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Tina Turner: la voz, las piernas, la feminista del rock

A lo largo de su carrera superó el abandono familiar, el racismo, el maltrato y el machismo, impulsada por una fuerza incansable: la de su propia voz . - Por Alberto Solís Bonastre

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Una de las voces más emblemáticas y virtuosas del siglo XX se apagó hace un mes. Emergió del agreste sur estadounidense, en medio del racismo institucionalizado de la década del ´40. Sus padres se detestaban, y más detestaban a sus hijos. Encontró en la música un nicho para escapar de su realidad y fue cultivando ese don con el cual logró superar la adversidad. Tina Turner, nacida Anna Mae Bullock, falleció el 24 de mayo.

Con su voz excepcional, ubicó en la cúspide del rhythm and blues y el rock and roll a un grupo de músicos destacados que, de no ser por ella, quizá habrían caído en el olvido. En los 20 años que pasó junto a los Kings of Rhythm, fundados por Ike Turner a finales de los ´40, ella desarrolló y maduró su estilo, para después proyectarse al estrellato.

Esa banda, con la cual cantó en sus inicios, habría sido olvidada de no ser por ella. Los textos publicados tras su fallecimiento denuncian –con razón– el abuso y la manipulación que sufrió de parte de Ike Turner, desde que iniciaron su relación profesional y en su posterior relación marital. La misma Tina evocaba, en sus dos autobiografías y en un filme sobre su vida, cómo predominaban los insultos y los golpes.

En "My love story", libro de 2018, la cantante narraba una de las tantas veces que Ike la golpeó en la cabeza con una horma para zapatos: "Ike soltó la horma y me ordenó que me acostara en la cama. Lo último que yo quería era hacer el amor, si uno pudiera llamar así a eso. Cuando terminó, me quedé acostada, con la cabeza hinchada, pensando "Estás embarazada y no tienes a dónde ir. Ahora sí te has metido en un lío". Tina nació esa noche, y Little Ann desapareció para siempre".

Episodios como este ilustran la forma en que su vida de pareja la proyectó profesionalmente. Esa visión asoma, por ejemplo, en "Tumult! The incredible life and music of Tina Turner" (2020), biografía escrita con evidente admiración por el periodista cultural Donald Brackett. Él argumenta que a Ike hay que reconocerle el mérito de haber descubierto a Tina, y que ese descubrimiento y los años en que trabajaron juntos fueron instrumentales para "pulir ese diamante en bruto".


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En  ArgenTINA.

Esta narrativa trasluce una suerte de machismo velado, quizás inconsciente. Se denuncian los abusos como un sufrimiento que habría "contribuido" al eventual despegue solista de la artista. Hay que desmitificar tales argumentos. Tina habría sido una gran cantante sin Ike. Su talento y su don natural lo trascendían. Es cierto que, a fines de la década del ´50, Tina esperó pacientemente para subir al escenario a cantar con los Kings of Rhythm, y que Ike Turner la "descubrió" esa noche en Saint Louis. 

Pero hay que mirar los hechos desde otro ángulo: quienes tuvieron la suerte de que la joven Anna Mae Bullock subiera a cantar con ellos fueron los Kings of Rhythm, y fue ella quien logró sacar lo mejor de ellos. Ike Turner era un buen músico, pero no estaría en el Salón de la Fama del Rock and Roll si no hubiera colaborado con Tina.

Tras su muerte se han destacado algunos de sus más grandes éxitos, como "The best", "Proud Mary", "Private dancer" y "What’s love got to do with it", más cercanos al pop y acaso al pop rock. Pero escuchar su música de la década del ´70 ayuda a entender por qué se la coronó como la "reina del rock and roll".

Para los que "peinamos jóvenes canas" (pisando los cincuenta julios, mi caso, la misma edad de NORTE), la recordaremos siempre por su "presencia en escena", su cabello abundante, su boca y su sonrisa, que desplegaba con gran histrionismo en el escenario, donde "dejaba la vida". Además de sus infinitas y marcadas piernas que se movían al compás del rockanroll.

Tuvo su paso exitoso por el cine: en "Mad Max" -la primera, de 1979- junto a un jovencísimo Mel Gibson quedará marcada para siempre. "Mad Max: más allá de la cúpula del trueno" -película australiana de ciencia ficción apocalíptica y acción de 1985, dirigida por George Miller y George Ogilvie y protagonizada por Mel Gibson, Tina Turner y Bruce Spence- es la secuela de "Mad Max 2" (1981), nominada a un Globo de Oro el año de su estreno.

David Bowie era otro "glamoroso" y talentoso de la escena mundial de la música. En plena batalla entre las dos grandes empresas de gaseosas, Pepsi decidió jugar fuerte y contrató a ambos artistas para hacer de la canción "Modern love", de Bowie, el emblema y jingle se su campaña. En la Argentina se quedó con el sponsoreo de la radio top, en ese momento, la Rock & Pop (manejada por Daniel Grinbank), rompiendo todos los vaticinios y generando enormes recitales denominados "Pepsi Music", que iniciaron la era de los megaconciertos en nuestro país.


