Schvindlerman: "No entrar a Rafah significaría darle la victoria a Hamas"
A siete meses de la masacre de civiles más grande de la historia de Israel, perpetrada por Hamas, el conferencista, escritor y especialista en asuntos del Medio Oriente analizó el panorama actual y los escenarios que plantean un desafío a la paz mundial.
Schvindlerman visitó Resistencia para una disertación en el Complejo Cultural Guido Miranda. "La guerra Israel-Hamas: Impacto en Medio Oriente y en los campus de EEUU" fue el conversatorio organizado por Keren Kayemet Argentinal y la Comunidad Judía de Resistencia. El encuentro fue también la ocasión para una colecta solidaria para el armado de canastas para el Rosh Hashaná, que serán entregadas a familias de Kfar Aza.

-¿En qué etapa está el conflicto, tras el fatídico 7 de octubre de 2023?
Schvindlerman: -Esta invasión inédita en la historia del conflicto, donde hay que recordar que Hamas mató a 1200 personas en un solo día. Y los mató de una manera extraordinariamente cruel Violando, incendiando, mutilando y torturando durante horas. A partir de entonces -como sabemos- hubo una incursión israelí, que inicialmente se concentró en la parte Norte y Centro de la Franja de Gaza.
La presión militar llevó a que Hamas acceda a hacer un acuerdo de intercambio de pausa militar por rehenes, y prisioneros terroristas que están en cárceles israelíes. Desde entonces y básicamente viene una situación donde hubo mucha presión internacional que ha restringido la acción operativa de Israel en el terreno. Ya siete meses hay una situación donde en este momento Israel no puede alegar que ha cumplido dos de los objetivos centrales de la guerra: que eran liberar rehenes y eliminar al Hamas. Entonces, la realidad es que hay una situación donde la presión nacional está restringiendo seriamente el accionar de Israel en Gaza.
-¿Cómo se explica el impacto de la guerra Israel-Hamas en los campus universitarios norteamericanos?
-Es un desarrollo muy inquietante. Primeramente porque lo que era parte interna de un claustro académico que famosamente se los conoce como Torres de Marfil, porque lidian con ideas que están un poco fuera de la realidad -a veces- y que en este caso se propagó a toda la sociedad. En segundo término está o que se llama la Corriente Woke, como cuya principal arteria teórica es lo que se llama la interseccionalidad, que eso viene de alguna manera contaminando a toda la sociedad norteamericana y mundial.
Esencialmente, lo que estamos viendo es manifestaciones (algunas violentas), todas ellas cubiertas de simbología del nacionalismo palestino histórico o del yihadismo global en general. Donde están elevando pancartas de enemigos antioccidentales es viscerales, lo cual es bastante curioso. Se han visto en los campus de Columbia por ejemplo, en la Universidad de Los Ángeles, banderas de Hezbolá y de Hamas, que son grupos yihadistas que albergan la esperanza de la destrucción no sólo de Israel sino del mundo libre, de Estados Unidos y de todo Occidente.
-¿Por qué pegó tan fuerte este modo de entender la realidad?
-Porque en general la cuestión palestino-israelí está recibiendo mucha atención internacional. Históricamente este fue el caso. Hace un tiempo atrás (17 de junio de 2023) cuando en Siria por ejemplo en medio de la Guerra Civil el régimen de Assad masacró a cientos de palestinos en un campamento de refugiados en Yarmuk no hubo estas manifestaciones.
Por citar otro caso, hay un millón de uigures chinos encarcelados en campos de reeducación en China y no hay manifestaciones por ellos. Ni siquiera por Ucrania ha habido manifestaciones contra Rusia, de esta envergadura. De modo que hay que reconocer es la absoluta preocupación/obsesión en algunos casos con las cuestiones vinculadas con este conflicto.
Por otro lado, se da un fenómeno que tiene que ver con una gran desinformación. Tristemente hay una percepción y una acusación infundada de que será el comete un genocidio. Y para gente que no está en el tema verdaderamente quizás hay convencidos que creen que esto está ocurriendo, entonces salen a manifestarse.
Esta gente, quizás de buen corazón pero que está sucumbida por una ignorancia importante respecto de lo que realmente está ocurriendo en el terreno. Y por otro lado, se ha comprobado que hay grupos agitadores profesionales financiados por entidades palestinas que están fogoneando las revueltas.
Más allá de las cuestiones políticas, también hay algo intelectual que las anima y es lo que se llama el fenómeno de la interseccionalidad. Es una idea un poco específicamente académica que plantea que el hombre blanco judeocristiano europeo, es como una categoría de opresión. Y la mujer negra, en este caso un musulmán digamos, incluso si fuese homosexual es como otra categoría de víctima.
