La valiosa labor de las escuelas rurales
Las escuelas rurales juegan un papel fundamental en la educación y en el desarrollo de las comunidades. En muchas localidades, son la única alternativa que tienen los niños, las niñas y jóvenes que viven en zonas alejadas de los centros urbanos para acceder a conocimientos que solo se pueden aprender en las aulas con la ayuda y el seguimiento de un docente. Según Unicef, en nuestro país, cerca de 2600 comunidades rurales no tienen una escuela secundaria a menos de 10 km. El dato confirma la necesidad de impulsar medidas que contribuyan a la mejora de la calidad educativa en estos establecimientos.
En enero pasado, más de un centenar de docentes de 15 provincias argentinas y educadores de Costa Rica, México, Colombia, Ecuador, Chile y Brasil se reunieron, durante cinco días, en la ciudad de Río Ceballos, Córdoba, para participar del 45° Encuentro de Escuelas Rurales, organizado por la Asociación de Maestros Rurales de Argentina. En la oportunidad, se destacó la necesidad de garantizar el acceso de niños y jóvenes a la educación que viven en zonas alejadas de los grandes centros urbanos. Durante los debates los participantes abordaron, entre otras temáticas, los desafíos que plantean las prácticas formativas y comunitarias en el marco de la educación rural, los derechos de los niños y niñas, educación ambiental integral, lo rural y los pueblos originarios y la interculturalidad, entre otros puntos.
Se debe tener en cuenta que en las áreas rurales las condiciones de vulnerabilidad de la población estudiantil tienden a ser mayores y que, en el contexto actual, el apoyo a estos establecimientos es vital. Pero, por otra parte, está comprobado que, muchas veces, en estas escuelas los vínculos entre docentes y alumnos suelen ser más fuertes. Lo mismo puede decirse del sentido de pertenencia y de comunidad. Por eso es necesario que se apoye la labor de estos establecimientos y que la comunidad en general valore el esfuerzo que realizan tanto los maestros como los alumnos y sus familias para que los niños y jóvenes puedan completar sus estudios. Existen, afortunadamente, organizaciones de la sociedad civil que apuntalan la tarea que llevan adelante las comunidades educativas en las zonas rurales y en ese sentido se puede citar el caso de la Fundación Red Comunidades Rurales que, desde el año 2006, aporta recursos, talentos y capacidades para acompañar el desarrollo individual, familiar y comunitario en aquellos lugares donde las escuelas rurales desempeñan un papel fundamental en la vida los alumnos y donde educar es un desafío de todos los días. También sobresale la tarea de la Asociación Civil Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales, que colabora con la construcción, reparación y ampliación de escuelas, instalaciones eléctricas y perforaciones de agua, granjas escolares, invernaderos y provisión de filtros bacteriológicos a estos establecimientos educativos que adaptan sus recursos y prácticas pedagógicas a las particularidades de su entorno, como la organización en aulas multigrado. Está comprobado, por otra parte, que la posibilidad de contar con una adecuada infraestructura escolar, con espacios para la enseñanza y el desarrollo de los estudiantes, tiene un impacto directo en la calidad educativa, la asistencia y culminación de estudios. Por eso se afirma, con razón, que los recursos que se destinan a esta enseñanza no son gastos sino una inversión que es clave para promover la igualdad de oportunidades. Las escuelas rurales son esenciales para garantizar el derecho a la educación, adaptar la enseñanza al contexto local, fortalecer la identidad comunitaria y brindar las condiciones necesarias para una educación de calidad en zonas alejadas. Su importancia es crucial para el desarrollo integral de las comunidades rurales. En estos tiempos difíciles, se deben redoblar los esfuerzos para lograr que las escuelas rurales puedan superar los problemas de deterioro de instalaciones, ausencia de servicios básicos y escasez de material didáctico para poder ofrecer cada año mejores resultados educativos.
Como ocurre con los demás establecimientos educativos que funcionan en zonas urbanas, las escuelas rurales también tienen necesidades específicas relacionadas al entorno en el que cumplen sus tareas, por lo que es de esperar que se impulsen medidas para garantizar una educación de calidad y equitativa también en los espacios rurales.










