Agradecimiento a todas las personas que colaboraron con la Fundación Conin
Señor director de NORTE:
Tengo el agrado de dirigirme a usted y a todos los lectores de este prestigioso matutino, a fin de comunicar mi alejamiento del cargo de presidente de la Fundación Conin Gran Resistencia.
La decisión se debe a razones particulares, pero dada la importancia del cargo al que he renunciado y la magnitud de los objetivos de la fundación, amerita algunas reflexiones que considero importantes.
Ante todo, volver a recalcar, una vez más, la importancia de los objetivos absolutamente humanos que esta fundación tiene, es decir pretender acabar con la desnutrición y/o malnutrición infantil sabiendo el daño irreparable que ocasiona en los primeros años de vida de un niño.
Este es un motivo fundamental para abocarse a la tarea con todas las fuerzas que se tiene para combatir este enemigo silencioso que acecha a los niños y niñas cuando determinadas condiciones están presentes.
En estos dos años que estuve en la presidencia, he pretendido llevar adelante ese ideal y ese deseo del doctor Adolfo Emiro Andreotti que comprendió en profundidad esta problemática y decidió seguir los lineamientos del doctor Abel Albino, fundador de Conin a nivel nacional. Llevado por este ideal, decidió fundar un Centro de Atención en la ciudad de Barranqueras.

He querido respetar su memoria para seguir manteniendo este legado que no es fácil de alcanzar pero que es necesario lograr. Viene bien diferenciar que hay cosas que son deseables y está bien trabajar por ello, que hay cosas que son importantes y que son necesarias trabajar para lograrlas, pero hay cosas que son imprescindibles porque afectan a toda la comunidad y no pueden ser dejadas de lado.
Combatir la desnutrición infantil es una tarea imprescindible y que, como sociedad, no podemos dejar de atender. Es un derecho inalienable y de vital importancia que los niños puedan utilizar todo el potencial establecido en la propia naturaleza para utilizarlo en su propio beneficio y en el de toda la sociedad.
Pero, además, es un deber de toda la sociedad, velar para que este derecho inalienable se vea cristalizado en todos los niños y niñas. Hay que tener en cuenta que el daño que una desnutrición o malnutrición infantil ocasiona en un niño o niña en sus primeros años de vida, se verá reflejado en menores posibilidades intelectuales y sociales para poder enfrentar los diversos desafíos que la vida les tiene preparados.
Esos niños y niñas serán los jóvenes adultos que llevarán los destinos de nuestra sociedad, ya sea como futuros profesionales o trabajadores en las distintas especialidades, como padres y madres de familia y de esa manera estarán construyendo la grandeza de la patria. Es por eso que, como sociedad interesada en sí misma, no podemos dejar de acompañar estos emprendimientos difíciles pero imprescindibles.
Combatir la desnutrición infantil es una tarea imprescindible y que, como sociedad, no podemos dejar de atender.
Debo también expresar mi agradecimiento a todos aquellos que permitieron llevar adelante la tarea de la Fundación. No es posible enumerar a todos los que me acompañaron en estos dos años de mi gestión, pero no puedo dejar de agradecer a la Fundación AFIN por la donación tan importante recibida, agradecer a instituciones como Loteria Chaqueña, el Instituto del Deporte, a la Municipalidad de Resistencia y Municipalidad de Barranqueras, que nos estuvieron acompañando en los distintos eventos que hemos realizado.
Quiero agradecer al Colegio Maria Auxiliadora por llevar a un grupo de sus alumnos a conocer nuestra obra y llevarnos sus generosas contribuciones. A la Cultural Inglesa por el buen gesto de haber motivado a sus alumnos en la generosa colecta realizada.
También quiero agradecer a aquellas personas que, desde su emprendimiento comercial, supieron comprender nuestras necesidades y brindaron su acompañamiento de acuerdo a sus propias posibilidades.
Un reconocimiento especial para el Consejo de Administración y otros amigos que me acompañaron en estos dos años. Quiero agradecer a los profesionales que trabajaron en el Centro de atención en Barranqueras, como las nutricionistas, las maestras jardineras, la estimuladora temprana, la psicopedagoga, la trabajadora social y el personal de maestranza que hicieron posible llevar adelante el control de los niños y el debido asesoramiento a las mamás asistentes.

No quiero olvidarme de la gran cantidad de personas, de ciudadanos, que de una manera prácticamente anónima en muchos casos, aportaron su grano de arena, sea en una cuota societaria, sea en un paquete de leche o en algún alimento necesario para sostener la tarea y que dieron su presente en los segundos sábados de cada mes cuando nos instalábamos en la Plaza 12 de Octubre.
Me animo a afirmar que CONIN se estuvo sosteniendo con este aporte voluntario y silencioso. No dejo de agradecer a la institución que quiso ser nuestro padrino pero que las crudas realidades que vivimos, no se lo permitieron.
Agradecer es la palabra final con la que me despido, teniendo la certeza de que la obra vale la pena y, de alguna manera, nos debe motivar para seguir acompañando a la nueva gestión que se inicia y que el legado del doctor Adolfo Andreotti siga en pie porque los niños y niñas lo merecen.
MANUEL C. RODRÍGUEZ
DNI 6178621
RESISTENCIA
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