Agricultura sostenible
La agricultura sostenible es un eslabón fundamental para el futuro productivo, tanto en términos económicos como en la garantía de seguridad alimentaria para las próximas generaciones. Si bien el país ha ocupado lugares destacados en la producción y exportación de alimentos, la última década ha visto una disminución en su participación en los mercados internacionales, lo que confirma la necesidad de adoptar medidas para mantener la competitividad y reducir el impacto de los vaivenes externos.
Un reciente informe del Banco Mundial sostiene que Argentina necesita seguir sumando prácticas de agricultura sostenibles para garantizar la seguridad alimentaria a las generaciones futuras. El trabajo del organismo observa que Argentina es, a nivel global, el tercer exportador neto de alimentos y que entre los años 2019 y 2021, la exportación promedio anual de esos productos fue de 35 mil millones de dólares. Sin embargo, advierte que el país perdió participación en los mercados internacionales en la última década: la participación global de productos alimentarios argentinos pasó de 2,7% en 2001 a 2,2% en 2021. Por eso, remarca el informe "Hacia un sector agroalimentario más competitivo, inclusivo y resiliente", es necesario realizar cambios en las políticas para mantener la competitividad y reducir el impacto de las turbulencias externas. El mismo trabajo advierte que las fluctuaciones climáticas, como las sequías, pueden tener efectos devastadores en la producción agroalimentaria, como se evidenció en 2023, cuando se registró una drástica disminución del 45% en la producción de los principales cultivos del país. Como se sabe, estos impactos no solo afectan al sector en sí, sino que también tienen ramificaciones en la economía en general, desde la escasez de dólares hasta un aumento en la inflación a través de precios de alimentos más altos. Según el Banco Mundial, la falta de apoyo a los productores, junto con medidas como las restricciones a las exportaciones y los impuestos variables, ha contribuido a la disminución de las exportaciones agroalimentarias y la pérdida de participación en los mercados internacionales.
Por otra parte, agrega el citado informe, en el actual escenario la sostenibilidad ambiental también es una preocupación importante. Los patrones de crecimiento actuales han llevado a la deforestación, las emisiones de gases de efecto invernadero y la disminución de la disponibilidad de agua y la salud del suelo. Estos problemas no solo afectan al medio ambiente, sino que también tienen un impacto en la salud y el bienestar de las comunidades locales, especialmente las más vulnerables. Se trata de desafíos que obligan a imaginar y diseñar propuestas viables que permitan avanzar hacia una agricultura más sostenible, para lo cual será necesario, entre otras cosas, proporcionar redes de contención para los consumidores y productores de menores recursos, y al mismo tiempo mejorar el acceso al financiamiento para inversiones a largo plazo en el sector, especialmente en infraestructura y tecnologías sostenibles.
El Banco Mundial también identifica tres claves para impulsar la recuperación, reforzar la seguridad alimentaria y promover la sustentabilidad. En primer lugar, propone apoyar a productores familiares; en segundo término, recomienda desarrollar un marco regulatorio estable para el sector y, por último, mejorar la resiliencia y acelerar la innovación tecnológica
Hay que decir, por otra parte, que la tarea no será sencilla ya que la actual situación de la economía del país genera preocupación en distintos sectores, sobre todo después que se conoció que el Banco Mundial empeoró su proyección de recesión para Argentina en 2024. Según el último Informe de Perspectivas Mundiales realizado por el organismo, el PBI local caerá un 3,5% este año cuando en el informe previo se esperaba una baja del 2,8%. Pero eso no es todo, hace solo un año, antes de la puesta en marcha de los ajustes de la actual administración nacional, tanto los técnicos del BM como el Fondo Monetario Internacional (FMI) estimaban que en 2024 la Argentina crecería más del 3%.
Días atrás, en esta misma columna, siguiendo las reflexiones del economista Marcelo Diamand, autor de "El Péndulo Argentino", se hizo referencia a la necesidad de implementar políticas coherentes y sostenibles que aborden las causas estructurales de la inestabilidad de la economía en lugar de atender solo los síntomas. Por eso, además de promover una agricultura más sostenible, es necesario impulsar medidas como la diversificación de la economía, la promoción de la innovación y la inversión en recursos humanos más capacitados con el fin de construir una base sólida para el crecimiento a largo plazo.











