Niños y adolescentes atrapados por pantallas
¿Cómo afecta al desarrollo de los chicos el uso, cada vez más intensivo, de celulares, computadoras y otros dispositivos con pantallas? El asunto ocupa -y preocupa- a investigadores de distintas nacionalidades que coinciden en advertir los efectos negativos que este nuevo problema tiene en el mundo afectivo, social y de relaciones de niños y adolescentes.
El psicólogo español Francisco Villar Cabeza, autor del libro "Cómo las pantallas devoran a nuestros hijos", de reciente edición, no tiene dudas sobre el grado de nocividad que pueden alcanzar estos dispositivos electrónicos cuando se pasa del uso al abuso. Con una larga experiencia en la atención de niños y adolescentes que llegaron a su consultorio por la preocupación de sus familias frente a este nuevo fenómeno, el profesional observa que el uso de las pantallas afecta directamente a la salud e interfiere en las actividades que ayudan a un sano crecimiento de los más pequeños. Como consecuencia, dice en su libro, "tenemos adolescentes menos empáticos, menos reflexivos, con un menor control de sus impulsos, con poca tolerancia a la frustración, desensibilizados ante la violencia y el sufrimiento del otro, pero también más propensos a ser victimizados y a ejercer violencia contra sí mismos".
El problema más frecuente que plantean los padres es que sus hijos pasan largas horas sentados frente a las pantallas, lo que resta tiempo al sueño, los estudios y a las relaciones con otros niños o adolescentes. En nuestro país, para hacer frente a esta problemática, distintas organizaciones de la sociedad civil lanzaron campañas para generar conciencia sobre el desafío de educar para un empleo adecuado de celulares, tablets, consolas de juego y computadoras. Grooming Argentina, por ejemplo, plantea construir entornos digitales seguros y de protección que promuevan un uso apropiado y responsable de las tecnologías por parte de los niños, niñas y adolescentes. Con ese objetivo realizó un sondeo que reveló que seis de cada diez niños, niñas y adolescentes entablaron relación con personas desconocidas en los juegos en red y en dos de cada tres conversaciones con desconocidos recibieron propuestas de "noviazgo".
A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud lanzó campañas para recordar que los niños no deben tener ningún acceso a las pantallas hasta los dos años de edad y que, en todo caso, pueden pasar una hora como máximo frente a ellas entre los tres y cuatro años. Una guía elaborada por la OMS contiene recomendaciones sobre el tiempo que, por día, los más pequeños deben dedicar a la actividad física y al sueño. También ofrece consejos que alertan sobre el denominado "tiempo sedentario de pantallas", que hace referencia al tiempo que los niños dedican a mirar televisión y videos, o a los juegos de computadora y las consolas de entretenimiento. En ese sentido, la guía sostiene que los niños de menos de un año no deben ser expuestos a ningún tipo de pantalla electrónica, y que los de dos a cuatro años tampoco deberían tener más de una hora por día de "tiempo de pantalla sedentario", incluyendo juegos de computadora o televisión.
Con respecto a los adolescentes, los especialistas en estos temas recomiendan que las personas adultas expliquen a los chicos que no deben publicar en internet ningún tipo de información personal y privada como dirección, teléfono, escuela a la que asiste o ciudad donde vive. Al mismo tiempo, aconsejan hablar con ellos sobre la lista de contactos en redes sociales para comprobar cuántos de esos contactos son desconocidos y sobre los peligros que acechan en la red. Es muy importante que se puedan establecer hábitos saludables en torno al uso de pantallas en niños y adolescentes, teniendo en cuenta su edad, salud, personalidad y etapa de desarrollo. Los padres deben limitar el tiempo que sus hijos pasan frente a estos dispositivos electrónicos, promoviendo contenidos educativos y alentándolos a participar en más actividades en su tiempo libre para interactuar con otros chicos de su edad.
Otro asunto que preocupa a los investigadores es la presión que ejercen sobre los adolescentes los mandatos que se establecen a través de las redes sociales. En ese sentido, Villar Cabeza sostiene que esas plataformas digitales "asfixian la vida" de muchos chicos y chicas y advierte sobre situaciones extremas que pueden llevar al suicidio. Como se podrá ver, el uso y abuso de pantallas no es un tema menor y por eso debe ser abordado con seriedad en los hogares y también en las aulas.











