Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°
OPINIÓN

El éxodo jujeño

Recordar a Belgrano sólo en el día de la Bandera es fragmentar su dimensión integral de revolucionario, y daña al proyecto continental de liberación que él expresaba.

Manuel Belgrano entendía —como Castelli— que el ejército debía nutrirse y conformarse desde abajo, como un pueblo en armas, y por eso cuando ordenó la retirada de San Salvador de Jujuy ante el avance realista, lo hizo acompañado de la población civil de esa pequeña ciudad.

La orden del segundo triunvirato, y del nefasto Bernardino Rivadavia, era dejar el terreno libre al enemigo hasta Córdoba, una medida que ya en aquel lejano 1812 anticipaba el concepto de país pequeño y centralista que pretendía erigir en torno del puerto de Buenos Aires.

Dos siglos después, las oligarquías provinciales, dispuestas a entregar los recursos del interior en función de los intereses extranjeros, y a sostener el éxodo de divisas que empequeñece a la patria y a sus habitantes, imitan la actitud rivadaviana que cedía territorios al enemigo, antes que la digna resistencia nacional del prócer.

Hoy Jujuy es testigo de un experimento en curso, aquel que de manera coordinada exhibe el contubernio de lo peor de la política encabezada por el gobernador Morales.


jujuy repres 01.jpg

Los partidos políticos jujeños superan la "grieta" de sus diferencias en pos del mismo proyecto de entrega de los bienes comunes, como el litio, en beneficio del desarrollo externo y en perjuicio de las comunidades originarias y del conjunto de los trabajadores locales. El injusto y prolongado encarcelamiento de Milagro Sala fue la prueba inicial para medir el grado de resistencia a los planes antidemocráticos, la actual avanzada represiva se asienta sobre esa canallada, luego perfeccionada con una reforma constitucional a la medida del proyecto dictatorial de Gerardo Morales.

Las demandas populares seguirán exigiendo salarios y derogación de la reforma constitucional, entretanto ponen un límite a las ambiciones del exfuncionario de De la Rúa.

Si Belgrano es un símbolo de la fuerza de los ideales y de las convicciones, más allá de las derrotas, la lucha del pueblo jujeño es una demostración de que cuando la política institucional olvida el sentido de la democracia, es la presencia del pueblo organizado la que lo repone en toda su dimensión.

*

(*El autor es profesor en Historia)

Más de Jujuy+ Ver todas
Te puede interesar