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Un equilibrio necesario

Las preocupaciones ambientales han ido aumentando en los últimos años en la mayoría de los países a raíz de los datos que advierten que el planeta se expone a sufrir las consecuencias de una deforestación agresiva.

Según un estudio, el año pasado, cada cinco segundos la Tierra perdió un área de selva equivalente a una cancha de fútbol. En América Latina, en tanto, más de la mitad de las superficies deforestadas tuvieron lugar en Brasil, Perú, Colombia y Bolivia. Frente a este panorama, urge promover una gestión forestal sostenible.

En nuestra provincia el sector forestal ha estado muchas veces bajo la lupa y el error que se comete con frecuencia cuando se aborda la problemática local es la excesiva simplificación en la que se cae cuando se analiza una cuestión compleja que tiene múltiples actores, que van desde los que se ocupan de las tareas en aserraderos, pasando por la producción de aberturas y muebles y los trabajos relacionados con la obtención de carbón, hasta los que intervienen en procesos para la producción de tanino, cada uno de ellos con sus particularidades. Esta breve enumeración de actividades brinda una idea de la importancia que tiene para la economía local un sector que, en el contexto actual, está llamado a buscar un equilibrio que le permita alcanzar una gestión sostenible.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en su sentido más amplio, la gestión forestal sostenible abarca los aspectos administrativos, jurídicos, técnicos, económicos, sociales y ambientales del uso y conservación de los bosques. Implica, dice la organización internacional, diversos grados de intervención humana, que van desde acciones destinadas a salvaguardar y mantener los ecosistemas forestales y sus funciones hasta medidas que favorecen a determinadas especies o grupos de especies de valor social o económico para mejorar la producción de bienes y servicios. "Además de los productos forestales (que comprenden tanto bienes forestales madereros como no madereros), los bosques gestionados de forma sostenible proporcionan importantes servicios ecosistémicos, como la captura del carbono, la conservación de la biodiversidad y la protección de los recursos hídricos", agrega un documento publicado por la agencia de la ONU, en el que se observa, además, que muchos países carecen de legislación, reglamentación e incentivos forestales idóneos para promover la gestión forestal sostenible.

El informe al que se hace mención en el inicio de esta columna, relacionado con la alarmante pérdida de masa boscosa en el planeta, fue elaborado a partir de imágenes satelitales por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), una organización no gubernamental que tiene su sede en Estados Unidos. Según ese trabajo, uno de los países más afectados por la deforestación fue Brasil, que solo el año pasado sufrió un aumento del 15% de la superficie afectada respecto a 2021. Eso hizo que los autores del mencionado trabajo de investigación adviertan que, si en un futuro cercano la cuenca amazónica se transformara en sabana, es decir, en una superficie sin árboles, el planeta podría sufrir consecuencias imposibles de predecir. No exageran: se calcula que la Amazonia retiene en sus selvas unas 90.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2), lo que representa dos veces las emisiones anuales mundiales.

Los bosques son, en nuestra provincia, un importante activo y como tal se deben redoblar los esfuerzos para mejorar su protección ya que permite el desarrollo de importantes actividades que generan empleo, con todo lo que eso implica para la población de distintas localidades y zonas rurales del interior.  Sin embargo, como bien señala un informe de la Organización Internacional del Trabajo,  es posible que el mayor aporte de los recursos forestales a la sociedad lo constituyan los servicios ambientales que brinda, para retener gases de efecto invernadero y contribuyendo a regular las cuencas hídricas, entre otros. Según la OIT, el rápido avance del proceso de deforestación –promovido principalmente por la expansión de la agricultura a escala y, en particular, por la producción de soja– implica un riesgo importante, porque afecta directamente los servicios ambientales que prestan los bosques. Por otro lado, según el Banco Mundial, los bosques juegan un papel clave en la captura del carbono, la conservación de la biodiversidad, la fertilidad del suelo, la protección de las cuencas y la prevención de inundaciones. Queda claro, entonces, que el desafío pasa por alcanzar un punto de equilibrio, que solo será posible en el marco de iniciativas que tengan como objetivo lograr una gestión sostenible. 

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