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Obra clave para el desarrollo

Se inauguró ayer el primer tramo del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, una obra clave para revertir el crónico déficit de la balanza comercial energética del país.

Ejecutados en tiempo récord, los trabajos que hicieron posible la materialización de esta primera etapa del ducto ponen de relieve la importancia de sumar esfuerzos entre los sectores público y privado con el fin de mejorar la infraestructura que se necesita para avanzar hacia un objetivo más ambicioso: el abastecimiento de gas natural en todo el territorio nacional.

La posibilidad de contar con esta obra monumental permitirá pasar de un déficit actual de la balanza comercial energética cercano a los 5 mil millones de dólares a un superávit de 18 mil millones de la moneda estadounidense antes del año 2030. Pero eso no es todo. Nuestro país posee bajo su suelo la segunda reserva de gas no convencional del mundo. Se calcula que el 40 por ciento de ese tesoro se encuentra en la formación rocosa ubicada en la Patagonia, bautizada como Vaca Muerta. De manera que si en los próximos años se pone el mismo énfasis que se puso para completar -en tiempo récord- este primer tramo del gasoducto que une la localidad de Tratayen, en Neuquén con Salliqueló en la provincia de Buenos Aires, para hacer realidad el  resto de la infraestructura de distribución de energía que necesitan las regiones más rezagadas del país, se podrá decir que vivimos un momento bisagra en la historia económica del país.  

Hace exactamente un año, en julio de 2022, los gobernadores que integran el Consejo Regional del Norte Grande se reunieron en Formosa y emitieron un documento para respaldar la ejecución del gasoducto Presidente Néstor Kirchner con el objetivo de "lograr soberanía energética y producir un fuerte ahorro de divisas a nivel nacional". En esa oportunidad, además, calificaron como objetivo impostergable a las obras de infraestructura que se necesitan para llegar con las conexiones a los parques industriales, a los comercios y redes domiciliarias, a los efectos de abaratar costos de producción, aumentar y diversificar la producción de bienes y servicios, e impulsar las exportaciones de las economías regionales en beneficio de todo el país.

El informe "Exportar GNL: un marco regulatorio para el futuro" elaborado por los economistas Nicolás Arceo, Daniel González y Guido Zack para la organización sin fines de lucro Fundar y el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) sostiene que la transición energética que se puso en marcha a nivel global y el conflicto en Europa del Este "suponen una oportunidad única para el desarrollo y aprovechamiento de los recursos gasíferos que dispone nuestro país, antes de que la misma transición determine una disminución sustantiva en la demanda de combustibles fósiles y de su participación en la matriz energética mundial". En otras palabras, sería imperdonable que no se comprenda que, si se hacen las cosas bien, el país podría convertirse en una de las pocas naciones con una matriz energética competitiva. Según el documento de Fundar e IDEA, hablar del potencial exportador del GNL en Vaca Muerta implica hablar de unos 27 mil millones de dólares anuales. Pero para aprovechar esta ventana de oportunidad, advierte el informe, se necesita un nivel de inversiones que no registra antecedentes en el país: solo para la planta de licuefacción y en las instalaciones asociadas se requieren alrededor de 15.000 millones de dólares. La buena noticia es que, en opinión de los autores de ese trabajo, el sector privado local, incluyendo a YPF, en sociedad con compañías internacionales, está en condiciones de conseguir el financiamiento y de construir y operar el proyecto. Otra buena es que, al parecer, tanto en las filas del oficialismo como las de la oposición nacional hay consenso en algo: Vaca Muerta debe estar en el centro de la agenda energética, ya que el volumen de los recursos que están en juego es de tal magnitud que puede contribuir a asegurar el abastecimiento de la demanda local y, como señala el documento citado, a precios razonables y sin cortes. Es de esperar que la dirigencia política tenga la suficiente capacidad para comprender la dimensión de lo que está en juego y sepa aprovechar esta oportunidad, en un momento en el que el gas y el petróleo siguen siendo los pilares de la matriz energética mundial. 

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