Trata de personas en la era digital
El uso masivo de servicios tecnológicos y de plataformas digitales ha impulsado un fenómeno preocupante: el aprovechamiento de estas ventajas de la era digital por parte de redes de trata de personas para captar nuevas víctimas.
Los expertos advierten que debido a que hay cada vez más menores de edad que se conectan a internet es importante que los adultos adopten medidas para que los más pequeños no queden expuestos a estos riesgos.
Quienes investigan este nuevo fenómeno, el de la trata de personas en tiempos de creciente digitalización de la sociedad, observan que las redes criminales se han adaptado a esta nueva realidad y modificado sus métodos de captación. En el caso de las redes sociales, los criminales suelen atraer la atención de sus víctimas con tentadoras ofertas de empleo, con promesas de ingresos que superan el promedio de los salarios que perciben trabajadores formales. También prestan atención a jóvenes que atraviesan momentos de vulnerabilidad y revelan datos personales o cuestiones relacionadas con sus sentimientos en sus perfiles de redes sociales, lo que facilita la tarea de manipulación de los delincuentes.
Las organizaciones de defensa de los derechos humanos advierten que el tráfico de personas permea todas las fronteras del mundo y prueba de ello son los operativos realizados en distintos países de los cinco continentes en los que se desbarataron organizaciones dedicadas al tráfico de hombres, mujeres y niños. El propio Papa Francisco expresó su preocupación por este flagelo, señalando que la trata de personas "es una herida abierta en el cuerpo de la sociedad contemporánea y un crimen contra la Humanidad". Por su parte, la ONU define el delito de trata como aquel que se lleva a cabo a través de la captación, el transporte, el traslado y la recepción de las víctimas, para lo cual los delincuentes recurren a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.
La persistencia de este grave delito está relacionada con algunas prácticas que favorecen la actividad de grupos que se mueven al margen de la ley y por eso es necesario que la comunidad tome conciencia que la trata de personas es una forma de esclavitud que debe ser erradicada con la ayuda de toda la sociedad. Es importante recordar, además, que en nuestro país está disponible la línea 145, que es un servicio de atención telefónica gratuita, que funciona las 24 horas., los 365 días del año, para recibir información, solicitar asistencia y denunciar casos de trata y explotación de personas. Es administrada por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas. Todos los llamados efectuados a esa línea telefónica gratuita son atendidos por profesionales capacitadas del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el delito de Trata de Personas, que administra la central de recepción de denuncias provenientes de todo el país. El análisis y la derivación de las denuncias recibidas se desarrolla dentro de las primeras 24 horas. Las denuncias que revisten urgencia son judicializadas el mismo día que se reciben; y en aquellas que son calificadas "de extrema urgencia" se otorga inmediata intervención a una fuerza de seguridad federal para que realice la correspondiente consulta con el juzgado o la fiscalía en turno. Los expertos en la lucha contra este flagelo explican que se trata de un delito complejo que requiere respuestas multisectoriales. En distintos países de América Latina y el Caribe, por ejemplo, se pusieron en marcha programas para fortalecer las capacidades institucionales de las fuerzas de seguridad y del servicio de justicia en la lucha contra la trata de personas, incluyendo nuevas respuestas para los desafíos que plantea los casos detectados en las redes sociales y otras plataformas de internet. Es necesario sumar la cooperación de gobiernos, organizaciones civiles, empresas de tecnología y los distintos sectores de la sociedad para prevenir y erradicar estas formas de explotación.










