apolo 11 que marcó un hito en la carrera espacial de plena Guerra Fría y, como lo diría uno de sus protagonistas, "un gran salto para la humanidad".

La historia quiso que aquel 20 de julio de 1969, NORTE acabara de cumplir su primer año de vida, y como no podía ser de otra manera reflejaba semejante hazaña en sus páginas durante los días siguientes. No eran épocas de telefonía móvil, ni Internet. Mucho menos de la inmediatez de las redes sociales, desarrollos para los cuales la carrera espacial y la llegada del hombre a la Luna serían trascendentales, pero para los que aún faltaba recorrer un largo trecho.
"NOTIFICACIÓN" SONORA
No obstante, NORTE se las ingeniaba para que los vecinos de Resistencia se enteraran lo más rápido posible y, como si se tratara de una "notificación" en la pantalla del celular de hoy, hacía sonar una legendaria sirena que preanunciaba lo que sería una edición histórica, por los hechos que en ella se reflejarían.

"Sonaba cuando sucedía algo impactante", recuerda el escritor y periodista Vidal Mario, que durante muchos años formó parte del staff de este diario. Además, entre risas, el destacado historiador rememoraba la siguiente anécdota: "El año anterior yo estaba en séptimo grado en la Escuela 33 ‘Independencia’, y me había tocado hacer un trabajo práctico en que expusimos por qué era imposible que el hombre llegara a la Luna… Un año después, Armstrong estaba caminando sobre ella".
Volviendo a NORTE, y coincidiendo con la apreciación de la "notificación", Mario definía aquella sirena como un "último momento" de los servicios informativos radiales, o de los noticieros televisivos o placas de sitios web en sus cuentas de redes sociales.
Pero yendo a nuestra esencia, el papel, aquella tapa del 21 de julio rezaba en su cabeza: "Misión cumplida: ayer el hombre pisó la Luna". El despacho informativo correspondía a la agencia UPI (United Press International) y estaba acompañado por una gran foto del módulo desplegado sobre la superficie lunar.
La relevancia del evento se reflejaba en esa primera plana, ocupándola por completo. Debajo se titulaba: "La histórica caminata de Armstrong", y se incluía una crónica de la agencia ANSA. Otro título, en un recuadro, hacía referencia al textual con el que Houston anunció el éxito de la misión: "El águila ha alunizado", con la información de un cable de Reuters. Un apartado más pequeño informaba: "Felicitaciones de Nixon".

VALOR REFERENCIAL
Desde su fundación, de la cual se cumplen hoy 56 años, y más allá de su pertenencia chaqueña y regional, NORTE siempre supo ser parte del mundo, y por eso sus páginas nunca dejaron de reflejar con gran despliegue acontecimientos de todo el globo. De hecho, su nacimiento un año antes, en 1968, era con una primera plana sobre la ofensiva del Vietcong en plena guerra de Vietnam. Casi exactamente un año después, no había forma de que la portada no estuviera dedicada a la Luna.
NORTE sabía que los lectores del Chaco no querían solamente noticias del Chaco, sino que siempre apuntaban un poco más allá. Y allá estaba el resto del mundo, y en este caso, del Universo. Solamente repasar aquella portada da una idea de la importancia que se daba a la cobertura internacional contando con un menú de agencias envidiable, tradición que el periódico mantuvo con el paso de las décadas.
LA CRUZ DE BUZZ
La trascendencia de aquella misión marcó avances tecnológicos que abarcarían distintos ámbitos, desde la medicina, la computación, nuevos materiales y, claro, la comunicación. Las misiones Apolo de la NASA fueron costosas pero sentarían las bases de desarrollos tecnológicos por entonces impensados, y que hoy ya incluso nos parecen obsoletos, ante nuevos pasos que, en verdad, siguen la senda de aquel "pequeño paso para el hombre".

