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Ciudades más verdes

La alta densidad poblacional y el uso en las viviendas de materiales de construcción que absorben más la energía solar son dos factores que contribuyen a que, en las jornadas de altas temperaturas, en algunas zonas de la ciudad el calor sea más sofocante que en otras.

 De ahí la necesidad de revisar viejos paradigmas de urbanización y reemplazarlos por el diseño de ciudades más amigables con la naturaleza y menos dependientes de los equipos de aire acondicionado.  

Si bien es cierto que esta semana en casi toda la provincia del Chaco se registraron temperaturas dentro de un rango de lo que podría denominarse "aceptable" y que todavía falta para que lleguen las jornadas en las que el termómetro comience a mostrar picos de altas temperaturas, las olas de calor que recorren el hemisferio norte deberían servir de advertencia sobre la necesidad de comenzar a repensar el diseño de las ciudades para evitar el llamado efectos de isla de calor.

Se puede citar, a modo de ejemplo, lo que ya hicieron algunas ciudades como Medellín, en Colombia, donde se habilitaron corredores verdes -36 en total-, que son espacios destinados al arbolado urbano y plantas con flores que contribuyeron a contrarrestar los efectos térmicos del asfalto y las construcciones de cemento en los días de altas temperaturas; y también está el caso de la ciudad de Seúl, en Corea del Sur, que reemplazó una autopista de diez carriles por un corredor verde de seis kilómetros para que los ciudadanos puedan ir caminando o en bicicletas. Ambas experiencias permitieron reducir la temperatura en verano entre 2 y 4 grados centígrados en las zonas intervenidas.

Está demostrado que las ciudades que cuentan con menos espacios verdes, es decir, donde predominan el cemento y el asfalto, y poseen una alta densidad de población sufren más el efecto de isla de calor, ya que carece de elementos naturales que ayudan al enfriamiento. El debate sobre cuál es el diseño más adecuado para las ciudades en este siglo XXI vuelve a estar en el centro de la agenda a raíz de los estragos que causa el calentamiento global. Según el secretario general de la ONU, António Guterres, las olas de calor que recorren América del Norte, África, Europa y Asia son "apenas el comienzo" de una nueva era que vivirá la humanidad. "El cambio climático está aquí. Es aterrador. Y es apenas el comienzo. La era del calentamiento global ha terminado. La era de la ebullición global ha llegado. La única sorpresa es la velocidad del cambio", dijo la semana pasada el alto funcionario de la ONU.

Expertos de distintos países advierten que la lógica de utilizar equipos acondicionadores de aire cada vez con más frigorías no es la solución al problema. Al contrario, lo agrava porque en la medida en que cientos de miles o millones de personas incrementen en forma exponencial la demanda de energía, más daño se provocará al ambiente. Las ciudades necesitan más árboles, lagunas y espacios verdes.

"El concreto, el acero y los edificios de vidrio que cuentan con aire acondicionado y con ventanas selladas hacen que nuestras ciudades atrapen el calor, contribuyendo al problema, en vez de solucionarlo. Lo que realmente debemos hacer es reestructurar y rediseñar, por completo, nuestras zonas urbanas, alejándonos de la lógica del modernismo. Un modernismo basado en carbono", explica la experta en cambio climático de la ONU, Eleni Myrivili. "Necesitamos una revolución de diseño urbano, un cambio en el paradigma, que, probablemente, no requiera de arquitectos al mando, sino paisajistas, con mayor conocimiento sobre termodinámica y los suelos, y sobre su importancia para la biodiversidad y todas esas cosas que, realmente, pueden ofrecer un cambio de paradigma. Una revolución de diseño, un nuevo tipo de urbanismo, que sea un animal metabólico distinto", agrega.

Según la ONU, para el año 2025 más de la mitad de la población del mundo en desarrollo vivirá en zonas urbanas. Por esa razón, aconseja adoptar medidas que permitan transformar los paradigmas actuales de urbanización para crear ciudades con más espacios verdes que ofrezcan nuevas opciones y más oportunidades saludables para la gente.

En nuestra provincia, donde el calor se hace sentir durante el verano, se plantean nuevos desafíos para las áreas con mayor densidad poblacional. Es de esperar que sepamos transformar esos conglomerados urbanos en ciudades con más espacios naturales que brinden una mejor calidad de vida a sus habitantes.  

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