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Así se lavaban los autos en 1900

Los lavaderos de autos hoy tienen alta tecnología de limpieza, dependiendo de su tamaño, pero para llegar a este punto de eficiencia tuvieron que pasar unos 90 años de ensayoerror.

La historia publicada por Vintage Everyday dice que Auto Wash Bowl fue el primer "carwash" del mundo en 1924 pero su modalidad de lavado era muy precaria ya que el servicio consistía en una simple vuelta alrededor de una pileta inundada.


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Algunos lavaderos que siguieron al éxito de Auto Wash Bowl implementaron lavados en serie copiando el sistema de la fábrica Ford, con una cadena en el piso que movía lentamente los vehículos.

Las fotos de aquel momento se presentan un tanto graciosas en estos tiempos, pero aquella fue una solución muy inteligente para poder limpiar el terrible olor que llevaban los rodados por circular constantemente entre excrementos de animales.

La mayoría de los dueños de los automóviles de esa época guardaban sus coches en establos, consecuentemente el abono de los caballos impregnaba todo el chasis y se hacía insostenible tener el auto sin limpiar, con lo cual la pileta inundada venía como anillo al dedo.


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A LA PILETA

La pileta de lavado era de concreto estriado de casi 24.3 metros de ancho y tenía cerca de 40.64 centímetros en su punto más profundo en el centro.


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Auto Wash Bowl, el primer lavadero de autos registrado, apareció en EEUU en el año 1920. Una necesidad que hoy evolucionó a límites increíbles.

Los clientes pagaban 25 centavos de dólar a un asistente que colocaba una cubierta protectora de goma sobre el radiador.

Los clientes entraban a la pileta al mando de su propio auto mediante una rampa y conducían sus vehículos alrededor de la pileta a una velocidad aproximada de 16 kilómetros por hora.

El concreto estriado hacía vibrar el coche y el agua, creando una acción de chapoteo que ayudaba a lavar todo el barro del chasis y de las ruedas. El proceso duraba de tres a cuatro minutos.


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La masificación de las hidrolavadoras les sacó muchos clientes a los lavaderos, que tienen que ofrecer otros servicios como lustrado o limpieza a fondo del interior para no perder clientes.

Luego, el automóvil salía del piletón y los clientes podían optar por el servicio completo que consistía en ingresar a uno de los boxes donde se terminaba a mano el secado del automóvil. En un sábado ajetreado, alrededor de 75 autos por hora daban una vuelta en el lavado.

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