Lo ocurrido durante aquellos días del año 69 está tan ligado con los avances en el mundo de la información, que hasta dio lugar a la proliferación de numerosas conjeturas que hoy por hoy se tomarían como las habituales fake news. Sin embargo, a diferencia de las fake news actuales que no tienen mayor perdurabilidad, las objeciones sobre el alunizaje han sabido instalarse y hay quienes defienden y argumentan convincentemente estas posturas. Si no, pregunten al pobre "Buzz" Aldrin, tripulante sobreviviente, que con más de 90 y largos años todavía se lo ha visto trompear en la calle a más de uno que, con camarita streaming en la mano, fue a decirle que lo que hizo había sido todo una mentira.
"Las misiones Apolo fueron filmadas en un estudio de cine por Stanley Kubrick. Sin embargo, hay evidencias científicas sólidas que demuestran lo contrario, como los dispositivos científicos dejados en la superficie lunar y los datos recopilados durante estas misiones.
¿Por qué la bandera estadounidense ondea en la Luna si no hay viento? La explicación es que los astronautas insertaron una barra horizontal en la parte superior de la bandera para que se mantuviera extendida.
Durante las misiones, se dejaron dispositivos científicos en la Luna para estudiar su estructura y movimientos. Además, las agencias científicas y de inteligencia soviéticas también reconocieron la veracidad de los alunizajes.

En resumen, seis misiones Apolo llevaron a los astronautas a la Luna entre 1969 y 1972, y la evidencia respalda su autenticidad".
Estos últimos cuatro párrafos fueron elaborados y redactados por una IA gratuita (Bing) ante una sencilla pregunta: "¿Cuáles son las principales teorías que objetan la veracidad de la llegada del hombre a la Luna y cuál es la realidad?". IA, eso de lo que tanto se habla estos días, otro de los grandes avances que deben gran parte de su desarrollo a aquello que ocurrió hace algo más de cinco décadas.
Ojo, tal vez todo este artículo podría haber sido escrito por una IA. Pero no. El colega y amigo Vial Mario, originario de Itá, no me dejaría mentir y seguramente dará fe de que esa anécdota sobre su escepticismo lunar de cuando iba a séptimo grado me la contó durante una llamada telefónica.
Repasar la tapa de NORTE del 21 de julio de 1969, y hacerlo en este aniversario, permite reflexionar sobre el protagonismo que este diario ha logrado a lo largo de esta historia: 56 años siendo testigo de hechos que, como aquel "pequeño paso para el hombre, gran salto para la humanidad", marcan mucho más que una era y perduran como estas páginas.
Los dramáticos minutos previos al alunizaje
Se dice que Neil Armstrong es una de las pocas personas del siglo XX que todavía será recordada en el siglo XXX. Pero antes de que el astronauta estadounidense pisara la Luna y diera "un gran paso para la humanidad" el 20 de julio de 1969, la misión Apolo 11 estuvo a punto de fracasar.
"Un mes antes del despegue del Apolo 11 decidimos que teníamos la confianza suficiente para intentar descender en la superficie", contó Armstrong en mayo de 2012, tres meses antes de morir. "Creía que teníamos 90% de posibilidades de volver sanos a la Tierra, pero solo 50% de aterrizar en un primer intento. Había muchas cosas desconocidas en ese descenso de la órbita a la superficie lunar que no se habían demostrado todavía", recordó entonces.

