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Protegerse del calor extremo

Evitar la exposición prolongada al sol, especialmente cuando la radiación solar es más intensa es una de las principales recomendaciones que se deben tener en cuenta en estos días de calor extremo. Es importante, además, prestar atención a las previsiones meteorológicas y adoptar algunas medidas, como mantenerse hidratado bebiendo agua con mayor frecuencia, en caso de alertas por altas temperaturas.

Si bien es cierto que en nuestra región muchos saben cómo adaptarse a los rigores del clima, no hay que olvidar que en esta época del año aumentan los riesgos para la salud por situaciones asociadas a una exposición prolongada a los rayos del sol y a temperaturas muy altas. De modo que, en caso de que alguna persona presente síntomas de insolación o golpe de calor, como dolor de cabeza, náuseas, mareo, vómitos, cansancio, sudoración, piel fría, pálida y húmeda, pulso débil, sed intensa y sequedad en la boca, vértigo, calambres musculares o desorientación, se deberá buscar atención médica inmediata. Es necesario, además, prestar atención a los grupos de riesgo, como adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y niños. Por otro lado, se debe tener en cuenta que esta semana en varias localidades de la provincia se registraron temperaturas muy altas, lo que obligó incluso a la suspensión de clases presenciales en escuelas Castelli, Miraflores, Villa Río Bermejito y Tres Isletas.

Reducir la actividad física en la franja horaria que va entre las 11 y las 17 horas es otra de las recomendaciones para cuidar la salud. Subestimar el impacto de las altas temperaturas en el cuerpo humano es un error. Está comprobado que realizar ejercicios en ambientes cerrados o con poca ventilación trae aparejado una pérdida de agua y sales esenciales para el buen funcionamiento del organismo. Además, la exposición a temperaturas muy altas durante varias horas exacerba enfermedades cardiovasculares, respiratorias, genera golpes de calor y también altera el sueño. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que –como se dijo– en días con estas características los más vulnerables son las personas de mayor edad. Según la Organización Mundial de la Salud los fallecimientos de personas mayores de 65 años relacionadas con las altas temperaturas aumentaron más de un 60% en los últimos años en todo el mundo. También hay que prestar atención a los bebés y los niños y asegurarse que reciban una adecuada hidratación.

En los últimos años se ha registrado un aumento de las olas de calor en distintas partes del mundo y también en nuestra región. Se trata de un fenómeno que puede generar un aumento abrupto de la sensación térmica, por lo que ante eventuales escenarios de este tipo es aconsejable aumentar el consumo de líquidos para mantener una hidratación adecuada, evitar exponerse al calor en exceso en horas centrales del día, evitando el consumo de bebidas alcohólicas o muy azucaradas. Se recomienda, además, ingerir verduras y frutas en lugar de comidas abundantes, reducir la actividad física, utilizar ropa ligera, holgada y de colores claros y permanecer en espacios que estén bien ventilados o acondicionados. Y en la medida de las posibilidades de cada uno, usar sombrillas, sombreros y productos de protección solar, para protegerse de los rayos ultravioletas.

Según la Organización Meteorológica Mundial, las previsiones indican que habrá un aumento en la frecuencia e intensidad de las olas de calor como consecuencia del cambio climático, por lo que habrá que aprender a adaptarse a estas nuevas exigencias del clima que puede llevarnos a sufrir, por ejemplo, los efectos de la insolación, que se produce por una exposición prolongada al sol acompañada de altas temperaturas. Vale recordar que los síntomas de la insolación son piel caliente y enrojecida, respiración y pulso acelerados, convulsiones, alucinaciones, irritabilidad, cambios de comportamiento, alteraciones del nivel de conciencia o desmayo. Ante estos síntomas, como primera medida es importante trasladar a la persona afectada a un lugar fresco y tratar de bajar la temperatura con paños fríos o con un baño con agua fría. Luego, una vez que se adoptaron estas primeras medidas, es necesario que se consulte a un médico. Por último, hay que tener en cuenta que en nuestra región, además, se presentan con frecuencia jornadas con humedad elevada, lo que hace que el sudor no se evapore con la misma rapidez y que el cuerpo no elimine el calor tan rápido como podría ser necesario.

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