Desde el Concejo analizan la posibilidad de limitar la comercialización de cobre o bronce
"Desde el departamento legislativo tendremos que ir pensando en limitar la comercialización de cobre y bronce en chacaritas, o cualquier tipo de comercio que compre y venda estos metales", indicó ayer el presidente del Concejo de Resistencia, Alejandro Aradas.

Resulta que chacaritas u otros comercios similares son claves para poder incorporar al mercado legal cobre y bronce que es robado en las calles del Gran Resistencia.
Por lo que al limitar las operaciones ayudaría a la lucha de este flagelo que afecta a cientos de vecinos que en muchas oportunidades solo pueden ver cómo se roban los cables del tendido público.
Incluso en inspecciones, que se concretaron en chacaritas, encontraron letreros que fomentan la compra de determinados productos que muy difícilmente podrían ser conseguidos de manera legal.
"Chacaritas sin control es igual a más robo de cables", sostuvo Aradas, que desde que comenzó su gestión está trabajando con el tema.
"Si no frenamos este circuito donde las chacaritas, que en su mayoría funcionan de manera irregular, son los lugares de comercialización del cobre no vamos a encontrar solución alguna", expuso.

"Necesitamos que todas las partes se involucren para poder parar el flagelo del robo de cable. Si no está en regla para funcionar, la chacarita debe ser clausurada", destacó el concejal.
Desde hace algunos años comenzó el flagelo de los "robamedidores", que para quedarse con una pieza de metal cometían el ilícito, pero al mismo tiempo generaban un daño importante tanto al usuario como a la sociedad.
También roban cables que tienen cobre, incluso los que están ubicados en la vía pública, y como consecuencia hay miles de usuarios afectados, más tomando en cuenta que las empresas no pueden reponer al mismo ritmo que se realizan los atracos.
Ahora, esta gestión comunal decidió poner la lupa sobre las chacaritas, no solo por la compra venta de cobre, sino también por la contaminación que generan al realizar sus tareas diarias en terreno público. Y en tal sentido detectaron casos extremos donde se almacenan los productos que venden en la vereda, afectando una parada de colectivos que todos los días es frecuentada por miles de personas.