Pero a medida que Armstrong y Edwin "Buzz" Aldrin comenzaron a recorrer los 15 kilómetros para el descenso a la Luna, las posibilidades de no lograrlo empezaron a crecer.
TENSIÓN EXTREMA
Los audios del centro de control de la misión de la NASA son una prueba de cómo la tensión atravesaba cada palabra y, sobre todo, cada silencio. Como dijo Armstrong en otra entrevista, los 13 minutos previos a tocar la superficie lunar fueron un "desenfreno de incógnitas".
El módulo lunar o "Águila" con Armstrong y Aldrin a bordo ya se había desacoplado del módulo de comando o "Columbia", piloteado por Michael Collins y que se mantuvo girando alrededor de la Luna. Durante la preparación para el descenso final, Armstrong incluso bromeó con que había un cierto ruido en sus auriculares que parecía "viento soplando entre los árboles".
Pero en cuanto Aldrin dio la orden de activar P-63, el programa que controlaría los momentos exactos en los cuales los motores se encenderían y por cuánto tiempo, los problemas empezaron. Kranz contó sobre ese momento: "Las comunicaciones con la nave espacial son absolutamente horribles: nosotros no nos podemos comunicar con ellos, ellos no se pueden comunicar con nosotros".
El problema estaba en la llamada antena de alta ganancia, el enlace de radio que permitía al centro de control hablar con Armstrong y Aldrin, así como recibir datos de los sistemas del módulo lunar. Y sin esa telemetría no podían aterrizar en la Luna.
CONTRARRELOJ
El equipo de telecomunicaciones entonces decidió cambiar la orientación de Águila para así mejorar la señal de la antena con la Tierra. A pesar del caos y la información fragmentada, los astronautas recibieron la orden de encender el motor y comenzar el estrepitoso descenso hacia la superficie lunar.
Los problemas de comunicación se resolvieron, pero para el guía de vuelo, Steve Bales, los contratiempos recién empezaban. "Estoy viendo mi monitor y estoy en grandes problemas, porque el vehículo está viajando hacia la Luna 20 pies por segundo (6 metros por segundo) más rápido de lo que debería", contó Bales recordando ese momento. Llegar a los 35 pies por segundo (10,5 m/s) era indicador de que algo muy grave estaba pasando, probablemente con la computadora del módulo lunar. Además, corrían riesgo de pasarse del área de aterrizaje establecida.
Armstrong también se dio cuenta de que estaban yendo demasiado rápido. Lo que entonces era el dispositivo más complejo y sofisticado a bordo de la nave espacial, tenía la capacidad de procesamiento y memoria de una calculadora de bolsillo.
Cuando faltaban apenas 5 minutos para el alunizaje, un código apareció en la pantalla: "1202", o como lo leyó entonces Armstrong, "doce-cero-dos". Fue la primera y única vez en que el astronauta mostró estar urgido. Tras unos eternos 15 segundos, finalmente la respuesta llegó: el código 1202 quería decir que la computadora estaba sobrecargada de tareas. Pero, como no era una computadora cualquiera, tampoco se colgó como lo haría una PC cualquiera.
La máquina había sido programada de tal forma que, en caso de estar sobrecargada, pasaba a priorizar las tareas críticas para la misión, como mantener al módulo volando a la velocidad y en la dirección correctas.
FINAL CON SUSPENSO
Pero antes de aterrizar, todavía faltarían otros dos grandes problemas. El primero fue el lugar. La computadora estaba guiando automáticamente al Águila a la zona de alunizaje, cuando Armstrong logró verla por la ventana: "Área bastante rocosa", dijo.
La nave se estaba dirigiendo al Mar de la Tranquilidad, el punto elegido, pero sobre el cráter oeste, un agujero gigante de unos 30 metros de diámetro con rocas del tamaño de autos. "No era para nada un buen lugar", recordó Armstrong en 2012. "Tomé el control manual y lo volé como un helicóptero en dirección oeste".
Su decisión tuvo una consecuencia inesperada: la nave comenzó a quemar combustible mucho más rápido de lo esperado. Saber cuánto combustible quedaba en los tanques del Águila estaba lejos de ser sencillo. La cantidad de combustible consumido cambiaba segundo a segundo a medida que Armstrong aumentaba y disminuía el empuje del motor.
Entonces desde control de misión, el controlador de vuelo Bob Carlton informó que restaban "120 segundos" de combustible. Luego, "60 segundos". Y aún no estamos ni cerca de la superficie.
Armstrong se había quedado ya sin visibilidad por el polvo, cuando desde el control se escuchó un nuevo ultimátum por el combustible: "30 segundos". Pasaron otros 12 segundos. "Luz de contacto", dijo Aldrin, refiriéndose a la luz azul en el tablero que indicaba que estaban a un metro de la superficie lunar y debían apagar el motor. "Fueron 10 eternidades", contó luego Carlton. "Estuvimos a 18 segundos de abortar. Tuvimos suerte de lograrlo".
Armstrong entonces dijo: "Houston, aquí base Tranquilidad: el Águila ha aterrizado".










