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La lucha contra el mal de Alzheimer

El mes de septiembre fue elegido por organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud para sensibilizar a la población sobre el mal de Alzheimer, una enfermedad que presenta síntomas como pérdidas de memoria, cambios de humor o de comportamiento y dificultades del lenguaje.

Todos los años, distintas instituciones que participan en la lucha contra este mal suman sus esfuerzos para brindar información y realizar campañas de concientización para que la población se informe sobre los efectos que tiene la enfermedad en quienes la padecen y en su entorno familiar, recordando que se trata de un mal que, en la mayoría de los casos, evoluciona en forma lenta y va empeorando con el paso del tiempo. Según la Organización Mundial de la Salud, la enfermedad afecta a cerca del cinco por ciento de hombres y mujeres que tienen entre 65 y 74 años, en tanto que ese porcentaje trepa al 50 por ciento cuando se trata de personas que pasaron la barrera de los 85 años. Por su parte, desde la neurología se destaca que es muy importante comprender que la enfermedad de Alzheimer, que causa desórdenes progresivos en el cerebro, no es parte del proceso natural de envejecimiento de los seres humanos  y que es fundamental prestar atención a síntomas que presenta el mal en forma temprana, para consultar a un especialista y poder adoptar los recaudos necesarios.

Haciendo un poco de historia, se puede decir que la enfermedad adoptó el nombre del neurólogo alemán, Aloís Alzheimer, quien en el año 1907 describió por primera vez los síntomas que presentaba el mal en una paciente que evidenciaba serios problemas de memoria. Investigaciones posteriores revelaron que, además, la enfermedad afectaba la habilidad de las personas para llevar a cabo hasta las más simples actividades diarias y que es la forma más frecuente de demencia entre los adultos mayores, involucrando áreas del cerebro que controlan la velocidad del pensamiento, la memoria y el lenguaje. La Organización Mundial de la Salud estima que en la actualidad hay más de 35 millones de afectados en el mundo por esta enfermedad.

Debido a que muchos países experimentan un cambio demográfico como consecuencia de que actualmente existe una mayor sobrevida de las personas, lo que se ha observado en los últimos años es que se incrementó el número de pacientes de la tercera edad que padecen la enfermedad. En ese sentido, la Asociación Alzheimer Argentina señala que es importante el estudio de este sector de la población ya que permite comprender el proceso del envejecimiento y el impacto que los factores ambientales tienen sobre su desarrollo. Hasta ahora, la ciencia descubrió que, por lo general, los problemas relacionados con la enfermedad se manifiestan después de los 65 años y que el riesgo a desarrollarla aumenta con la edad, aunque eso no significa que personas más jóvenes pueden presentar signos de esta patología.

El Alzheimer no tiene, hasta este momento, una cura definitiva, pero gracias a los continuos avances de la investigación médica se ha logrado detener o demorar el deterioro que provoca en el cerebro.  En ese sentido, los especialistas destacan que lo mejor que se puede hacer es detectar en forma temprana la enfermedad para evitar que el deterioro que provoca a nivel cognitivo llegue demasiado lejos. Como ocurre con otros padecimientos, en este caso la actividad física regular también ayuda a mejorar la calidad de vida de los pacientes. Por otra parte, se recomienda mantener la mente activa, practicar la lectura y realizar otros ejercicios que demanden pequeños esfuerzos intelectuales para así mantener el cerebro en forma saludable. Los especialistas advierten que quienes no mantienen activos sus cerebros a nivel mental tienen mayores riesgos de padecer la enfermedad. Es necesario que los adultos mayores eviten el hábito de fumar y factores de riesgo de índole vascular, como presión alta, diabetes y el colesterol, porque son enemigos de una vida saludable. La actividad física insuficiente en las personas adultas también es un factor que aumenta el riesgo. Según la OMS, más de una cuarta parte de la población adulta del mundo hace muy poco ejercicio y se expone a un mayor riesgo de sufrir enfermedades como el mal de Alzheimer.

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