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Si se bebe alcohol no se debe conducir

El Senado de la Nación convirtió en ley un proyecto que modifica la Ley Nacional de Tránsito y establece tolerancia cero para el consumo de alcohol de los conductores de vehículos.

Es de esperar que la norma y los controles que se realicen para asegurar su cumplimiento contribuyan a reducir los indicadores de siniestralidad vial ya que, a nivel nacional, el alcohol al volante es el responsable de, al menos, uno de cada cuatro incidentes de tránsito graves.

Cabe aclarar que el Chaco y otras jurisdicciones provinciales ya cuentan con una ley de tolerancia cero al alcohol para conductores de vehículos. Además de nuestra provincia también tienen restricciones similares Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. Además, existen normas que establecen límites al consumo de alcohol para personas que conducen vehículos en las ciudades de Rosario, Reconquista, Posadas y en Neuquén Capital. En Resistencia el nuevo Código Unificado de Tránsito y Transporte también establece sanciones para conductores que al momento de ser evaluados con pruebas de alcoholemia arrojen resultados superiores a cero miligramos de alcohol por litro de sangre. Todo indica que hay una mayor toma de conciencia respecto a los peligros de la conducción de vehículos bajo los efectos del alcohol y la necesidad de reducir los índices de siniestralidad en las rutas.

Hay abundante evidencia que confirma que el consumo de alcohol, por pequeña que sea la cantidad ingerida, reduce la capacidad de reacción de quienes se ponen al frente de un vehículo.  Estudios de laboratorio encargados por agencias de seguridad vial revelaron que, sin importar la cantidad de bebida que ingiere, el conductor igual verá afectado el funcionamiento de su sistema nervioso central ya que el alcohol tiene un efecto de sedación, incluso en pequeñas cantidades. Lo más frecuente en estos casos es que la persona al frente del volante experimente una reducción de su agudeza mental y alteraciones en la capacidad de juicio, a lo que se puede sumar una falsa sensación de seguridad y errores de interpretación que predisponen a excesos de velocidad y a violaciones a las normas de seguridad en el tránsito.

El factor humano está presente en más del 90 por ciento de lo que antes se denominaba "accidente", es decir, de lo que se creía que era un suceso imposible de prevenir. No es un dato menor. Asumir que es el ser humano el que decide circular con niveles no permitidos de alcohol en sangre, con todos los riesgos que eso implica, es un paso adelante que puede contribuir a reducir los preocupantes índices de siniestralidad en calles y rutas de todo el país.

La Agencia Nacional de Seguridad Vial señaló que la ley nacional que aprobó el Senado tiene como objetivo unificar el criterio de tolerancia cero al alcohol en la conducción en todo el territorio nacional, como una medida para reducir las víctimas en hechos viales provocados por conductores bajo los efectos del alcohol. En nuestro país la siniestralidad vial es la primera causa de muerte en menores de 35 años y el consumo de bebidas alcohólicas está presente en, como se dijo, al menos uno de cada cuatro siniestros que ocurren en todo el territorio nacional. En la memoria de la comunidad chaqueña sigue presente el siniestro ocurrido en octubre de 2006 en la ruta nacional 11, a la altura de la localidad de Margarita, en el norte de Santa Fe, cuando un colectivo que transportaba a alumnos y docentes de la Escuela Ecos de Villa Crespo que regresaban a Buenos Aires tras un viaje solidario a la escuela rural de la colonia El Paraisal, de Quitilipi, chocó de frente contra un camión guiado por un conductor que manejaba con 1,6 miligramos de alcohol en sangre. En el siniestro murieron nueve chicos y una docente, además del chofer del camión y su acompañante.

Por todo lo expuesto es necesario generar conciencia sobre la responsabilidad que se asume a la hora de conducir un vehículo en la vía pública. Es un error asociar los siniestros viales a la fatalidad, porque de esa manera se resta importancia a la responsabilidad humana a la hora de ponerse al frente de un volante.

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