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La protección de la fauna silvestre

El atropellamiento de fauna silvestre en las rutas es un problema serio que afecta tanto a la conservación de las especies como a la seguridad vial. Según la Fundación Vida Silvestre, durante los fines de semana largos, en los que se registra un mayor movimiento de vehículos que van de un punto a otro del país, se incrementa notablemente el índice de animales heridos o muertos en siniestros viales que involucran a la fauna autóctona.

En los últimos años, distintas organizaciones no gubernamentales iniciaron campañas para alertar sobre el atropellamiento de fauna en las rutas y para generar conciencia en los conductores sobre la importancia de respetar los límites de velocidad y la señalización al transitar por áreas protegidas. Una de esas organizaciones, la Fundación Vida Silvestre, publicó un comunicado en el que se explica que muchas regiones de nuestro país, las rutas y caminos fragmentan hábitats naturales, actuando como barreras que obstaculizan el movimiento de las poblaciones animales y generan trágicos incidentes de atropellamientos. De acuerdo con un análisis realizado por esta fundación, se estima que alrededor de 15 animales mueren al día debido a esta problemática en las rutas que atraviesan áreas protegidas en el norte de Misiones. Por esta razón, desde la organización no gubernamental recuerdan que dentro de las áreas protegidas, el límite de velocidad máxima establecido es de 60 kilómetros por hora, y destacan que es fundamental que la ciudadanía -y especialmente los conductores de vehículos- comprenda que las áreas protegidas desempeñan un papel fundamental en la conservación de la diversidad natural y cultural de nuestro país, proporcionando servicios ambientales y económicos esenciales para nuestra sociedad.

Para hacer frente al problema, distintas organizaciones de la sociedad civil sumaron esfuerzos y crearon la Red Argentina de Monitoreo de Fauna Atropellada (RAMFA). Se trata de una iniciativa interinstitucional y abierta de monitoreo participativo para registrar estos atropellamientos a través de aplicaciones móviles. Según esta red, hasta abril de 2023 se habían registrado más de 10,000 animales atropellados en todo el país. Para los expertos, el aumento de la red vial casi siempre se traduce en un mayor impacto sobre la fauna silvestre, y por eso es necesario implementar medidas de mitigación como pasos de fauna, cartelería, radares y reductores de velocidad, basadas en datos de monitoreo.

En resumen, el atropellamiento de fauna silvestre en las rutas argentinas es un problema grave que requiere una mayor atención y la implementación de medidas de mitigación basadas en datos de monitoreo sistemático. En abril de 2020, cuando la pandemia de coronavirus obligó al cese de actividades, uno de los fenómenos que se observaron fue que la disminución de la presión en áreas periurbanas y protegidas de todo el país liberó espacios para la fauna silvestre. Pero con el cese de las restricciones, los atropellamientos volvieron y se convirtieron, una vez más, en una de las principales amenazas para la conservación de muchas especies en nuestra región, además de ser un riesgo para la seguridad vial.

El impacto de las rutas y otras infraestructuras de transporte sobre los ambientes y la biodiversidad es objeto de estudio de la ciencia desde hace más de dos décadas en todo el mundo. Los investigadores acuñaron el término Ecología de Rutas para hacer referencia a la nueva disciplina que se ocupa del problema y propone medidas para reducir los daños del avance de la actividad humana sobre la biodiversidad. La Red Argentina de Monitoreo de Fauna Atropellada puso en marcha una iniciativa para que más voluntarios se sumen al monitoreo a través un programa informático llamado EpiCollect que combina Android, la tecnología GPS y el servicio gratuito de Google Maps, que permite registrar casos de atropellamientos, con fechas, coordenadas y fotografía del animal, entre otros campos.

Como bien señala Vida Silvestre, al emprender un viaje hacia o a través de áreas protegidas, se debe prestar especial atención a las señales de tránsito y, sobre todo, respetarlas rigurosamente. Estas señales están estratégicamente ubicadas y advierten sobre las zonas de cruce frecuente de animales. A su vez, los límites de velocidad máxima proporcionan a los conductores el tiempo necesario para reaccionar de manera segura ante la presencia de fauna en la calzada.

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