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¿Más de diez candidatos para la intendencia de Resistencia?

Señor director de NORTE:

Eso dicen las noticias. Faltando muy pocos días para la presentación de listas de candidatos. La mayoría de los que se proponen, ¿conocerán cuál es la realidad orgánica y funcional de la Municipalidad de Resistencia?

¿O pensarán que con parches podrán desarrollar gestiones tranquilas?

Hay dos temas muy preocupantes al día de hoy: uno, el bajísimo sueldo básico y la altísima inflación que se come todas las sumas en negro, como el refrigerio y la permanencia en el cargo.

En la medida que transcurre un mandato, los ingresados por la gestión en carácter de jornalizados en el mejor de los casos, van adquiriendo antigüedad y reclaman su pase a planta, dado que ante un cambio de gestión sus precarios contratos no les garantizan estabilidad.

Y por el lado del personal que ha sido pasado a planta, estos requieren la mejora de su situación porque como consecuencia de los paupérrimos sueldos básicos, las bonificaciones que perciben por tareas insalubres, riegosas y otras, así como las horas extras, tampoco alcanzan para cubrir la canasta familiar básica.

El tema salarial se complementa con la falta absoluta de carrera administrativa ya sea por la ausencia de recategorizaciones, así como por la inexistencia de concursos para la cobertura de cargos jerárquicos. Muchas funciones se hallan duplicadas y los cargos son ocupados por personas que tienen una simple resolución de intendencia, lo que tampoco les da garantía de estabilidad.

La situación de la mayoría de los cinco mil trabajadores municipales es un tembladeral, no explota por la desaparición en los hechos del STM, los y las municipales hoy no tienen un sindicato como herramienta de organización de la solidaridad para defender colectivamente sus derechos de clase, además es una triste realidad: pocos tiene conciencia de clase…

El ejemplo que han dado las jubiladas y los jubilados reclamando que se terminen con los aumentos en negro es una semilla plantada, y si se tiene en cuenta que muchos de ellos tienen una hija o un hijo como trabajador activo, esa semilla no tardará en germinar.

El otro tema, que por fin la actual gestión pareciera que empezó a dimensionar la cantidad de juicios perdidos por las sumas en negro, juicios en lo contencioso administrativo que ya tienen jurisprudencia y que los presentan tanto los pasivos como los activos. Estos juicios ya tienen importante incidencia en el presupuesto municipal.

El actual intendente pretende modificar el Estatuto Municipal (no creemos que sea para sumar derechos a los trabajadores y trabajadoras), y de esa manera impulsar una reforma orgánica que consolidaría la ausencia de carrera administrativa y una escala de sueldos básicos vergonzantes.

El descalabro organizativo y el bajo promedio salarial, sumado a un presupuesto orientado más al marketing, que al buen servicio a la comunidad son hoy las causas de los malos o nulos servicios que recibe más de la mitad de la población resistenciana.

El mismo Gustavo Martínez reconoció que la inflación se come los salarios, pero lo que hizo no alcanza para nada, hoy hay empleados municipales que con categoría 8 que tienen un sueldo de bolsillo de 80.000 pesos, cuando la canasta básica para una familia tipo ¡está en los 191.000$! 

Hoy un trabajador municipal se preocupa más en cómo conseguir esos más de 100.000 pesos que le faltan para completar su canasta y así salir de la indigencia, no de la pobreza, ¡de la indigencia!

Si un intendente y un Concejo Municipal no tienen una estructura funcional ordenada y su principal recurso: trabajadores y trabajadoras municipales no tienen incentivos, ninguna política pública podrá desarrollarse con éxito y nuestra sociedad seguirá padeciendo.

¿Alguno de los candidatos habrá podido acceder a estadísticas municipales? ¿Existe un área con esa función? ¿Con qué datos van a hacer sus propuestas?

La Carta Orgánica, que ya tiene 23 años, nunca fue cumplida por ninguna gestión, sólo hubo amagues, el capítulo Presupuesto Participativo entre otras cosas planteaba que las obras públicas eran decididas en conjunto con la comunidad y establecía que la comunidad podía controlar las obras decididas participativamente.

Otro capítulo era el del Instituto de Capacitación Municipal que tampoco fue llevado a la práctica, aunque varias gestiones ensayaron capacitaciones puntuales y temporales, que no respetaban el espíritu de lo estatuido. En los tiempos que vivimos los trabajadores deben ser capacitados permanentemente si se quiere eficacia en la gestión y buenos resultados.

Como dijo el Dante: "…de buenas intenciones está empedrado el camino del Infierno".

ARMANDO BENITEZ

RESISTENCIA

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