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La entidad presta servicios a pacientes diabéticos desde 1985

La gran labor de Achasodia peligra por la falta de apoyo

Sus integrantes y beneficiarios vienen reclamando hace meses por ayuda oficial para que no se demoren tratamientos indispensables.

La Asociación Chaqueña de Solidaridad con el Diabético, más conocida por su acrónimo Achasodia, se ha convertido en sus casi cuatro décadas de vida en una referencia ineludible para quienes se ven afectados por la diabetes, sus familiares y toda la comunidad de nuestra provincia.

Concebida en sus inicios para brindar apoyo y contención a quienes se encontraban de pronto con el diagnóstico de la enfermedad y no sabían cómo encarar el tratamiento y los cambios de hábitos que conlleva, con el correr de los años debió adaptarse y brindar soluciones a las nuevas demandas de los pacientes, con la ampliación de servicios y especialidades en la atención.

Clínica, kinesiología, nutrición, podología, cardiología, oftalmología, nefrología, clases de gimnasia, asesoría legal y una agenda permanente de actividades de concienciación para reforzar el diagnóstico temprano y la prevención son los pilares sobre los que se basa la filosofía de atención integral que abraza Achasodia.


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En su sede de López y Planes 856 la entidad brinda una cobertura integral a los pacientes diabéticos.

Todo ello bajo la figura jurídica de una organización sin fines de lucro cuyos ingresos dependen de aportes voluntarios y de las vicisitudes que siempre signan el derrotero de la generosidad estatal.

LA SITUACIÓN ACTUAL

Laura Álvarez Solari es la presidenta de la entidad, de la que forma parte desde hace 25 años. En contacto con NORTE habló sobre el delicado momento por el que atraviesa la oenegé para garantizar su mínimo funcionamiento.   

NORTE: ¿Cuál es la situación de Achasodia en la actualidad?

LAS: Hay necesidades propias del mantenimiento de la sede de López y Planes 856 donde hacemos atención integral del paciente, y otras relacionadas con la presencia de profesionales del sector público, tal como lo especifican convenios que hemos firmado con el Ministerio de Salud de la Provincia. Y nos hemos cansado de denunciar las pésimas situaciones que el paciente padece cuando debe conseguir los insumos que por su condición crónica le son indispensables.


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Laura Álvarez Solari, presidenta de Achasodia, detalló las necesidades que es preciso resolver con urgencia.

-¿Hay una cobertura para estos pacientes de parte de Salud Pública o el Insssep?

-El problema principal del Plan de Diabetes del Insssep es que obliga a deambular a los pacientes y sus familiares del consultorio a la oficina del plan y de allí a la farmacia más de una vez. Esto genera dificultades que se acentúan si la persona que requiere cobertura padece una discapacidad motriz o es adulta mayor.

Nuestra tarea en tiempos en que logramos una simbiosis efectiva con el Estado era concurrir con nuestros especialistas a los centros de salud del área metropolitana y del interior. Eso en la actualidad es utópico, porque los flamantes edificios inaugurados carecen de un staff de profesionales.

Y esa falta nos genera una sobredemanda, ya que la gente acude a nosotros. Hay casos de pacientes de bajos recursos y otros que cuentan con cobertura médica pero, por la situación de la economía del país, se ven imposibilitados de abonar el siempre vigente plus. Así que solo percibimos lo que se recauda por la cuota mensual de 2000 pesos que se paga a voluntad.

-¿Y qué ayuda monetaria recibe la institución de parte de la Provincia?

-Desde noviembre del año pasado, ninguna. Se cortó el aporte de Lotería Chaqueña, y la Fundación Chaco Solidario aún no ha concretado nada pese a múltiples promesas. No parece que sea una prioridad mientras avanza el calendario electoral y vemos que se destinan fondos a otras actividades más superfluas que la atención de la salud.

-¿Qué otro problema, aparte del económico, requiere una rápida respuesta?

-Necesitamos médicos diabetólogos. Trescientos pacientes suelen atenderse en nuestras instalaciones, pero nuestra capacidad hoy solo llega a 150.

Así, se deben dar turnos más espaciados, algo grave para una dolencia que exige que el tratamiento no se desfase a fin de impedir daños irreversibles en el organismo de las personas afectadas.

Hace diez años un 6% de la población era diabética, hoy en Argentina ya es el 13%, y la tendencia es al alza. Debemos tomar medidas urgentes. Al imprescindible compromiso que debe asumir el paciente hay que apuntalarlo y complementarlo con un acompañamiento duradero y sin altibajos.

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