Roma en Eslovenia: Celeia
Esta antigua ciudad romana recrea y exhibe su historia en el Museo Regional de Celje. Las excavaciones en los sótanos del Palacio de los Condes rescataron las ruinas romanas y musealizaron el espacio, preservando un patrimonio identitario trascendente para el pueblo esloveno. - Por Fabio Javier Echarri

Eslovenia es un pequeño país de unos 20.000 km2 y poco más de dos millones de habitantes, ubicado en Europa central, limitando al oeste con Italia, al norte con Austria, al sur con Croacia y al este con Hungría. Perteneció a la cultura de los campos de urnas desde el siglo XIII aC, espacio geográfico europeo caracterizado por sus ritos funerarios de incineración de cadáveres y colocación de los restos en urnas de cerámica que eran enterrados formando grandes necrópolis.
Al final de la Edad de Bronce y durante la Edad de Hierro fue parte de la cultura Hallstatt, una sociedad guerrera y aristocrática en la cual predominaban los asentamientos fortificados, cerámicas decoradas y armas con incrustaciones de hueso y marfil. En esta etapa las tumbas contenían un ajuar funerario y los cuerpos de las clases altas se depositaban en cámaras de madera.
Hacia el siglo II aC se formó el Reino de Noricum y mantuvieron buena relación con Roma, y se asociaron al imperio en el año 16 aC, conservando su autonomía. Sin embargo, fue notorio el proceso de romanización. Sus ciudades más importantes fueron Celeia –Celje-, Emona –Liubliana-, Nauportus –Vrhnika- y Poetovio –Ptuj-.

Celeia era conocida con el nombre Kelea durante la ocupación celta, cambiando su nombre bajo el dominio romano cuando obtuvo la condición de municipio otorgado por el emperador Claudio. Debido a las fortificaciones que la rodeaban, sus palacios y trazado de sus calles se la conocía como "pequeña Troya". Luego de la caída del imperio fue arrasada por tribus germánicas en los siglos V y VI, obteniéndose noticias sobre la ciudad recién en el siglo XII por la Crónica de Admont, que la mencionaba como Cylie.
A partir del siglo XIV comenzó su prosperidad, formó parte del Reino de Hungría y obtuvo nuevamente el título de ciudad concedido por el príncipe Federico II en 1451. Sufrió incursiones turcas, incendios y pestes, pero aun así fue una de las urbes más prósperas de la región. En el siglo XVIII se unió a través del ferrocarril con Viena y Trieste y acrecentó su importancia industrial y comercial.
Eslovenia formó parte del Imperio Austrohúngaro hasta la creación de Yugoslavia en 1918, para independizarse definitivamente en 1991.

El palacio de los Condes de Celje
Los señores de Zovnek heredaron en 1333 propiedades en Celje, y dado su estatus social fueron nombrados condes por el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Luis el Bávaro. Establecieron buenas relaciones con la nobleza húngara y germana, aumentando su poder e influencia en la región de las actuales Eslovenia y Croacia.
En 1436 Federico II y Ulrico II fueron nombrados "príncipes majestuosos" y se creó el Principado Independiente de Celje, con el derecho de acuñar moneda y poseer tribunal propio para la nobleza. Se preocuparon por fomentar el arte y la cultura, crearon monasterios e iglesias, construyeron castillos y monumentos arquitectónicos.
El Palacio de los Condes -Knežji dvor- fue la residencia de los condes y príncipes y hoy alberga el Museo Regional de la ciudad. Fue construido en 1580 por los condes Thurn-Valsassina, y entre 1622 y 1640 se agregaron pasillos con arcadas y se cercó el patio. La parte central la conformaba un palacio de forma trapezoidal de dos pisos con dos grandes salones, y en el lado norte existía un corredor que conectaba el palacio con las torres. En una de ellas se encontraba la habitación del conde y una capilla.
Permaneció en poder de la familia de nobles hasta que en 1869 lo adquirió el municipio. Primeramente funcionó allí una escuela primaria y en 1915 un tribunal.
Luego de la II Guerra Mundial fue reacondicionado y se rescataron objetos que referían a la historia del edificio, descubriendo pinturas murales y techos originales que fueron restaurados para convertirlo en un museo.