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Con Mick Jagger, Mel Gibson y David Bowie.

Hacia atrás

En 1969 ya llevaba una década con el dúo Ike & Tina Turner junto a los Kings of Rhythm, tiempo suficiente para darse a conocer como una de las más grandes voces del rhythm and blues de su momento. Pero a partir de 1969, de la mano de las piezas que ella escribió, podemos entender su proceso de madurez. La voz fuera de serie ya la tenía, pero explorar en su pasado, sus raíces y su condición le dio las herramientas que la catapultarían a la fama mundial en 1984.

La balada "I am a motherless child" (1969) deja ver el impacto de la falta de amor durante su infancia, y muestra cómo ya era consciente de que ni ella ni sus hermanas eran muy queridas por sus padres. Así lo describió en "My love story": "Mi madre era una mujer que tuvo hijos, pero en realidad nunca los quiso tener, en especial a una bebé rebelde como yo".

Como parte de la liturgia, desde luego, estaba la música: los coros góspel fueron una válvula de escape para Tina, y le permitieron canalizar su talento innato, para después lanzarse al soul y el rhythm and blues. Mientras "I am a motherless child" escarbaba en su pasado, meses después lanzaría "Bold soul sister", en la cual comenzaba a proyectar su futuro: "Es lo mío, voy a hacer lo que quiera. Oye, haz lo que quieras, cuando quieras, como quieras, haz lo tuyo soul sister". Sobre una sólida base de rock and roll con fuertes dosis de blues se asomaba su emancipación, la de las mujeres en general.

En esa misma línea musical –con mayor distorsión rockera en la guitarra– y lírica lanzaría en 1972 "Black coffee", que además hablaba de la emancipación de los negros estadounidenses y la manera de lograrlo a través de la música, o "el Do-Re-Mi".

Ese estilo musical, que electrificaba y añadía distorsión al auténtico blues del Mississippi, fue desarrollado con cierta psicodelia en la pieza "Popcorn" (1972) –también escrita por Tina–, de uno de los álbumes de culto más audaces de su dúo con Ike: "Let me touch your mind" (1972). La conjunción de esta experimentación sonora con las ideas de las piezas de 1969 y 1972 dieron pie a una de las obras cumbre del rock and roll: "Nutbush city limits" (1973). 

En la letra autobiográfica relata con cierta ironía su vida de niña en el diminuto pueblo de Nutbush, Tennessee, incluyendo trabajo infantil en la finca de algodón incluido. Hasta cierto punto, esa pieza sobre su hogar mostraba un lado amable de la vida rural. Al año siguiente escribiría "Sweet Rhode Island red", sobre una mujer que crecía en un pueblo de Luisiana. En ella se dejaban ver la misoginia y el acoso sexual en la vida cotidiana rural, mostrando en un personaje inventado los demonios reales del sur estadounidense.

Sus retratos y críticas a la sociedad adquirían mayor sagacidad, al igual que su llamado a la emancipación de la mujer. En cierta forma, todas esas ideas, ya más maduras, confluyeron en 1977. En pleno trámite de su divorcio de Ike (que ella inició en 1976) lanzaron el álbum "Delilah’s power". 

En la pieza que daba nombre al álbum, Tina llamaba a todas las mujeres a utilizar el "poder de Dalila", aquel que le permitió a la figura bíblica acabar con la fuerza de Sansón. Era un llamado feminista y al mismo tiempo parte de su propia emancipación: después de la experiencia acumulada, estaba "cortándole el cabello" a Ike, para por fin librarse de su explotador.

Esa "fuerza" de Ike no provenía en realidad de nada parecido a una cabellera, es decir, nada que hubiera crecido de él. Su fuente era la voz privilegiada de Anne Mae Bullock. Sin embargo, como la cantante relató también en "My love story", desde un inicio Ike registró como marca comercial el nombre "Tina Turner" para que, en caso de que Anne Mae lo dejara, él pudiera contratar a otra cantante bajo el mismo nombre. Ese habría sido su intento de agenciarse de la "cabellera" ajena. En 1978, año en que se firmó el divorcio, quedaba muy claro que, por más que Ike se quedara con el nombre artístico, nadie podría suplir a la cantante. Es más: difícilmente alguien se habría atrevido a intentarlo.

Con la madurez adquirida a lo largo de los años ´70 y consciente de su estilo único y voz privilegiada, ella renunció a múltiples bienes materiales y a las regalías de las piezas grabadas en los 20 años anteriores, a cambio de que él soltara la marca comercial que ella había cimentado. Tina Turner había superado la adversidad desde la infancia, había madurado y entendido que el futuro estaba en la emancipación. 

Solo necesitaba de aquello que la había salvado desde el principio, que ella sola consolidó entre 1969 y 1977, y que la llevó a cosechar infinidad de premios en las décadas posteriores: la música. Y su voz, que aún suena, aguardentosa, como una especie de Joaquín Sabina de los ´80, pero más bella.

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