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Mujeres creadoras

Según un informe del Banco Mundial, promover el potencial emprendedor de las mujeres podría aumentar un 25 por ciento la productividad de los países latinoamericanos.

Sin embargo, para avanzar hacia esa ambiciosa meta es necesario revisar ciertas actitudes culturales relacionadas a los roles tradicionales de género y estereotipos que, en no pocos casos, hacen más difícil el desarrollo de emprendimientos dirigidos por mujeres.

El sitio Argentina en Datos, a través de su cuenta en Twitter, observa que tomando en cuenta el crecimiento estimado para 2023, en los últimos 50 años el PBI per cápita de América Latina aumentó 110%, pero el de nuestro país creció apenas 15%. En ese contexto, es necesario sumar iniciativas emprendedoras que contribuyan a mejorar el bienestar material de nuestras comunidades, sin esperar que una receta descienda, como por arte de magia, del cielo. En el Chaco, afortunadamente, en los últimos años surgieron diversas propuestas para rescatar el rol de la mujer en la transformación de la realidad local.

Una de ellas es el espacio de trabajo compartido que reúne en forma periódica a emprendedoras de nuestra región, impulsado por dos chaqueñas, Patricia Terradillos y Soledad Polini, con el objetivo de fortalecer comunidades de mujeres emprendedoras y aportar herramientas para producir un verdadero efecto multiplicador a nivel local, a partir de la generación de nuevas ideas con emprendimientos que resuelven necesidades reales de nuestra sociedad.

La tarea de crear y desarrollar una propuesta emprendedora a partir de una idea nueva no es sencilla, por supuesto. Pero desde que alguien inventó la rueda, hace más de 6.000 años en la Mesopotamia, siempre hubo personas que no se conformaron con lo que ya existía y, a partir de un propósito claro, se empeñaron en ir un poco más allá. Ejemplos de quienes superaron el temor a lo desconocido sobran.

Hay que decir también que el miedo a hacer algo distinto, a recorrer nuevos caminos, es parte de la naturaleza humana. La novela "Los hermanos Karamazov", del escritor ruso Fiódor Dostoyevski, hace referencia en uno de sus párrafos a esa condición: "Los seres humanos quieren volar, pero temen al vacío. No pueden vivir sin certezas. Por eso cambian el vuelo por las jaulas. Las jaulas son el lugar donde viven las certezas". 

En un país como la Argentina, con crisis económicas que nos visitan cada tanto, emprender es todo un desafío. Quienes, a pesar de todo y aún en los contextos más adversos, se animan a lanzar un nuevo producto o servicio aprenden a navegar por aguas difíciles. Y emprender siendo mujer puede llegar a ser, en muchos casos, más complicado aún. En ese sentido, no hay que olvidar que, históricamente, las tareas de cuidado recayeron sobre las mujeres que dedicaron buena parte de su vida a la crianza de los hijos y a la asistencia de adultos mayores. Y eso es algo que todavía está muy presente en nuestra sociedad.

Pero como bien decía el escritor latino de la antigua Roma, Publio Siro, cuando el mar está en calma todo el mundo puede ser timonel. Es por eso que merecen destacarse todas aquellas iniciativas de quienes, contra viento y marea, en estos tiempos de dificultades y de aguas agitadas se empeñan en tejer redes de emprendedoras de la región; que alientan la compra de productos y la contratación de servicios locales, apostando a la mano de obra chaqueña; que nos muestran que las cargas, por más pesadas que sean, son más livianas y llevaderas si el camino es un camino compartido de solidaridad; que enseñan a dejar de lado la idea que sostiene, erróneamente, que "acá, en nuestra provincia eso no es viable, no se puede hacer".

Basta observar la calidad de los trabajos y el compromiso puesto en los servicios que se comparten en estos espacios de mujeres creadoras para comprender la verdadera importancia que tiene para todas las comunidades de nuestra región el fortalecimiento de las emprendedoras. Se debe alentar a quienes trabajan con el objetivo de lograr sistemas económicos más inclusivos, para mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres, potenciar la capacidad de generar ingresos genuinos en estos tiempos difíciles y, por supuesto, para promover en todas ellas las mejores habilidades de liderazgo. 

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