Esto por definición significa que por ejemplo las hijas de Barack Obama por ser mujeres y negras pertenecen a una categoría de victimización. Mientras que una mujer trabajadora blanca pobre en Ohio es estándar de opresora. Este fenómeno que es el de la interseccionalidad, que sugiere que las opresiones y las marginaciones interactúan, ha influido profundamente al mundo académico en Estados Unidos por mucho tiempo. Creo que esa mirada es la que está eclosionando ahora en la percepción de soldados, israelíes masculinos blancos versus al pueblo palestino que lo persiguen como una víctima.
-¿Cuál es el papel de EEUU en el conflicto? Por momentos se muestra más cercano y algunas veces tilda de "exagerada" la respuesta de Israel...
-La verdad es que la política Biden es confusa, zigzagueante Inicialmente tuvo una digamos proclama ultra proisraelí, de solidaridad y de respaldo a un aliado en guerra. Lo respaldó enviando portaaviones al Medio Oriente, declarativamente, enviando altos funcionarios a visitar Israel. Incluso él mismo visitó Israel en medio de una guerra, que fue algo inédito para un presidente de Estados Unidos y viene dándole ayuda económica y militar permanente.
Sin embargo, en simultáneo viene atándolo de alguna manera planteando que debe cuidar a la población civil palestina, que ahora está concentrada en Rafah. Por supuesto que se trata de una preocupación legítima la del presidente Biden, pero el planteo que está haciendo esencialmente en la traducción operativa es que Isabel no debería ingresar a Rafah.
Esto representa un problema, porque Israel no puede permitir que cuatro batallones de Hamas -de 1000 personas cada uno, más o menos- junto con el líder de ese grupo terrorista y los rehenes que todavía están allí permanezcan y prevalezcan en esta guerra. No entrar a Rafah significaría darle la victoria a Hamas, entonces acá hay un gran choque entre la mirada del gobierno de Israel y el gobierno de Estados Unidos.
Este cruce lo vemos, por ejemplo, en la amenaza reciente que hizo de que iba a restringir el envío de cierto armamento a Rafah. Pero, unas pocas semanas atrás, cuando Irán lanzó ese ataque inédito de 300 misiles cruceros, balísticos, y drones Estados Unidos orquestó una defensa colectiva a favor de Israel absolutamente impresionante.
Entonces, Biden viene teniendo esta retórica tipo Churchill (Winston) con una conducta que oscila entre un Churchill y un Chamberlain (Neville). Está un poco zigzagueante y tiene un problema para Israel. Porque no es sólo la tensión que genera entre los dos aliados, sino cómo esa tensión es percibida por los enemigos de ambos.
-¿Cuántos rehenes siguen en manos del Hamas? ¿Qué se sabe acerca de ellos?
-Se estima que hay 128 rehenes todavía en Gaza. Es indeterminado el número de cuántos están vivos y cuántos no. Entre ellos también hay argentinos. De hecho, de manera muy muy triste y muy famosa, hay un bebé argentino llamado Kfir y que no se sabe nada de él.
Hamas no da prueba de vida, como tampoco permite que la Cruz Roja visite a los rehenes. De hecho, en esta negociación, Israel fue cediendo puntos a favor de lograrla y finalmente dijo que iba a aceptar 33 rehenes. Cuando se excedió a esto incluso Hamas dijo que iba a dar rehenes vivos y muertos.
Sospecho que Hamas ni siquiera sabe cuántos (rehenes) tienen vida, porque hubo mucho desplazamiento poblacional y con los terroristas que se esconden en los túneles pudo haber habido una suerte de caos. La verdad es que tras siete meses de cautiverio en condiciones medievales es difícil ser optimista.
-En cuanto a los rehenes argentinos ¿Hubo algún avance en el terreno de la diplomacia y las negociaciones?
-No se ve mucho. La realidad es que por un lado el gobierno argentino expresó su preocupación y su respaldo a Israel, en particular el gobierno del presidente Milei. Pero creo que se le escapa un poco la capacidad de influencia que puede tener la Argentina o cualquier otro país que tenga rehenes involucrados, porque esto es a un nivel de llegada a Hamas que solo tienen muy pocos. Como por ejemplo Qatar o el propio Irán, pero que juega en contra.
La cuestión de los rehenes es absolutamente trágico y desconcertante, en general es un asunto que está olvidado en la narrativa de muchos medios. En medio del conflicto nos hemos olvidado muy rápidamente que hay gente secuestrada. La Argentina tiene una historia con secuestros, desapariciones forzosas y muertes. Que si bien no es lo mismo y son situaciones dispares, la realidad de que haya personas en cautiverio que fueron secuestradas en su país mientras bailaban o dormían es absolutamente inconcebible.
Temas en esta nota

Luis Salinas llega a la región

Últimas funciones de la obra teatral Imago Mundi

Este miércoles vuelve el ciclo Preludios en el Bösendorfer

Con las últimas entradas disponibles, Iván Noble presenta "Canciones traspapeladas" en el NEA

Abrieron la inscripción gratuita para escuelas que quieran asistir a Imago mundi

La arpista Marta Carrara presenta "Íntimo" en el Guido Miranda











