A 146 años del arribo de los primeros colonos italianos al Chaco
La provincia de Udine, en Italia, estaba situada en el Véneto, parte de la cual había estado bajo el dominio austríaco hasta a unificación de Italia. Sus pobladores eran mayoritariamente agricultores, quienes cultivaban la papa, la vid, el trigo y el maíz, a los que sumaban la cría del gusano de seda.

Sus chacras eran arrendadas y de reducidas dimensiones. Todos los pobladores estaban afectados por la superpoblación, el empobrecimiento a raíz del desplazamiento de los capitales hacia las zonas industriales y la disminución de la tierra cultivable. A eso se debe agregar la caída del precio de la seda y las plagas que afectaron a la vid y a la papa en la segunda mitad del Siglo XIX. No debe extrañar entonces que cientos de miles de personas optaran por dejar sus hogares y buscaran un mejor nivel de vida en el Nuevo Mundo. Este proceso migratorio afectó especialmente a los países del sur europeo.

El gobierno argentino, a cargo del presidente Nicolás Avellaneda, deseoso de fomentar y encauzar la colonización en el país, había sancionado la Ley 817 de Inmigración y Colonización en 1876 y había enviado a Europa representantes de la Comisión de Inmigración para reclutar inmigrantes que quisieran venir al país. Uno de estos comisionados, Carlos Calvo, fue quien contrató con la firma Weeber y Paulevy el envío de agricultores de Udine en el Véneto para radicarse en la Argentina.
La Colonia Resistencia
La Colonia "Resistencia" había sido trazada y mensurada a mediados de octubre de 1875 por una Comisión Exploradora designada por el presidente Avellaneda, en cumplimiento de la Ley 686 de 1874 que creaba la Jefatura Política del Chaco y establecía la fundación de cuatro colonias-cantones sobre la margen derecha del río Paraná frente a la provincia de Corrientes.
Esta comisión, eligió el Paraje San Fernando para trazar la nueva colonia, paraje situado en la margen derecha del río Negro a unos 8 kilómetros del Río Paraná. El mismo era un importante centro de explotación forestal y allí funcionaban unos 15 obrajes dando vida y sustento a una población de unas 800 personas, en su gran mayoría de origen correntino. El lugar había soportado en junio de 1875 intensos ataques de las tribus tobas y vilelas, pero habían sido rechazados por los obrajeros y su peonada, lo que le valió a la nueva colonia el nombre de "Resistencia" con el que fue bautizado por la Comisión Exploradora Fóster-Seelstrang. Ya desde abril de 1876 se encontraba en la misma el administrador Jaime Sosa - de origen paraguayo- encargado de organizar y ubicar a las familias que le enviase la Comisión Nacional de Inmigración.
Viaje a la Argentina
A fines de noviembre de 1877 una multitud se agolpaba en el puerto de Génova (Italia) cargando sus equipajes para abordar el Vapor Sud América que debía partir para el puerto de Buenos Aires. Eran 700 esperanzados inmigrantes procedentes de distintas partes de Italia, que se disponían a enfrentar la incierta travesía marítima de 25 días con destino a una tierra promisoria: Argentina. Entre el numeroso pasaje se encontraban las 39 familias (unas 200 personas) procedentes de Udine, quienes poco tiempo después arribarían a la Colonia Resistencia.
El Vapor Sud América zarpó del puerto de Génova el primero de diciembre de 1877 y puso proa al Río de la Plata arribando a Buenos Aires – previa escala en Montevideo- el 26 de diciembre. En el viaje a través del Mediterráneo y del Atlántico sorteó una fuerte tormenta al cruzar el Estrecho de Giraltar, contingencia normal en este tipo de viajes. A los viajeros, que nunca habían estado en el mar, les pareció una experiencia terrible.

