Resistencia22°Min. 18° • Max. 23°
CULTIVOS DE SERVICIO

Más kilos por hectárea y menos temperatura en los suelos

SÁENZ PEÑA (Agencia) – Los cultivos de servicio demuestran, con las experiencias probadas por los profesionales del Inta, que son aliados del productor ya que potencian el rendimiento de los sembrados de renta y, especialmente en regiones de calores extremos, disminuyen la temperatura del suelo.

La agricultura de servicio es la que no se realiza para cosechar ni pastorear, "sino para aprovechar beneficios que los sembrados puedan aportar al suelo". Son varias las experiencias que se realizan en el país probando diversos sembrados, buscando el óptimo para cada ambiente productivo.


cultivo2.jpg
Los cultivos de servicio demuestran, con las experiencias probadas por los profesionales del Inta, que son aliados del productor ya que potencian el rendimiento de los sembrados de renta y, especialmente en regiones de calores extremos, disminuyen la temperatura del suelo.

En el Chaco, un importante trabajo de investigación se realiza desde la estación experimental del Inta en Las Breñas, con un equipo que tiene como referente a la ingeniera Verónica Sauer. La profesional viene trabajando con diferentes familias o especies de cultivos que brindan diferentes aportes al suelo. En el raconto de la investigación que se viene realizando, por ejemplo, han usado gramíneas, probando trigo, centeno, avena y tritrical. "Todo para mejorar la parte física del suelo, la profundidad, la estructuración", señala Sauer.

El trabajo también se enfocó en la utilización de otro grupo de sembrados, "más emparentados con las sojas, cultivo que todos conocen, pero que en este caso serían los parientes que cuidan el suelo". La referencia involucra la incorporación de vicias, "que tienen la particularidad de aportar nitrógeno con la capacidad de fijar el nitrógeno atmosférico y depositarlo en el suelo para el uso posterior de otro cultivo de renta".

PRE HISTORIA DE LA DIRECTA

Los cultivos de cobertura o de servicio en la pre historia de la siembra directa, cuando se hacían labranzas, se los denominaba abonos verdes. Los cultivos mencionados se hacían pero se les cortaba el ciclo con el uso de implementos agrícolas y se los enterraba. En la incorporación al suelo con el tiempo se descomponían y comenzaban paulatinamente a liberar nutrientes que servían al cultivo de interés.

"Con el desarrollo tecnológico empezó a instalarse la siembra directa, entonces ahí ya no podíamos remover el suelo y surgió nuestro principal problema: no teníamos cobertura", refirió Verónica Sauer.  

Lo sembrado como abono verde entonces, con el esquema en directa, se comenzó a hacer para generar más cobertura, proteger el suelo y después poder instalar el cultivo de renta: algodón, soja o maíz. "En los ensayos de larga duración, donde instalamos siembra directa, empezamos a probar de seguir el monocultivo de soja y ver la evolución del suelo con tratamientos alternativos, rotaciones de cultivo con participación de las gramíneas", rememoró la profesionald el Inta de Las Breñas. Los resultados dieron "que recién a partir del octavo o noveno año se comenzaban a percibir los beneficios de manejar estas rotaciones y, en los tiempos de la agricultura, esperar ese tiempo para recuperar suelo es un poco largo".

UN PROBLEMA, UNA SOLUCIÓN

En la problemática del tiempo la solución planteada fue la de "trabajar con los cultivos de servicio para acortar los plazos de recupero de las propiedades del suelo". En el planteo de la solución el equipo del Inta de Las Breñas comenzó a trabajar probando especies como la avena, cebada, centeno, tritricale, vicia, melilotus, es decir "diferentes grupos de plantas con diferentes propósitos como antecesores de los principales cultivos de renta". "Los resultados fueron muy buenos en la prueba de estos cultivos solos o en mezcla", destaca Sauer.

Los números hablan por sí solos porque, "por ejemplo haciendo vicia se logró aportar 75 kilos de nitrógeno para un maíz". En el caso de no hacer el cultivo de servicio, el productor debería ofrecer a ese maíz un fertilizante y los costos están del lado del sembrado secundario. "Lo que el productor debería evaluar, en este ejemplo, es que de no hacer una vicia debería aportar un fertilizante para garantizar un buen rinde en el maíz porque con este cultivo nosotros logramos aportar kilos de nitrógeno que hoy en el mercado estarían significando un aproximado de 150 kilos de urea", remarcó la ingeniera Sauer.

La conclusión es que "con estos cultivos secundarios se logró mejorar la parte de fertilidad química como la correspondiente a la fertilidad física y biológica".


cultivo.jpg
En el Chaco, un importante trabajo de investigación se realiza desde la estación experimental del Inta en Las Breñas, con un equipo que tiene como referente a la ingeniera Verónica Sauer.

UN EJEMPLO QUE VALE POR MIL PALABRAS

En el ejercicio que plantea a la soja como "la renta", la investigación en aquellos planteos donde no se quiso intervenir en la siembra directa pero con existencia de problemas de compactación, se desarrolló con mezclas de vicias, rabanito que se caracteriza por tener un sistema radicular potente y centeno.

