Lambretta vs. Vespa, un clásico italiano
Cuando el scooter dejó de ser un simple vehículo utilitario para convertirse en una moda, un símbolo de rebeldía juvenil e incluso un estilo de vida fueron muchas las marcas que quisieron sumarse al fenómeno. 
Nació entonces la moda de las "motonetas" que desató en Italia una feroz rivalidad entre las marcas Lambretta y Vespa. Lambretta orinda de Milán pareció en condiciones de plantar cara al mito de Pontedera y aunque nunca llegó a venderse tan bien como la de Piaggio sí supo ganarse el respeto y la reputación de la única competidora a la altura.
El creador de la Lambretta Ferdinando Innocenti- se vio obligado, igual que Enrico Piaggio, a buscar una alternativa al acabar la Segunda Guerra Mundial ya que ambos habían fabricado armamento para el ejército italiano. Pero a esa altura Innocenti se había hecho rico con la patente y fabricación de unos andamios tubulares que, de hecho, se siguen empleando hasta el día de hoy.




Con la caida de Benito Mussolinia Innocenti no le quedó otra que emprender un camino similar al de Piaggio y desarrollar una moto económica y utilitaria para la deprimida Italia de post-guerra.
Y si Piaggio tuvo a Corradino D"Ascanio, Lambretta tuvo a Cesare Pallavecino; curiosamente también ingeniero aeronáutico como el padre de la Vespa y diseñador del potente bombardero ligero Caproni. Un avión que, por cierto, ¡¡¡equipaba motores Piaggio!!!
Sospechosamente parecidos
Piaggio e Innocenti presentaron sus patentes de su "motociclo leggero" el mismo año de 1946 y con días de diferencia...
Justo ahí comienza a escribirse ya el primer capítulo de esta rivalidad: los "lambretistas" siempre han defendido que la Innocenti fue patentada antes y a ella corresponde el honor de haber sido la primera.
Los vespistas -por supuesto- afirman lo contrario argumentando que en 1946 la Vespa ya se comercializaba mientras que la Lambretta no llegó a las tiendas hasta un año más tarde, lo cual -por otra parte- es completamente cierto. Y si Piaggio le ganó esa partida a Innocenti fue porque el de Pontedera se arriesgó a vender sus Vespa a plazos mientras que Lambretta -que, paradójicamente, era más económica que su competidora- siguió anclada en el pago tradicional y le costó más arrancar.
Otro gran misterio de la historia de esta rivalidad es por qué la Lambretta y la Vespa se parecen tanto en lo esencial, como el cambio manual en el puño izquierdo o la carrocería metálica cerrada. (Aunque al principio ésta era una opción y el scooter se vendía abierto de serie).
También a Piaggio le pareció sospechosa esa similitud de formas y de hecho en 1950 demandó a Lambretta acusándola de haber plagiado su carenado frontal.
La demanda fue desestimada alegando los jueces que antes del lanzamiento de ambas motos en 1946 ya existían algunos scooters de arquitectura similar -como el Fuji Rabbit japonés- y era imposible decidir quien se podía haber inspirado antes en ellos.
La respuesta es sencilla: D"Ascanio y Pallavecino eran ambos ingenieros aeronáuticos, a ninguno de los dos les gustaban las motos y uno y otro se acercaron a sus respectivos proyectos con idéntica mentalidad de aviador.
En cualquier caso, aunque estéticamente una y otra llegaban a las mismas soluciones, realmente lo hacían por caminos muy diferentes técnicamente. En la Vespa la carrocería hacía de chassis autoportante y el motor estaba situado en un costado. El de la Lambretta, en cambio, era un diseño más conservador en términos estrictamente motociclistas. Tenía un chassis multitubular en el centro del cual iba montado el propulsor. En principio dicha configuración ofrecía más estabilidad y repartía mejor los pesos pero también la hacía mas larga, pesada y menos maniobrable.
Final inesperado
Con el tiempo Piaggio hizo alguna incursión a las cuatro ruedas pero adoptaron una estrategia diferente respecto a su scooter la cual, a medio plazo, se demostrará muy eficaz: convertir sus Vespa en un objeto de moda.
En Milán, mientras tanto, el éxito de los pequeños coches Innocenti de Lambretta es tal que al final ocurre lo inevitable y acaban absorbiendo toda la capacidad de producción. La compañía mantiene la fabricación de su scooter hasta 1971 pero ese año la demanda ya es tan poco rentable que decide cerrar la cadena de montaje.
Las herramientas y patentes fueron vendidas a la compañía india SIL (Scooters of India Limited) con sede en Uttar Pradesh que seguirá fabricando el modelo de Lambretta bajo licencia hasta 1998.










