Eduardo Farías, artesano del cuero de Pampa del Infierno
El docente rural trabaja con las pieles vacunas y de cabras. Hoy se dedica más a las artesanías y anhela que se mantenga viva esta tradición.
PAMPA DEL INFIERNO (Agencia). Las raíces ancestrales y su amor por lo tradicional nunca las abandonó. Sus recuerdos de infancia en la zona rural los tradujo en trabajos de trenzados de cuero. Con la particularidad que este docente rural trabaja en cuero vacuno y de cabras, hoy se dedica más a las artesanías.

El arte del cuero, una tradición que surge de los ancestros y las necesidades de los rodeos vacunos. En nuestra zona de a poco se pierde esta costumbre de antaño. Quedan, son pocos, pero excelentes. Con el mate amigo de estas charlas, Eduardo Farías recuerda: "Siempre me gustó esto de trabajar con el cuero; se lo debo a mi padre, cuando reparábamos las pecheras (arneses) de los caballos para el arado, en aquellos años de mi niñez".
El trabajo en cuero deslumbra el lugar, las artesanías como denarios de cuero de cabra, pequeños rebenques, cuentaganados y boleadoras, "para chicos que bailan folclore", cuenta.

LAZOS Y TIENTOS
Al recorrer el cuero vacuno hay que tener cuidado de cortar el cuero según el grosor del tiento. Los tientos (hebras de cuero) salen de ese pedazo de cuero, luego el sobado del mismo: "Queda como una telita", decían los viejos trabajadores del cuero. Es decir, queda blando y maleable. De allí con sabor y aire de tierra y con mucha habilidad surgen lazos de cuatro, seis y ocho tientos (si es para "pialar" es corto y si es para trabajo general del rodeo es de hasta 13 metros), según el trabajo en el rodeo.
"Me considero artesano del cuero, lo aprendí de mi papá que me transmitió el gusto por el trabajo, el arte en el manejo del mismo. Y en lo particular me gusta hacer pequeñas cosas, trabajos en suvenires, en cuero de cabra y vacuno", agrega. La charla continúa y dice: "El trabajo del cuero es todo un proceso, comienza con el estaqueado, luego sacarle el pelo, sobarlo y recién sacar los tientos (hebras del cuero); luego viene el trenzado para la producción de una pieza. Ahora hago cintos, vainas, cuentaganados y otras pequeñas cosas a modo de artesanía fina".


El cuero trabajado se luce: "Un rebenque me lleva dos días, primero preparo el cabo, después el cuero y coserlo, definir bien la lonja o azotera, generalmente las personas los compran para ornamentar, para lucirlos, los lazos son de cuero vacuno y llevan más tiempo", detalla.
"El trabajo de la vida rural me llevó a seguir con esto, recuerdo de años pasados y el respeto por los mayores, la nostalgia me atrapó; por eso me dedico al arte en cuero", evoca. Y destaca: "Algunas veces haga lazos, pero solo por pedido. La longitud depende del trabajo en rodeo o trabajo a campo, además de la vegetación si es muy densa o no".


ARTE EN CUERO DE CABRA
Eduardo además se dedica al trabajo en cuero de cabras, curtido o cuero sobado con pelos. "Esta es una zona de cabras; por lo que un poco inspirado por el Festival del Chivo me dediqué al trabajo en el cuero. Así que haga trabajo trenzados y también lo curto (con tanino y otros líquidos); con este cuero curtido se pueden hacer carteras, zapatos, cintos, camperas, incluso una empresa de Santa Fe querida comprarme mucha producción de cueros curtidos, pero no iba a dar abasto. También es cierto que pienso en el medioambiente, el curtido que hago es amigable con el ambiente", explica Farías.
"Para mí el cuero es vida, es mi hobby. Cuando me vine a la zona urbana, el trabajo aprendido en mi infancia lo potencié; ahora mi sueño es que se continúe con esta tradición, que los jóvenes aprendan para que se converse nuestra tradición, ya que el trabajo con el cuero es patrimonio cultural", concluye. Finalmente, aflora su deseo: "Espero que este arte no muera en mí, que se transmita; ya que el arte en cuero es milenario y ha sabido adaptarse en nuestra zona rural de una manera específica, según la necesidad de los establecimientos rurales".