Una vez en Buenos Aires, los inmigrantes fueron puestos a disposición de la Oficina Central de Inmigración, organismo encargado de ubicarlos en sus respectivos destinos. Los funcionarios de esta repartición se propusieron al principio ubicarlos en las colonias ya fundadas en Entre Ríos y Santa Fe, a cargo de concesionarios particulares. Al saber esto los colonos se negaron a establecerse como arrendatarios y exigieron el cumplimiento de las promesas y lo establecido por la Ley 817 sobre adjudicación de lotes a los colonos inmigrantes. Ante esta decidida actitud el Comisario de Administración Juan Dillon decidió destinar un primer contingente de 39 familias (unas 200 personas) a la Colonia Resistencia, mensurada en 1875.
Viaje al Chaco
El grupo colonizador se embarcó en el vapor Río Paraná que zarpó del Puerto de Buenos Aires rumbo al puerto de Corrientes, ciudad a la que llegaron el 17 de enero de 1878, no sin antes soportar una fuerte tormenta, que "les asustó tanto como el mar" según testimonio de uno de los viajeros. Allí fueron recibidos por la Comisión de Inmigración y por el Comisario de la Colonia Resistencia Jaime Sosa. Una comisión de colonos se dirigió a San Fernando, donde se había trazado la colonia a reconocer el terreno que iban a poblar y a visitar los establecimientos de los obrajeros que vivían allí. Una vez verificada la condición de los terrenos para el cultivo y la existencia de agua, volvieron con noticias favorables muy esperadas por el resto de los colonos.

Finalmente en la tarde del 26 de enero de 1878 todas las familias se embarcaron rumbo al puerto de San Fernando en dos lanchones remolcados por un vaporcito. Pero el viaje encontró un serio inconveniente al adentrarse en el Río Negro, pues los embalses de vegetación acuática impidieron el paso del convoy y fue necesario que se abrieran paso a golpes de hacha y machete. La demora los obligó a pernoctar en el río, a pocos kilómetros de su destino, rodeados de la selva, soportando las altas temperaturas del verano chaqueño, y atormentados por miríadas de mosquitos.
Finalmente, en la mañana del 27 de enero de 1878 arribaron al puerto de San Fernando donde fueron recibidos por el comisario de la Colonia, Jaime Sosa, y por los obrajeros Ávalos, Seitor, Brígnole, Andriani y otros. El sitio preciso del desembarco fue muy cerca del monolito recordatorio que se levanta frente al Club de Regatas.
Primeras dificultades y penurias
El problema del alojamiento se presentó de inmediato pues la Administración no había construido el albergue que establecía la ley para ubicar a los colonos hasta que fueron distribuidos en los lotes, quintas y chacras asignados a cada familia. Estas debían ser mantenidas por cuenta del estado durante un año hasta que la tierra diera sus primeros frutos. El administrador salvó este problema ubicando a las familias en los establecimientos de los obrajeros, mientras los colonos se ocupaban en construir sus viviendas. Otro problema fue que al perderse los mojones de la primera mensura hubo que hacer otra nueva, para lo cual se contrató al agrimensor Juan Dillon (h) que empezó de inmediato su tarea. Pero una gran creciente del Paraná, que se produjo entre febrero y abril inundó todos los campos, impidió los trabajos de mensura y aisló a las familias de colonos, dificultando la provisión de alimentos y la asistencia sanitaria.

En consecuencia, aparecieron numerosos casos de enfermedades gastrointestinales y casos de paludismo, favorecidos por el estancamiento de las aguas, y el mal estado de los alimentos y del agua de consumo. Providencialmente se contó con los servicios del doctor José Luna, quien había sido médico de la guarnición de El Cerrito y que dominaba el italiano, por lo que podía tener una comunicación fluida con los colonos. Lamentablemente ese primer año se registró una alta mortalidad infantil en la Colonia.
Para subvenir a sus necesidades los colonos debían empezar de inmediato a cultivar sus parcelas, pero las semillas de hortalizas suministradas fueron de mala calidad y produjo el fracaso de los sembrados. Las herramientas entregadas también presentaron inconvenientes y los arados debieron ser armados por los propios colonos. Pese a todas estas dificultades, el primer ensayo de arar la tierra fue hecho en la chacra número 5, propiedad de Girolamo Pérez, en presencia del administrador de la Colonia. Así, vencidos todos los inconvenientes, los colonos pudieron recoger los frutos de sus trabajos al año de instalarse en Resistencia.
Así, de manera modesta pero promisoria, se inició lo que en los años venideros sería la Colonización Agrícola en el Chaco.
(El autor es Miembro de la Junta de Estudios Históricos del Chaco)
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