Museo Regional de Celje
Se tiene registro –según el diario de viaje de Paolo Santonino de 1487- que la gente de Celje conservaba relieves clásicos e inscripciones en piedra, que fueron expuestos en viviendas particulares. Sin embargo, a mediados del siglo XIX se constituyó una colección que fue el núcleo del futuro museo. Éste se inauguró el 1° de mayo de 1882 en la actual escuela de música de la plaza Slomškov trg, y es el segundo más antiguo de Eslovenia.
Luego, por problemas de espacio, se trasladó en 1920 al antiguo Palacio de los Condes. Reacondicionamientos edilicios y ampliaciones conformaron un área de 3.000 m2 para exposiciones y dependencias.

La exposición "La ciudad bajo la ciudad" que se presenta en el sótano del palacio, es la mayor muestra in situ de los restos de la antigua Celeia romana, que es la más grande hasta el momento encontrada en Celje. Se pueden observar testimonios de la antigua muralla, paredes de viviendas, espacios públicos, calzadas, mosaicos y esculturas.
El visitante accede por pasarelas demarcadas con barandas de vidrio, cuenta con una cartelería explicativa en esloveno e inglés y gigantografías que atestiguan la historia de la antigua ciudad y clarifican el mensaje. La iluminación es excelente y demarca espacios y objetos.
También posee una colección de lápidas, que es una de las más importantes del país. Fueron realizadas en mármol de Pohorje, que dan cuenta de la riqueza de los ciudadanos en esa época. Muestran motivos celtas y romanos y distintas deidades.
En el primer piso se ilustra sobre la prehistoria de la urbe. Allí se observan restos fósiles de especies animales y vegetales, objetos de metal, cerámica y piedra de diferentes períodos que van desde la Edad de Piedra hasta la conquista romana, pasando por la Edad de Bronce y la Edad de Hierro. Se destaca la aguja de hueso obtenida en la cueva de Potok –al Este de las montañas Karavanke-, y que tiene una antigüedad de unos 45.000 años, lo que la convierte en la más antigua hallada en Europa occidental.
La colección de Historia Cultural se presenta en doce salas del primer piso, y se observan muebles, pinturas, esculturas, gráficos, armas, utensilios y adornos que datan de los siglos XIII al XX. Se destaca el Techo de Celje, de principios del siglo XVII, en la sala principal, y cuya autoría se desconoce.
Es un lienzo que mide 14,45 por 9,7 m y constituye un ejemplo de pintura profana en una época de transición entre el Renacimiento y el Barroco. Está dividido en once secciones, siendo la central la más grande, que presenta una arquitectura de pilares en perspectiva con cuatro torres.
En los lados largos están las figuras de Júpiter y Neptuno de pie sobre pedestales, y representan las cuatro estaciones. Los cortos ilustran las batallas entre latinos y troyanos. En las esquinas se ven cuatro gigantes -Los Cuatro Desgraciadores del Cielo-. El artista, "a pesar de la ecléctica selección iconográfica, logró crear el movimiento interior de estilo barroco mediante una deliberada disposición de imágenes".

En otra sala se muestran frescos con motivos de género, y es donde se exhibieron primeramente los cráneos de los condes. En el espacio dedicado al Renacimiento se exponen muebles, armas, murales, y en el Barroco hay ejemplos característicos del mobiliario. Se observan ademán otros objetos tales como relojes, porcelanas, miniaturas, retratos. Todo es exhibido con mucho criterio estético.
La exposición de etnología presenta el patrimonio de la región de Savinja, e ilustran sobre la vida de su población rural desde el siglo XIX a la primera mitad del XX, en aspectos tales como la economía, artesanía, vida cotidiana, arte y creencias populares.
Es importante mencionar además la exposición permanente dedicada a Alma M. Karlin (1889-1950), mujer nativa de Celje y quien fuera escritora, exploradora y políglota que viajó sola por el mundo entre 1919 y 1927 y plasmó sus vivencias en una trilogía de cuadernos de viaje.
Se destacó además por su oposición al nazismo y fue encarcelada, uniéndose luego al ejército guerrillero partisano y muriendo en la pobreza. En el espacio dedicado a ella se exponen objetos que documentan su vida y sus viajes por el orbe.
Es importante mencionar que el museo posee una exposición destinada a visitantes con discapacidad visual, que se organiza en torno a gráficos táctiles que brindan información no textual. Dispone además de un archivo con catálogos en Braille.
El Museo Regional de Cejle, ciudad que se ubica a 78 km de Liubliana, capital de Eslovenia, es una institución que recoge el patrimonio cultural de una región que ilustra toda su historia. Rescató del subsuelo de un palacio medieval su pasado romano que lo exhibe con orgullo, entendiendo que forma parte indisoluble de su identidad como un pueblo que supo absorber y amalgamar distintas culturas durante toda su historia.










