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CADA VEZ MÁS ESTUDIOS EXPLORAN LA RELACIÓN ENTRE EL BIENESTAR Y LAS HORAS DE DESCANSO

Dormir bien no es tiempo perdido sino una clave para la buena salud

No se trata solo de cantidad sino también de calidad del sueño. Los expertos definieron cuántas horas diarias son las óptimas.

Uno de los momentos destacados de nuestra vida diario es el de dormir. Esas horas pueden ser un placer reparador o una gran frustración. Todo depende de si logramos atravesar esa parte de la jornada con calma y relajados o de si, por alguna razón, lo que debía sumirnos en un estado de paz acaba siendo una experiencia marcada por la ansiedad o los nervios.


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El momento del descanso diario no solo influye en nuestro humor. Influye mucho en nuestra salud.

¿CUÁNTAS HORAS?

Un estudio del Centro de Medicina del Sueño de la Universidad de Washington, que se hizo con 100 adultos mayores, indica que el número exacto para dormir son siete horas y media. Es por eso que si uno tiene el hábito de intentar dormir ocho horas por noche, la nueva clave, dicen los expertos, es comenzar por configurar la alarma del reloj despertador 30 minutos antes. Siete horas y media es el "punto óptimo" para preservar el cerebro y contrarrestar la enfermedad de Alzheimer, afirman ahora los expertos.

Ahora bien, ¿es lo mismo dormir que descansar?

Dormir es una función fisiológica esencial para el organismo, igual que respirar, comer o hidratarnos; descansar va mucho más allá: tiene que ver con nuestros hábitos, con la forma en que afrontamos el día y lo que nos sucede.

"Si nuestro objetivo es la salud tenemos que lograr tener un cerebro sano", dice Alejandro Andersson, médico neurólogo y director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires. "Para esto se requiere: nutrición de calidad, estrés en niveles fisiológicos, y muy importante, sueño de buena arquitectura cuantitativa y cualitativa", agrega.

EN ACCIÓN

"Durante el sueño -diceel cuerpo está sumamente activo: balance positivo en la energía celular, regeneración de tejidos y órganos, preparación de los diferentes sistemas (cardiovascular, musculoesquelético, renal, etcetera) para una nueva jornada de trabajo y de vigilia. El corazón bombea sangre para recoger desechos y residuos que aún no fueron removidos y que eliminará finalmente el riñón. El tono muscular, la temperatura, los niveles hormonales, el pulso y la frecuencia cardíaca tienen patrones diferentes de la vigilia". Sólo una parte del cerebro está dormida. El sistema nervioso continua realizando miles de millones de procesos.

Algunas estimaciones conservadoras muestran que del 10% al 30% de los adultos viven con insomnio crónico. Para otros estudios, esta cifra está más cerca del 50% al 60%.

¿DORMIR MAL ENFERMA?

¿El mal dormir enferma? La respuesta es sí. "La falta de sueño afecta nuestro sistema inmunológico. Está demostrado que las personas que no tienen horas de sueño de calidad tienen más probabilidades de enfermarse tras estar expuestas a un virus o ven comprometida la velocidad de recuperación tras una enfermedad", dice Andersson.

¿Cuál es la razón por la cual los médicos se están interesando cada vez más en saber qué es el sueño? "Porque ahora -marca el experto- sabemos que un gran número de personas padece de problemas del sueño que perjudican su salud, y porque también son una de las principales causas de los accidentes de tránsito y de los accidentes de trabajo es el mal dormir".

¿Siesta sí o siesta no? Un hábito que también fue puesto bajo la lupa

Los especialistas en sueño no dudan de que tomar siestas ofrece varios beneficios para los adultos sanos, tales como relajación, menor fatiga, mayor estado de alerta, mejor humor y desempeño, memoria más aguda.


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Vivimos en una región en la que todavía la siesta es un momento “sagrado” para gran parte de la población.

¿Y qué desventajas puede tener? Conviene aquí considerar algo: dormir la siesta no es para todos. Algunas personas simplemente no pueden dormir durante el día.

Las siestas también pueden tener efectos negativos, tales como sensación de aturdimiento o desorientación o dificultades para dormir de noche. En general, por eso, las siestas se recomiendan cortas.

Los consejos básicos para una buena siesta son que sean de menos de una hora (20 a 40 minutos), porque de lo contrario podrían provocar una sensación de atontamiento.

El ambiente debe ser oscuro y confortable, y despertar sin apuro.

Un equilibrio sensible que debemos cuidar para no sufrir perjuicios

Los especialistas remarcan que un mal dormir nos predispone a tener irritabilidad, deterioro de nuestra actividad social, deterioro de la memoria, depresión, ansiedad, presión arterial alta, enfermedades del corazón, accidente cerebrovascular, enfermedad del riñón, obesidad y diabetes tipo 2.

Los estudios sugieren que la mayoría de los adultos normales jóvenes que duermen 6 a 8 horas toleran 2 a 3 horas de reducción crónica sin un compromiso significativo de su rendimiento. Es decir habría un mínimo requerimiento de 4 a 5 horas de sueño cada día.

Del mismo modo que nuestra dieta supera en calorías el mínimo requerimiento diario para vivir y no caer en desnutrición, si dormimos a diario menos de cuatro horas aparecerán los síntomas por déficit de sueño.

Estudios realizados en médicos que habían reducido sus 7 horas de sueño promedio a 3 horas, mostraron que la pérfomance se reduce más acentuadamente en los médicos de menos experiencia, en las tareas de razonamiento y en las tareas no estimulantes. Se pueden mantener mejor frente a la deprivación de sueño, las tareas muy bien aprendidas e incorporadas a uno.

La deprivación de sueño vuelve el humor negativo. La necesidad de dormir para el hombre y los mamíferos es tan fuerte como la de respirar o alimentarse, y esto orienta las investigaciones para comprender como opera normalmente el proceso de sueño para restaurar al organismo.

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