Santiago Morales: "Las aves se ríen y lo hacen con todo el cuerpo"
El escritor Santiago Morales acaba de publica su libro Los Voladores , editorial Contexto, una novela ambiciosa en la que surgen aves, amistades, referencias literarias, música, películas, mitos y muchas cosas más.

Hacer una pausa en medio del trajinar diario es una aventura. Leer una novela donde el color y los personajes pisan la región tiene un sabor distinto. La novela Los Voladores cuenta la historia de un expoeta recién divorciado que sale a buscar un pájaro perdido o inexistente en la provincia de Misiones. Gracias a un amigo lo contratan con el objetivo de escribir un libro sobre las aves de la zona para atraer turistas e inversiones, pero al no tener una idea inventa un mito y, misteriosamente, se ve envuelto en la elección del nuevo símbolo de la paz mundial. Esta es solo una parte de la trama.
Hace unos días hablamos por teléfono con el autor, Santiago Morales, y nos sumergimos en este universo literario y volador.
—En toda obra literaria hay un conflicto; sin embargo, en Los Voladores tenemos varios frentes abiertos, ¿cuál fue el conflicto que originó esta novela?
— La verdad es que no lo pensé nunca así. No he pensado en qué surgió primero. El proyecto del libro duró diez años. Desde el día que comencé con la primera oración hasta la última pasaron diez años. Hubo muchas interrupciones en el medio. El manuscrito estuvo guardado con las hojas sueltas, un archivo guardado en la computadora que cada tanto se dejaba ver o que a veces se perdía. Después lo recuperaba y lo imprimía, lo tenía a mano dejando que vaya madurando la idea.
En principio, el disparador fueron mis ganas de conocer y explorar los pájaros de la provincia y de la zona. Desde ahí me llevó a pensar en un territorio desconocido para mí, ese territorio es mi provincia. Me he cuestionado lo poco que conozco Misiones. La historia del libro se hizo a fuerza de confeccionar una hoja de ruta para conocer la tierra colorada.
También había leído a un escritor español que, haciendo un camino parecido, construyó una narración en la que alguien escribe un historia y después un artista tiene que vivir esa historia. Con esa idea empecé el viaje por la naturaleza de la provincia.
— ¿Cómo fuiste configurando este personaje que es muchas cosas a la vez y le atraviesan varios temas, por ejemplo, la idea del suicidio?
— Mi metodología de trabajo es dejar que me vayan surgiendo las cosas al momento de la escritura. Hay escritores que antes de escribir ya tienen todo un programa, o la idea de lo que va a suceder. No es mi caso. En mi caso, a medida que voy escribiendo, la escritura se va disparando para distintos puntos.
Este libro contiene muchas citas y referencias a escritores. La idea del suicidio surgió en ese contexto porque muchos escritores como Quiroga, Pavese, Lugones, Pizarnik, entre otros, se suicidaron. Esa característica común en ellos fue lo que me llevó a tratar este tema. Además, lo relacioné con la caída de un pájaro que es el evento central y unificador.

Cuando estaba buscando la manera de cerrar el libro, en Posadas (Misiones), hubo una serie de suicidios de estudiantes de la carrera de Letras. Muchos se preguntaban qué pasa en la facultad porque los estudiantes se estaban suicidando. Ese tema me quedó latiendo también ahí.
— En la novela queda la pregunta flotando, "¿cómo es posible suicidarse en una provincia como Misiones?"
— En eso hay un tono irónico y satírico. En esta novela me quería reír un poco de ese concepto de que en la provincia no puede pasar nada porque todo es maravilloso, el paisaje, los ríos, los arroyos y la salva. Todo es tan lindo que te salva de todo.
Mi objetivo desde el comienzo fue escribir un texto que no sea aburrido. Quería correrme de una historia clásica de la novela. Aquí no hay un desarrollo convencional donde se presentan los personajes. Hay mojones donde se sabe algo de ellos, pero no mucho más, lo necesario y nada más.
— Sin embargo, hay información sobre aves, características específicas, ¿cómo lo resolviste?
— Hice una mezcla entre ficción e información; no soy un especialista en aves. Mi intención no era hacer un tratado ni hablar científicamente. Hice una mezcla descriptiva, lo justo y necesario para unirlo con la mitología de la región.
Deformar el lenguaje
Santiago Morales habla poco. Desgrana las palabras, piensa, y sus respuestas llegan escuetas, masticadas en unas pocas líneas. En Los voladores se extendió un poco más y la novela casi alcanza las doscientas páginas. Cuenta que no le muestra a nadie lo que escribe. "Soy un turista de la literatura", cuenta. "Me gusta explorar. Me gusta el efecto sorpresa y solo muestro los textos cuando están terminados. Me gusta trabajar en la deformación del lenguaje".
El personaje del libro recorre la provincia en un auto. Tiene varios libros, algunos regalará, otros los irá donando o se los guardará para su biblioteca. Un bibliomóvil viajero. Esta es la única parte que reconocerá como autobiográfica. "Soy muy lector. En un momento, heredé muchos libros de mi viejo y todo eso no entraba en mi casa. Así que de repente tuve tantos libros que no supe qué hacer, distribuí muchos, vendí, regalé y doné muchos. Así que esa parte tiene mucho de mi", reveló.
"Me divierto escribiendo"
— Hay muchas referencias y citas literarias de diferentes autores y autoras, ¿por qué?
— Cuando comencé este proyecto quería escribir un ensayo. No sé escribir un ensayo. Estaba en eso cuando encuentro el libro Vila Matas, Bartleby y compañía. Este libro lo tomé como modelo, es casi un ensayo donde aparecen personajes o escritores que abandonaron la escritura o cosas. En lugar de hacer una lista directamente Vila Matas inventa un personaje que hace la lista. Ese recurso lo utilicé. Mi personaje en algún punto se cansa de las citas y de las referencias literarias pero están vivas con él.
— Me gustó que hayas incluido en esas referencias a escritores contemporáneos y no solo a los clásicos. ¿Se conocen los escritores de la provincia? ¿Se leen?

— Se está armando una red de literatura regional y de circulación de libros. Esta colección titulada La Tierra Sin Mal de la Editorial ConTexto justamente hace eso, nos pone en circulación y nos permite conocernos entre nosotros. En La tierra sin mal hay autores del Chaco pero también de muchas provincias de litoral y de la región. Es muy interesante ese trabajo, para nosotros los escritores y también para los lectores.
— Cuando una persona escribe habita esa escritura, ¿qué fue lo que más te sedujo de habitar esta novela?
— Lo que me resultó más interesante fueron los momentos en que podía jugar con el lenguaje. Ese trabajo de poder decir algo mientras también me divierto escribiendo, la paso bien escribiendo. Esta fue una forma de aprendizaje. Hoy no volvería hacer una producción tan extensa en el tiempo. En algún punto releerse comienza a ser aburrido, corregirse y revisar cada palabra del texto durante tanto tiempo.
Ahora busco no cerrarme a la producción de la provincia de Misiones. Quiero ir más allá, como la poesía. Creo que la poesía es fundamental y nos hace parte de un mundo sin frontera y sin barreras. Nos traslada a las aves sonrientes. Las aves se ríen y lo hacen con todo el cuerpo.










