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Cae la venta de miel envasada por falta de recursos del consumidor

Producida y envasada localmente, pero con problemas por la inflacion. Describen la situación donde predomina la venta fraccionada.

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SÁENZ PEÑA (Agencia). En las ferias o en los mostradores de los comercios locales no falta la oferta de miel producida y envasada por los apicultores locales, "pero la venta mermó mucho porque la gente no tiene dinero". La miel no es un alimento considerado esencial en la dieta argentina y, en consecuencia, una familia dará prioridad a la compra de otros alimentos para preparar las comidas diarias. "Hay quienes pueden y necesitan comprar, pero los más son aquellos que, aunque lo consideren un buen alimento, pasan de largo porque el presupuesto no les alcanza", relatan apicultores de Sáenz Peña que comercializan en el Mercado Municipal o en la Feria Franca.

La limitada disponibilidad de recursos repercute en las ventas y si antes lograban comercializar un promedio de diez envases de un kilogramo, "hoy se venden entre tres o cuatro, pero de medio o cuarto kilo". La venta fraccionada ronda los dos mil pesos el kilogramo "y el que antes compraba el pote de mil gramos hoy compra mucho menos porque no tiene dinero, la plata no le alcanza". La poca comercialización también impacta en el productor que "no puede vivir de la apicultura". "De cualquier lado hay que buscar cómo sostenerse, haciendo alguna changa o buscando otra actividad porque hoy la apicultura no nos permite mantener nuestras familias", coinciden los colmeneros locales.

PRECIOS DEPRIMIDOS


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Hoy producir la miel es más caro que lo que se paga por el alimento. Así no tiene sentido comercializarla, explica Delmiro Ávalos.

La ubicación del producto a granel también es negativa porque la sala de extracción de la Asociación de Apicultores de Sáenz Peña aún no está habilitada, "pero si estuviera en regla igualmente no se vendería el producto porque el precio es muy bajo". Es de mencionar que en la comercialización a granel para exportación, el productor tiene el adicional del costo del tambor que es un valor que no recupera.

"Los valores actuales de la miel por cantidad implican que no tenga sentido comercializara así porque los costos productivos son más elevados que lo que se paga por el alimento", resume Delmiro Ávalos, técnico y productor apícola del departamento Comandante Fernández. El tambor ya tiene un costo muerto de más de veinte mil pesos, "pero lo más grave es que los números para producir son más altos que lo que se paga por la miel".

"En la apicultura nunca pasó que se esté pagando por el kilo de azúcar mil pesos y por la miel a granel se pague cuatrocientos pesos el kilo", refiere Ávalos. El problema se potencia además en el Chaco porque las mieles producidas en la zona, en su mayoría oscuras, están teniendo una cotización más baja en el mercado de exportación, que también está deprimido. La demanda está enfocada en las mieles claras. "La realidad lamentablemente es esa y las cotizaciones no se ajustan a los precios históricos que siempre rondaron los dos dólares con cuarenta centavos", explican los abejeros. En referencia a los costos, "en la preparación de la campaña actual el apicultor pagó por los insumos tres o cuatro veces más que hace un año atrás y con potencial de menos productividad ya que algunos perdieron colmenas".

CLIMA EN CONTRA

Los problemas se van acumulando para el sector apícola que ni siquiera logra un buen rendimiento en kilogramos para compensar la depresión en la cotización del commoditie. La sequía interminable afecta la productividad de las colmenas y la cosecha pasada fue reducida. Las complicaciones continúan ya que a la falta de agua se añaden "el fuerte viento que no permiten que la abeja trabaje y los días intensos de calor que luego cambian a jornadas frías".

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