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Avances en lucha contra el dengue

Un equipo de científicos ha logrado dar nuevos pasos en la lucha contra las enfermedades transmitidas por mosquitos. Se trata del desarrollo de un innovador método que funciona con la introducción de una bacteria en los mosquitos Aedes aegypti, portadores de virus de dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla. Según los responsables del proyecto, el método permitió reducir en forma significativa los casos y las hospitalizaciones.

En realidad, la historia de lo que hoy se presenta como todo un avance contra las enfermedades transmitidas por mosquitos comenzó en 1924, cuando dos científicos norteamericanos, Marshall Hertig y Burt Wolbach, descubren una bacteria en el mosquito doméstico común al cual denominan Culex pipiens. En 1936, después de varios ensayos y diferentes estudios, Hertig decide dar un nuevo nombre a la bacteria y la bautiza Wolbachia pipientis. Sobre esa base, en 1980 se empieza a trabajar en la Universidad de Queensland, en Australia, con el objetivo de vencer al dengue. El doctor Scott O’Neill se pone al frente de la iniciativa. Su colaborador, Connor McMeniman logra en 2005 transferir con éxito la bacteria Wolbachia a los mosquitos Aedes agypti. Dos años después las autoridades de Australia autorizan a los investigadores a realizar en ese país el primer ensayo de campo y en 2008 el equipo confirma que, efectivamente, la bacteria Wolbachia previene la transmisión del dengue. En 2011 se liberan los primeros mosquitos portadores de Wolbachia en la región de Cairns y se anuncia que habrá que esperar al menos dos años para comprobar resultados. En 2012 Indonesia y Brasil se asocian al programa y en 2013 Colombia hace lo propio a través de un programa de cooperación con la Universidad de Antioquía. En 2015 llegan noticias desde Australia: la región de Cairns sufre un brote de dengue. Sin embargo, no hay transmisiones locales de dengue en las zonas donde se liberaron mosquitos con la bacteria Wolbachia. De este modo, la idea de liberar Aedes aegypti con Wolbachia para que se reproduzcan con los Aedes aegypti locales y establezcan una nueva población de estos mosquitos, todos con Wolbachia, comienza a mostrar resultados. Y lo más importante: no hay ninguna modificación genética en este proceso.

En forma paralela, se pone en marcha la organización sin fines de lucro World Mosquito Program con el objetivo de ayudar a las comunidades de todo el mundo que padecen enfermedades transmitidas por mosquitos. Según informa esa organización no gubernamental, la incidencia del dengue fue significativamente más baja en las comunidades tratadas con Wolbachia comparadas con poblaciones vecinas no tratadas. Y cita como ejemplo el caso de Yogyakarta, Indonesia, donde se obtuvo una reducción del 77% en la incidencia del dengue y una reducción del 86% en hospitalizaciones por dengue en las áreas tratadas con Wolbachia en comparación con las áreas no tratadas.

En la actualidad, el World Mosquito Program cuenta con investigadores en Oceanía, Asia, Europa y en América Latina (Colombia y Brasil), así como oficinas establecidas en Australia, Vietnam, Francia y Panamá. En total son 14 los proyectos que impulsa la organización en 14 países y se estima que los mosquitos portadores de la Wolbachia han sido utilizados para proteger a 11 millones de personas.

Por otra parte, se estima que en noviembre estará disponible en nuestro país la vacuna Qdenga contra el dengue, desarrollada por el laboratorio japonés Takeda. Cabe recordar que este inoculante fue aprobado por la Anamt en abril pasado y está destinado a todas las personas a partir de los cuatro años y hasta cualquier edad, que hayan tenido, o no, la infección. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el dengue se ha convertido en una las enfermedades que más se ha extendido por el mundo. Se estima que cada año se registran cerca de 400 millones de infecciones a nivel global y que debido a factores como el aumento de las temperaturas en muchos países la mitad de la población mundial está expuesta al riesgo de contraer la enfermedad.

Pero mientras se espera que estos avances lleguen a nuestra región, es necesario continuar la eliminación de criaderos de mosquitos mediante tareas de descacharrado. Es que el mosquito Aedes aegypti tiene como hábito poner sus huevos en recipientes que contienen agua, como tambores, baldes, barriles y cubiertas en desuso. Es importante recordar eso y, fundamentalmente, no bajar la guardia frente a esta amenaza.

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