Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°
DIVERSOS ESTUDIOS DAN INDICIOS SOBRE CUÁL ES LA RESPUESTA A ESE INTERROGANTE

¿La suerte en el amor influye o no en la salud del corazón?

Las creencias populares han asociado desde siempre el éxito o el fracaso en las relaciones sentimentales con el estado cardiológico.

¿Qué relación guarda el corazón con el amor? ¿Es verdad que un corazón puede romperse (enfermarse) como consecuencia de un fracaso amoroso? Para ello, la agencia informativa Noticias Argentinas consultó al cardiólogo Mario Boskis, miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología (Mtsac) y Director General del Instituto Cardiovascular San Isidro (ICSI) del Sanatorio Las Lomas en Buenos Aires y del Grupo Cardiológico Boskis.


nor201023-014f01.jpg
El amor admite muchas definiciones. Más allá de eso, puede nacer a cualquier edad y tener efectos concretos sobre nuestra realidad.

La evidencia científica demuestra que cuando una persona dice "tengo el corazón roto" hay una verdad oculta mucho más allá de la metáfora: existen estudios que demuestran cómo el amor impacta positivamente en la función cardiovascular y, al mismo tiempo, cómo la ausencia de ese sentimiento en el marco de una ruptura o decepción amorosa perjudica directamente la salud del corazón.

HECHO PEDACITOS

"Al síndrome del corazón roto también se lo conoce como ´miocardiopatia de estrés`", indicó Boskis. Y detalló: "En el 85% de los casos se ve en mujeres, generalmente post menopaúsicas, que sufrieron un estrés emocional repentino y tienen síntomas muy similares a un infarto de miocardio, pero en este caso el responsable no es una obstrucción de una arteria sino un daño directo en el musculo cardiaco por liberación excesiva de catecolaminas generadas, en la mayoría de los casos por una emoción intensa".

Entre las últimas investigaciones, en 2019, un estudio evidenció que el cerebro puede desempeñar un papel importante en la patogénesis del síndrome del "corazón roto" inducido por el estrés. Los pacientes con esta rara condición, conocida también formalmente como miocardiopatía de Takotsubo(TTC), tienen conexiones funcionales reducidas entre las redes cerebrales que están involucradas en el procesamiento emocional y las funciones corporales autónomas, según indican investigadores del European Heart Journal.

Cuando ocurre un TTC, el corazón se debilita repentinamente, causando que el ventrículo izquierdo se deforme.

LA PARTE BUENA

¿Hay conexión entre estar enamorado y la salud del corazón? Por otro lado, cuando las personas se enamoran también se evidencian conexiones positivas directas entre el cerebro y el corazón.

Cuando la emoción involucra sentimientos fuertes de afecto, puede aparecer un sustrato bioquímico que explique sus efectos en nuestro cerebro: varias hormonas y neurotransmisores han sido señalados como alguno de los grandes responsables de generar tan profunda conexión con otro ser humano.

En este sentido, un reciente trabajo publicado por investigadores de la Universidad de Michigan, señaló que una de estas hormonas, la oxitocina, es capaz de activar mecanismos de reparación en un cultivo experimental de células miocárdicas generando nuevas células contráctiles. Otros estudios han relacionado a esta hormona con la capacidad de actuar benéficamente sobre los procesos que generan inflamación de las arterias y del músculo cardíaco.

Para reforzar la hipótesis de que el amor podría tener un efecto benéfico en la salud cardiovascular, una publicación del British Heart Journal realizó un meta-análisis de 34 estudios con más de 2 millones de participantes. Concluyó que el estado civil podría ser un indicador de riesgo de enfermedad cardiovascular, ya que encontró que personas solteras, divorciadas o viudas tenían una vez y media más posibilidades de presentar enfermedad cardiovascular.

En definitiva, la idea popular de que el amor influye en la salud del corazón, no está totalmente alejada de la realidad, aunque la fragilidad o fortaleza del órgano depende de otros factores.

En relación a los síntomas de infarto, Boskis remarcó que "hay que estar alerta ante un dolor en el centro del pecho que puede irradiarse a uno o ambos brazos, nuca o espalda, también cuando hubiera falta de aire no habitual ante un esfuerzo o mismo en reposo y palpitaciones fuertes, debilidad o mareo súbito". "Y hasta algún dolor que atribuimos al sistema digestivo puede ser un aviso de infarto", añadió.

Hábitos y medidas que podemos tomar para una adecuada prevención

Es importante conocer los factores de riesgo para enfermedades cardíacas y tomar medidas para prevenirlos o controlarlos. Algunas medidas se pueden adoptar. Una de ellas es medir la presión arterial y el colesterol regularmente y seguir las indicaciones médicas para mantenerlos en niveles saludables. También dejar de fumar o evitar el humo de fumadores cercanos.


nor201023-014f02.jpg
Medir la presión con regularidad. La hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo para enfermedades cardíacas.

Ayuda además seguir una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales integrales, pescado, frutos secos y aceite de oliva, y baja en grasas saturadas, grasas trans, sal y azúcar, así como limitar el consumo de alcohol. Realizar actividad física moderada al menos 30 minutos al día, cinco días a la semana, es otro aporte, y mantener un peso saludable.

También debemos tratar de controlar el estrés mediante técnicas de relajación, meditación, yoga o actividades recreativas.

Los factores de riesgo cardíaco que debemos tener muy en cuenta

Hay factores de riesgo para enfermedades cardíacas. Uno de ellos es la presión arterial alta, que hace que el corazón trabaje más y se puedan dañar las arterias. Otro es el colesterol elevado, que se acumula en las paredes de las arterias y forma placas que las estrechan y obstruyen.

El tabaquismo también daña las arterias, reduce el oxígeno en la sangre y aumenta la presión arterial y el ritmo cardíaco. La mala alimentación, a su vez, puede provocar sobrepeso, obesidad, diabetes, colesterol alto y otros problemas de salud, así como el consumo excesivo de alcohol puede elevar la presión arterial, el colesterol y los triglicéridos, y causar arritmias cardíacas.

Un factor que también conspira es la inactividad física, que reduce la capacidad del corazón y aumenta el riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión y otros factores de riesgo.

Entre los factores de riesgo secundarios o menos conocidos la edad (el riesgo de enfermedades cardíacas aumenta con el paso de los años), el sexo (los hombres tienen mayor riesgo), los antecedentes familiares (casos de problemas cardíacos en la ascendencia familiar incrementan las posibilidades de padecer alguno), el estrés (que eleva la presión arterial, favorece la mala alimentación, incrementa el ritmo cardíaco y libera hormonas que dañan el corazón) y la contaminación del aire (que puede afectar la calidad de nuestra oxigenación y perjudicar a las arterias).

Más de Salud del corazón+ Ver todas
Te puede interesar