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Impacto de la sequía en la producción

El impacto de la sequía en el sistema productivo confirma la necesidad de buscar nuevas estrategias para hacer frente a la escasez de precipitaciones. Organismos internacionales, como la ONU entre otros, recomiendan adoptar medidas orientadas a mejorar la gestión del agua y la anticipación de la sequía mediante previsiones estacionales. También aconsejan poner en marcha mecanismos de seguro para ayudar a los productores a hacer frente a estos fenómenos.

Según la ONU, en los últimos cuatro meses de 2022, gran parte de los territorios de Argentina, Chile y Uruguay recibió menos de la mitad de la precipitación media, resultando en los niveles más bajos registrados en los últimos 35 años. Esto, combinado con las altas temperaturas, ha provocado pérdidas generalizadas de cosechas y dificultado el acceso al agua. En nuestra provincia, en tanto, tal como se observa en el Suplemento Rural de NORTE de esta semana, "la ganadería, la agricultura, la horticultura y la apicultura, entre otras actividades primarias productivas, se ven seriamente afectadas por las condiciones adversas del clima que llevan casi tres años y medio sin lluvias de importancia en la región". El problema impacta prácticamente en toda la escala de productores, es decir, desde los más chicos hasta los más grandes, aunque la capacidad de respuesta, claro, siempre está en función de los recursos con los que cuenta cada uno. En nuestra provincia, de acuerdo a los datos disponibles a enero pasado, el déficit hídrico acumulado en los últimos tres años mostró un 35 por ciento menos de lluvias comparado con el régimen promedio de precipitaciones para esta zona. Eso se tradujo en lagunas con muy poca agua o directamente secas, lo que significa enormes dificultades para asegurar el acceso de los animales a ese líquido vital, además de pérdida de cosechas y caída de stocks ganaderos, entre otros dramas. Según un reciente informe de la ONU, tanto Argentina como los países vecinos sufren olas de calor intensas, cuya frecuencia y duración han aumentado por el cambio climático. En ese sentido, el documento del organismo multilateral señala que a partir de un estudio reciente realizado en la zona, los científicos de la Atribución Meteorológica Mundial han descubierto que el cambio climático inducido por el ser humano ha provocado que las temperaturas extremas en diciembre de 2022 fueran unas 60 veces más probables. Por otra parte, expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierten que debe mejorarse el monitoreo y la evaluación de los recursos hídricos, el intercambio de los correspondientes datos y la colaboración transfronteriza, para lo cual deben volcarse inversiones en las áreas que llevan a cabo esas tareas. Se trata -señala la OMM- de un empeño de importancia decisiva para ayudar a la sociedad a hacer frente a los crecientes episodios extremos de exceso o escasez de agua. Según los especialistas, en años caracterizados por el fenómeno meteorológico que deja precipitaciones inferiores al promedio, el problema no es solo la cantidad de agua, sino la modificación en el comportamiento de las precipitaciones y por eso se deben adoptar las mejores decisiones para minimizar daños y pérdidas vinculadas a las sequías y lograr que la gestión del agua en épocas de escasez permita afrontar el problema con mejores herramientas.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) informó en septiembre pasado que, a nivel nacional, la actividad en la agricultura y la ganadería descendió un 40,2 por ciento en el segundo trimestre con respecto a igual período del año anterior debido a la fuerte sequía que afectó a estas actividades. En tanto, la actividad económica en general se contrajo 4,9 por ciento durante el segundo trimestre del año, con relación a igual período de 2022, afectada por la sequía histórica que influyó de manera negativa en el sector agropecuario.

Los esfuerzos que se realicen de ahora en más deben estar orientados a lograr una buena gestión del agua, de manera tal que permita reducir al mínimo el impacto de la escasez. Al mismo tiempo, es importante tener presente que la gestión del riesgo planificado sigue siendo una de las herramientas más efectivas de las que se dispone actualmente para hacer frente a este tipo de anomalías climáticas.

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