Alertan a usuarios sobre la necesidad de un adecuado manejo del gas en los hogares
Ángel Ponce, referente de los trabajadores gasistas, indicó las acciones que se deben poner en práctica ante las señales de una probable fuga.
La explosión de gas que se produjo ayer alrededor del mediodía en un inmueble ubicado por calle Monteagudo al 820 dejó al joven Santiago Quiroga en estado reservado y recordó el aciago episodio del 10 de septiembre de 2002, cuando en una esquina de la capital chaqueña, en la intersección de las avenidas Italia y Paraguay, la pérdida de un cilindro de 45 kilos provocó un estallido que redujo a escombros el local comercial donde se dio la fuga. Estos hechos pusieron sobre el tapete nuevamente la necesidad de que la ciudadanía tome conciencia de las precauciones que se deben tomar al momento de manipular y conectar garrafas, y también cuando se sospecha que hay una fuga en algún tramo de las cañerías residenciales o en cocinas o termotanques que no funcionen correctamente.

LA PALABRA DE LOS ESPECIALISTAS
Ángel Ponce, delegado del Sindicato de Trabajadores de la Industria del Gas Mesopotamia – NEA, en contacto con NORTE llamó a la población a no entrar en pánico, y recordó los consejos ineludibles a la hora de encarar una instalación nueva o reemplazar los tubos de gas comprimido.

"La gente debe tomar conciencia de que es una responsabilidad tener una instalación de gas en buen estado en la casa, como sucede con la energía eléctrica o el agua corriente, a fin de evitar sucesos lamentables como los que vivimos en Resistencia. La energía es muy noble siempre que se hagan bien las cosas. Con un buen manejo, todos estos accidentes son evitables. Hay que realizar las instalaciones en condiciones y con profesionales, y se deben tomar las prevenciones que requiere su uso. La garrafa de gas natural tiene un rango de ignición que va del 1,2% al 9,3%, lo cual marca que es un elemento muy seguro, pero por supuesto que en caso de pérdida se debe evitar que haya una fuente de ignición muy cerca. Al sentir olor a gas en un ambiente hay que abrir las ventas y que circule el aire, y no encender ni apagar luces ni elementos que puedan generar chispas", indicó.
AQUELLA TARDE FATÍDICA DE SEPTIEMBRE DE 2002
En la memoria colectiva de los resistencianos quedó grabada la trágica tarde del 10 de septiembre de 2002. Eran las 17.20 cuando un cilindro de 45 kilos de gas tuvo una pérdida considerable, lo que produjo una explosión que redujo a los cimientos a un local comercial situado en la intersección de avenidas Italia y Paraguay. Luis Wuerich, un empleado municipal de 32 años, detuvo la marcha de su moto Suzuki a la espera de que el semáforo le diera paso con su luz verde segundos antes del estallido. La violencia de la ola expansiva y los escombros que arrastró lo hirieron de tal manera que sufrió una muerte instantánea. Fue la única víctima fatal de una tragedia que pudo haberse cobrado más vidas, ya que es una zona de gran densidad poblacional y alto tráfico de vehículos. El negocio que desarrollaba sus actividades en ese inmueble estaba cerrado. La tradicional Escuela Industrial, ubicada frente al sitio donde funcionaba el maxikiosco y panadería que se derrumbó, había finalizado sus actividades de la jornada, en la previa de la celebración del Día del Maestro, lo que hizo que ni alumnos ni padres se hallaran en las inmediaciones. Una parada de colectivos se ubicaba en esa esquina, pero por fortuna nadie aguardaba en el momento de la explosión.

Las crónicas de la época indicaban que "los cuatro heridos fueron derivados de urgencia al hospital Perrando, donde uno de ellos fue internado en la unidad de terapia intensiva a causa del severo traumatismo de cráneo provocado por lo que se cree fue el impacto de un ladrillo. La Unidad de Bomberos calificó el hecho como una explosión de volumen, en virtud de los estremecimientos de paredes y pisos que causó en distintas viviendas y locales comerciales situados a ocho cuadras a la redonda".