"En la comparación de estas mezclas como antecesores, versus mantener un barbecho químico largo para soja, tuvimos diferencias de 2.500 kilos de rendimiento de soja", enfatiza Verónica Sauer. En el caso del maíz, "la diferencia se agrandó". En el grano aceitero el paralelismo se efectuó "con un lote trabajado con un planteo tradicional, es decir un barbecho químico largo después de una soja hasta el maíz". En la chacra para cotejar las labores comprendieron, "en el medio, intercalar mezcla de estos cultivos de servicio, obteniéndose diferencias de 5.000 kilos en el maíz".

¿Y EL AGUA?

Los profesionales del Inta reconocen que en el sistema de sembrados de servicio se plantea la duda, en el productor, sobre el consumo del agua. Para salvar la duda, se evaluó en diferentes momentos el consumo de agua: en el momento inicial, cuando s instalaron los cultivos de servicio, al momento de salida, en el corte de los mismos y al momento de la siembra del cultivo de renta.

"En el caso del centeno el remanente medido fue de 60 milímetros, versus 120 milímetros que dejó una vicia, mientras que el barbecho químico dejó 130 milímetros, pero hay que tener en cuenta que al momento de la siembra de los cultivos de renta puedo llegar a tener más pérdida de agua en el barbecho químico que en lo que ha recuperado mejorando la estructuración del suelo los cultivos de servicio", explica la ingeniera Sauer. En consecuencia, los sembrados de servicio "hacen consumo de agua, pero están generando un aporte y una mejora al suelo que la recupero en el corto plazo".

EXPERIENCIA SANTA FE

Los cultivos de servicio son fáciles de implantar y se puede usar esta estrategia todos los años pero no siempre están dadas las condiciones para poder implantarlos. La opción para subsanar el inconveniente es el manejo "con el sistema Santa Fe que implica poner de manera simultánea el cultivo de renta con el cultivo acompañante".

"En el planteo, por ejemplo, tenemos maíz con vicia y con brachiaria ruthycientis que es muy fácil control, rústica, produce con pocos milímetros y hace muy buen aporte de cobertura", detalla Sauer. "En el maíz, con el acompañante vicia y de las brachiarias, logramos obtener mil kilos más de granos que en los planteos con barbecho químico largo", añade.  En el caso del maíz con vicia se adiciona "el aporte total de biomasa aérea, lo que significa una planta de maíz de mayor porte porque esa vicia, creciendo como acompañante, le fue aportando paulatinamente nitrógeno durante el crecimiento al cultivo de renta".

El logro fue de "5.700 kilos más de materia seca total en el sistema, lo cual es muy interesante para aquellos productores mixtos que necesitan generar más raciones o hacen un picado del cultivo".

Las pruebas indican que "sí es posible poder cambiar la metodología o los planteos tradicionales, para el bien del funcionamiento de nuestro suelo". "Es decir, podemos llegar con manejos a mejorar la calidad de los suelos y aportar a la sustentabilidad porque también me está generando mayores ingresos económicos que van lógicamente a repercutir en los márgenes que pueda manejar el productor", refiere Verónica Sauer.

La incorporación de los cultivos de servicio demostró también que "se logra disminuir hasta dos aplicaciones de herbicidas, lo cual repercute en menor impacto ambiental y menos desembolso por parte del productor para pagar esos costos sanitarios".

BAJAR LA TEMPERATURA

El pasado año los investigadores del Inta de Las Breñas, instalaron además otro ensayo donde se probaron más alternativas para usar como cultivo de servicio. Dentro de esas opciones estaban centenos de ciclo corto, intermedio, largo, avenas de ciclo intermedio, corto, largo, avenas que se producen para grano, avenas que se producen para forraje, entre otros. Lo interesante de ese ensayo, en un año como el 2022 con el récord histórico de temperaturas elevadas, fue las mediciones térmicas obtenidas.

"En el caso de estas parcelas testigos, en los primeros 5 centímetros teníamos registrados 57 grados, fuimos bajando, midiendo con los diferentes aportes o con los rastrojos de las diferentes alternativas que habíamos propuesto, y en el caso del melillotus, que había sido el que mayor aporte de materia seca logró con picos de hasta 8000 kilos, la temperatura de suelo era de 38 grados", indicó la profesional. "En el momento de registro más alto, que eran las tres de la tarde, teníamos una diferencia de temperatura de suelo de 20 grados", remarca.

La experiencia deja claro "la utilidad que pueden tener los cultivos de servicio ante las condiciones ambientales que se tienen en el Chaco, en el norte argentino". "Al bajar la temperatura se favorece la buena siembra del sembrado de renta y ese es otro de los factores que debemos resaltar de los cultivos de servicio en ambientes como el nuestro", insistió en destacar finalmente la ingeniera Verónica Sauer.

Te puede interesar