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El arte de preservar la genética

El INTA conserva variedades de algodón y especies nativas desde hace 30 años

SÁENZ PEÑA (Agencia). Un hecho significativo para quienes entienden la necesidad de preservar la genética tiene como haber el INTA Sáenz Peña.

En la EEA Sáenz Peña desde hace más de treinta años se conservan variedades de algodón y de forestales nativas en un banco de germoplasma.

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En la EEA Sáenz Peña, desde hace más de treinta años se conservan variedades de algodón.

En el año 1987, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria creó la Red de Fitogenéticos con el objetivo de salvaguardar los recursos genéticos de los principales cultivos de importancia para el país.

Esta Red fue el pilar fundamental para que, años más tarde, se creara la actual Red de Recursos Genéticos (Redgen) del INTA con objetivos más amplios. Si bien no es la única Red que conserva recursos genéticos en el país, es sí la más importante, ya que cuenta con 4 subredes que se ocupan de la conservación de plantas, animales, microorganismos y forestales.

LA MEMORIA DEL ALGODÓN

El algodón pertenece al género Gossypium, al cual pertenecen 4 especies cultivadas a nivel mundial, dos de ellas de origen americano y dos de origen asiático y africano respectivamente.

El germoplasma de especies algodoneras ya había sido introducido en la localidad de Presidencia Roque Sáenz Peña antes de la creación del INTA, en 1956. Los registros de introducción de las accesiones más antiguas conservadas en el Banco Activo de Germoplasma (BAG) datan de 1946. El Banco Activo de Germoplasma (BAG) de la Estación Experimental Agropecuaria Sáenz Peña está conformado por más de 700 accesiones, en su mayoría de Gossvpiurn hisutum L., que provienen de diferentes puntos geográficos del mundo, como Estados Unidos, India, la ex Unión Soviética, Australia, Brasil, Senegal o Sudán, y en menor magnitud de Gossypium barbadense L. y Gossypium barbadense var. Brasiliensis, recientemente colectadas en las provincias del Chaco y Corrientes.

"Conocer y describir, en la medida de lo posible, el germoplasma conservado en los BAG es fundamental para saber cuánta variabilidad genética está representada en la colección, lo que asegurará la disponibilidad y utilización de los alelos en caso de aparición de nuevas enfermedades, plagas, efectos adversos, condiciones climáticas extremas y nuevas demandas del mercado", cuenta la licenciada en Ciencias Naturales Mónica Spoljaric, responsable del Banco Activo de Germoplasma de la Estación Experimental Agropecuaria Sáenz Peña.

En este Banco se utilizan descriptores internacionales adaptados para caracterizar la Colección Activa de Algodón que incluyen descriptores botánicos, agronómicos, de comportamiento de enfermedades y de calidad de fibras industriales.

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El INTA Sáenz Peña trabaja en forma coordinada con Brasil, Ecuador, Perú, Colombia y Chile a través de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

PERO ¿QUÉ ES UN BANCO DE GERMOPLASMA?

Es un sitio conformado por una infraestructura diseñada específicamente para la conservación de la variabilidad genética de especies de interés para la agricultura y la alimentación. La conservación que se realiza se denomina "ex sitú", es decir fuera de su hábitat natural, generalmente la conservación es por semillas que toleran ser conservadas a bajas temperaturas y humedad.

"Nuestro objetivo y el de todos los BAG de la red de INTA, es fundamentalmente la preservación de la variabilidad genética para lo cual realizamos el trabajo de caracterización y evaluación del material genético y de esta forma se comparte con la comunidad científica el conocimiento necesario para que esos materiales puedan ser utilizados en diferentes programas de mejoramiento por ejemplo, o bien en otras investigaciones", subrayó Spoljaric.

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