Periodismo y democracia
El periodismo nutre el tejido mismo de la democracia al proporcionar la información necesaria para una ciudadanía comprometida con el bien común. Un repaso por la historia de los países de América Latina muestra que cada vez que se limitó el ejercicio libre del periodismo las sociedades democráticas comenzaron a mostrar signos de debilitamiento. En ese sentido, no es casual que el surgimiento de liderazgos autoritarios en la región siempre haya estado acompañado de intentos por privar a las sociedades de herramientas esenciales para la libre expresión.
Un documento elaborado por la UNESCO remarca que la información precisa y de alta calidad ofrecida al público a través del periodismo profesional tiene una influencia positiva en la democracia, el compromiso cívico, la rendición de cuentas de parte de los organismos gubernamentales y la lucha contra la corrupción. Se trata del informe "Periodismo para el desarrollo, el rol del periodismo en la promoción de la democracia, la rendición de cuentas y el desarrollo sostenible", en el que se observa que el buen periodismo mejora la confianza en el seno de la sociedad y, además, tiene importantes efectos en la protección y promoción de los derechos humanos, así como en el desarrollo sostenible.
En uno de sus capítulos, este trabajo del organismo especializado de Naciones Unidas cita la investigación del economista Amartya Sen, "El problema de la comida: teoría y política", que permitió demostrar que una de las razones por las que India no tuvo grandes hambrunas, como las de China después del Gran Salto Adelante, es porque la prensa funcionó como un sistema de alerta temprana y como una fuente de presión para que el gobierno de la India atendiera las necesidades más urgentes de la población. Para ponerla en contexto, vale recordar que, en esa obra, Sen planteó la importancia de ver el hambre no como una falta de alimentos, sino como una falla en la distribución. El economista propuso entonces políticas que prioricen la equidad como solución al drama del hambre, argumentando que el acceso a los alimentos es un derecho básico. Además, enfatizó la necesidad de empoderar a las comunidades locales y de mejorar la educación y la salud para abordar eficazmente el problema alimentario.
Así como en la construcción y mantenimiento de una sociedad democrática, la libertad de prensa es un principio fundamental que no puede ser subestimado ni comprometido, el trabajo del periodismo también contribuye a mejorar la transparencia, la rendición de cuentas y el acceso a la información, tres pilares esenciales para el funcionamiento saludable de cualquier sistema democrático.
Nuestra sociedad lleva ya más de cuatro décadas de ejercicio democrático sin interrupciones. Es un tiempo más que suficiente para comprender que la libertad de prensa y el trabajo del periodismo libre son una garantía contra el abuso de poder y la corrupción. En las sociedades democráticas, los medios de comunicación y los periodistas ofrecen a la ciudadanía la posibilidad de monitorear a los poderes, tanto públicos como privados, exponiendo de ser necesario las malas prácticas, injusticias y abusos que de otra manera permanecerían ocultos. Sin una prensa libre, los que ocupan lugares de poder pueden actuar sin escrutinio, erosionando gradualmente los principios democráticos y socavando la confianza pública en las instituciones.
El periodismo, por otra parte, garantiza la diversidad de opiniones y el debate abierto, elementos vitales para la buena salud de una sociedad democrática. Al permitir que una multiplicidad de voces tenga la oportunidad de expresarse, se fomenta un intercambio de ideas que enriquece el panorama informativo y promueve una ciudadanía informada y comprometida. Como se ha podido comprobar duranta la última dictadura militar, la censura y la represión de los medios, por el contrario, sólo conducen a la homogeneización del discurso y a la perpetuación de narrativas únicas, limitando así la capacidad de la sociedad para abordar problemas complejos desde diversas perspectivas.
La libertad de prensa no es un privilegio que se otorga, sino un derecho humano inalienable que debe protegerse y preservarse en todo momento. Solo a través de un compromiso continuo con este principio fundamental podremos garantizar que nuestras sociedades permanezcan más libres, justas y democráticas. En un mundo donde la verdad es cada vez más escasa y la desconfianza en las instituciones está en aumento, la libertad de prensa y el trabajo del periodismo de calidad se vuelven piezas fundamentales para la consolidación de la democracia.










