La epidemia menos pensada: la de los vapeadores "para dejar de fumar"
Su uso se incrementa en todo el mundo, aunque la ciencia ya determinó la gravedad de los daños que ocasiona el vapeo.
Mediante una planificada campaña publicitaria, apalancada en redes sociales y dirigida a los jóvenes, los promotores del vapeo ganaron terreno. Lo presentaban de manera entusiasta como opción para aquellas personas interesadas en dejar de fumar. Diseñados sutilmente, imitando productos aspiracionales, con sabores atractivos, rápidamente los vapeadores se popularizaron.

Actualmente, más de 12 millones de adultos en los EEUU usan cigarrillos electrónicos, con las tasas más altas en la franja de 18 a 24 años. "Frente a estos datos, es posible afirmar que nos encontramos ante una nueva epidemia, la del vapeo. Cabe aclarar que además de afectar a aquella persona que lo inhala, también afecta a su entorno, igual que los cigarrillos convencionales", afrima la doctora Cecilia Cortés, miembro de la Federación Argentina de Cardiología.
Ya desde 2019, en Argentina se cuenta con la evidencia de un joven de 30 años que debió ser internado en terapia intensiva por los daños sufridos a raíz del uso del vapeador. La tendencia va en aumento en todo el mundo, y por esto desde la medicina se acuñó el término Evali (Lesión Pulmonar Asociada al Uso de Cigarrillo Electrónico, según sus siglas en inglés).
Las lesiones sufridas por los pacientes, en comparación con la de los cigarrillos convencionales que causan 44.000 muertes anuales en Argentina, son mayores porque se manifiestan en edades tempranas. Incluso se ha registrado la necesidad de un trasplante de pulmón en Detroit, EEUU.
SÍNTOMAS
Los síntomas producto de los vapeadores, que son el primer indicio de Evali, son algo similar a un estado gripal, tos o falta de aire, palpitaciones, dolor en el pecho o en abdomen, fiebre, diarrea, náuseas o vómitos. Frente a alguno de estos síntomas, lo pertinente es realizar la consulta a un centro de salud.
La característica de los vapeadores es que los líquidos que se utilizan contienen varios componentes tóxicos como el acetato (aceite) de vitamina E, productos químicos, vapores y metales como el níquel, el estaño y el aluminio. Cabe destacar que en realidad no se trata de vapor, sino que ese líquido al calentarse se convierte en un aerosol.
Otro de los riesgos asociados a los cigarrillos electrónicos son sus baterías. Se han registrado casos de equipos que han explotado en la cara de la persona que los utiliza. Además, debido a las sustancias saborizantes de los líquidos, estos se convierten en un atractivo para los niños más pequeños que pueden ingerirlas generándoles intoxicación u otras complicaciones.
ADICTIVOS
Además, si bien se los presentó como una opción para dejar de fumar, la realidad muestra lo contrario. Incluso la marca más famosa de vapeadores, Juul, fue comprada por una de las más grandes tabacaleras mundiales, como forma de ampliar su negocio. En el documental de Netflix, "El gran vapeo: auge y caída de Juul", los propios creadores del producto reconocen que en sus inicios lo vieron como una oportunidad para la salud pública. Sin embargo, la realidad les enseñó lo contrario.
Algunas de las mayores complicaciones que trae aparejada el vapeo y que comparte con el consumo de cigarrillos convencionales son:
- Adicción: los cigarrillos electrónicos contienen nicotina, una droga que es altamente adictiva.
- Volverse fumador: las personas que vapean tienen más probabilidades de comenzar a fumar cigarrillos convencionales y es posible que desarrollen otras adicciones en el futuro.
- Ansiedad y depresión: la nicotina empeora la ansiedad y la depresión. También afecta la memoria, la concentración, el autocontrol y la atención, en especial en los cerebros que están en desarrollo.
Otras consecuencias posibles son neuroinflamación, impotencia sexual, insomnio, tumores, bronquitis crónica, daño pulmonar, inmunodepresión y quemaduras.
Tomar conciencia de esta nueva amenaza contra la salud de la población es crucial.
La curiosidad genera que muchos niños en todo el mundo busquen probarlos
Algunas estimaciones sobre la penetración del vapeo en las franjas etarias más bajas estiman que el año pasado en las grandes ciudades al menos uno de cada nueve niños había probado un vapeador. En los EEUU, una encuesta determinó que en ese país el número de niños que experimentan con vapeadores aumentó del 7,7 % en 2022 al 11,6 % en 2023. La mayoría de estos niños querían probar el vapeo "por curiosidad" y eran conscientes de la promoción de los vapeadores en las tiendas y en internet.

El vapeo conlleva riesgos para la salud, como daños en los pulmones y el cerebro. Además, la nicotina contenida en los vapeadores afecta a los menores de manera diferente que a los adultos, ya que sus cerebros son más sensibles a ella.
Entre los jóvenes, vapear ya es más popular que fumar cigarrillos
"Aunque en Argentina (la comercialización de vapeadores) está prohibida por la Anmat desde el año 2011, los cigarrillos electrónicos o vapeadores son de fácil acceso. Como médicos y padres, debemos hablar con nuestros hijos para evitar que caigan en esta trampa de la industria. Hay que explicarles los riesgos para su salud", señala la doctora Cecilia Cortés, de la Federación Argentina de Cardiología.
Los datos oficiales señalan que todavía hay 9 millones de fumadores y que cada año mueren 44.000 argentinos por el tabaco, la mortalidad es elevada y el consumo per cápita se mantiene estable en los últimos 15 años, lo que ubica a Argentina como uno de los países de la región con las tasas más altas.
El uso de cigarrillos electrónicos o vapeadores ha aumentado significativamente entre los jóvenes en los últimos años. Según un nuevo informe coordinado por la Universidad de Glasgow y encargado por la Organización Mundial de la Salud, entre los jóvenes el vapeo ya es más común que fumar cigarrillos convencionales.
Lo malo es que, como sucedía antes con los cigarrillos, el vapeo se convirtió para millones de jóvenes -e incluso niños- en un consumo que genera prestigio entre sus pares, hasta que rápidamente se torna en una adicción que la persona no puede superar sin ayuda profesional. Mientras tanto, vapear daña la salud y genera riesgos que se suponía que estaba destinado a alejar.











