La omnipresencia de los plásticos
La contaminación por plásticos altera los hábitats y los procesos naturales afectando la vida de millones de personas de todas las regiones del mundo. Así lo afirma el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente que advierte, además, que el problema representa una amenaza creciente en todos los ecosistemas. También el Foro Económico Mundial alzó su voz para alertar que en las próximas décadas en los océanos podría haber más plásticos que peces si no se adoptan medidas urgentes para frenar el uso indiscriminado de este material.
Según la ONU, aproximadamente 7.000 millones de los 9.200 millones de toneladas de plástico producidas entre los años 1950 y 2017 se convirtieron en residuos plásticos, que terminaron en basurales o fueron descartados en forma incorrecta. Buena parte de esos desechos fueron a parar a los océanos, pero también se encontraron en los lugares menos pensados, como la Antártida; la Fosa de las Marianas (a 10.935 metros de profundidad) y hasta en el monte Everest, a más de 8.400 metros sobre el nivel del mar. ¿Cuáles son las razones que explican esta sobreabundancia de plásticos? En primer lugar, se trata de un material que además de ser liviano, maleable y práctico, es barato. Esto hizo que las sociedades más industrializadas adoptaran el material en forma masiva. Se estima que en el último medio siglo, a nivel global, se fabricó más plástico que en toda la historia de la humanidad. Pero fue a mediados de 1950 cuando su empleo se hizo masivo y desde entonces su crecimiento nunca se detuvo y, por lo tanto, cada vez se descartan montañas y montañas de este material. Se estima que sólo en la Argentina se descartan 12 millones de botellas de plástico cada 24 horas. No debe sorprender, entonces, que en la actualidad los plásticos están presentes en todos los mares del mundo.
Hace poco, un grupo de investigadores del Conicet de las ciudades de La Plata y Bahía Blanca aportaron la primera evidencia de contaminación por microplásticos en pingüinos de Magallanes al hallar polipropileno y poliéster en sus cuerpos, confirmando así la preocupación de organizaciones ambientalistas que venían alertando sobre el impacto de la acumulación de plásticos en los ecosistemas y, especialmente, en la dieta de las aves marinas. Ante la suma de nuevas evidencias, la Organización de las Naciones Unidas convocó a una mesa internacional integrada por representantes de 160 países con el objetivo de proponer un tratado que promueva una menor demanda de plásticos.
El biólogo de la Universidad de Sevilla, Álvaro Luna, señala en su libro "La Era del Plástico. Una nueva amenaza para la conservación de la naturaleza" que el empleo masivo y desmedido de los plásticos ha generado un grave problema ambiental que afecta a todo el planeta, convirtiendo la contaminación por este tipo de material en una nueva amenaza que produce daños en miles de especies, y que sólo ahora se está empezando a comprender. Pero una buena noticia llega desde Australia: científicos de la Universidad de Sídney aseguran haber obtenido resultados más que satisfactorios al lograr degradar con éxito una pieza de polipropileno, que representa el 28% de los residuos de este tipo a nivel mundial. Lo hicieron utilizando dos hongos que normalmente se encuentran en el suelo y en algunas plantas. El resultado: los microorganismos redujeron el polímero en un 21% durante 30 días y hasta un 25-27% tras más de 90 días. Estos resultados despertaron un mayor interés en la comunidad científica para investigar el papel que cumplen los procesos biológicos que ofrecen los hongos y otros organismos para acelerar la degradación de los plásticos. Si, efectivamente, esta forma de degradación se puede reproducir a gran escala, aunque sea solo para el caso del polipropileno, se estará dando un gran paso adelante, ya que según la organización Greenpeace, sólo el 9 por ciento del plástico utilizado hasta la actualidad a nivel mundial se ha reciclado, mientras que el 12 por ciento se ha incinerado, y la gran mayoría, el 79 por ciento, ha terminado en basureros o arrojado al aire libre. Si bien en su momento los plásticos fueron una solución para múltiples necesidades del mundo moderno, está claro que hoy en día se ha convertido en un serio problema ambiental. Por eso es necesario que la población tome conciencia y colabore con quienes reciclan este material. Se debe evitar arrojar envases plásticos en la vía pública ya que, como se dijo, se trata de un material resistente que tarda muchos años en degradarse.











